Entrevista de la Semana

Rafael del Castillo: "Me ví con las manos atadas en el gobierno municipal"

La falta de voluntad política de parte del gobierno PSOE-IU para municipalizar la ayuda a domicilio fue una de las razones principales de su dimisión. "Sin voluntad política férrea, esto es imposible", cuenta el ex concejal y profesor

Rafael del Castillo no quiere volver a la política. Gracias a su activismo social y político llegó a ser elegido concejal de Izquierda Unida (IU) en 2015. Asumió entonces las delegaciones de Servicios Sociales y Solidaridad bajo el gobierno de PSOE-IU y dimitió en agosto de 2017 por "motivos políticos y personales".

Licenciado en informática, el ex edil ha vuelto a las aulas en el IES Gran Capitán. Ha sido profesor asociado de la Universidad de Córdoba (UCO). En su faceta social, ha colaborado con Cáritas en el polígono Guadalquivir, ha sido activista y fundador de Maízca, integrante de Córdoba Solidaria, del Consejo Municipal de Cooperación, miembro de la Fundación Española de la Tartamudez y desde 2014 vicepresidente de honor de esta entidad. En 2012 comenzó su andadura en Stop Desahucios, lo que le llevó a conocer la cara más dura de la crisis.

En una ciudad acuciada por los casos de emergencia social, bajo su mandato se puso en marcha la Oficina Municipal de la Vivienda, pero no pudo culminar el proceso de municipalización de la ayuda a domicilio, ni reforzar el área de Servicios Sociales o dar más pasos en el Plan de Rescate Ciudadano.

Rafael del Castillo visita Radio Córdoba y habla largo y tendido de su paso por la política, pero también de sus experiencias profesionales y sociales.

Qué tal en tu vuelta al instituto.

Muy bien, yo soy docente vocacional y, pues bueno, disfrutando mucho. Son 2 años en los que eché muchísimo de menos dar clase. El alumnado me da vida, me rejuvenece.

¿Echa de menos la función pública?

No, en absoluto. Fue una etapa de mi vida en la que yo intenté continuar el activismo social con otra herramienta, desde una institución. Hice lo que pude, lo di todo ahí y, bueno, pues me marché porque ya no me sentía parte de un proyecto político. Y pasado este tiempo uno se va escuchando, se va sintiendo y he visto que hice bien. He recuperado muchas cosas de mi vida. Mi familia me necesitaba, mi compañera... Ahora ando en la tarea de enamorarla de nuevo.

Hemos especulado mucho con el hecho de que, como concejal, te sentiste al final con las manos atadas.

Sí, sí, sí. Así me sentía porque no se podía cumplir aquello con lo que pensaba que tenía un compromiso. Yo sí creo que se podía, lo que pasa es que era una labor de equipo de gobierno, de voluntad política. Y yo tenía unos puntos de vista que no eran compartidos y en una situación así, de haber intentado y de no haber sido capaz de convencer de ciertas cuestiones, entendí que lo consecuente era marcharse. Yo sí creo que se pueden hacer muchas cosas desde la propia institución. Una persona a la que yo quiero mucho, un referente político muy grande para mí del que no digo su nombre porque no le he dicho que iba a contar esto, me dijo que él fue alcalde y que cuando el entró en acción pudo hablar con el secretario que había y le dijo "mire, yo soy tal y este es mi equipo. No sabemos de leyes, no sabemos de normas jurídicas pero hay una cosa que si sabemos y que la tenemos muy muy clara. Aquí mandamos nosotros. Lo que ustedes tienen que hacer es decirnos cuál es el margen de maniobra que nosotros tenemos para ver cómo aplicamos las políticas a las que nos hemos comprometido con nuestro programa". Y yo creo en eso.

Rafael del Castillo, el día de su toma de posesión como concejal. / Cadena SER

¿Te sentiste incomprendido en el equipo de gobierno?

Bueno, no sé si la palabra es incomprendido. Sería un poco injusto decir que lo demás no me comprendían, porque no me pasaba con todas las personas del equipo. Simplemente yo tenía unos planteamientos que no eran compartidos y entonces las contradicciones a las que yo me veía sometido cruzaron cierta línea y entendí que lo mejor era marcharse. Simplemente había discrepancias políticas de gran calado, como puse en mi escrito, acompañadas de unas situaciones personales complicadas y todo eso mezclado me llevó, después de muchos meses de pensarlo, a tomar la decisión.

¿Incluso con tu formación política?

Bueno...en las formaciones políticas siempre hay discrepancias, otra cosa es cómo se muestra al exterior. En esta formación hay mucho debate y yo he debatido también. Hay cosas con las que discrepo con ciertas personas y otras que no entonces pues... sí, ha habido situaciones en las que también se han dado discrepancias, pero creo que entra dentro de lo normal.

Has sido nombrado en estos últimos días y y una de las personas que lo ha hecho ha sido la portavoz de las trabajadoras de ayuda a domicilio cuando hablaba de la municipalización del servicio de ayuda a domicilio. ¿Ésta fue una de las razones?

Sí. Yo no percibí la voluntad política necesaria para que un servicio tan sensible como éste, que afecta a 2.000 personas de nuestra ciudad, se pudiera convertir en algo municipal. Creo que algo fundamental de la izquierda es que tenemos que abogar porque lo público se preste desde lo público y que no sea un contrato con ninguna entidad privada. Y menos de un magnate como Florentino Pérez, que lo presta porque va a sacar beneficio económico de ahí. Y en este caso, después de la cantidad tan baja que la Junta paga por hora, por lo que lo saca gracias a la precarización de las trabajadoras y de recortes en el servicio. Esto era para mí era algo fundamental y algo difícil de conseguir porque las leyes que ha puesto el Partido Popular están pensadas para que este tipo de cosas no se puedan conseguir. Pero yo creo que había y hay un resquicio por donde entrar. Hay otros sitios donde se ha conseguido municipalizar tanto el tema de la ayuda a domicilio como otros servicios. Sin la voluntad política decidida, necesaria férrea, esto es mposible. Y había una parte del equipo de gobierno que no la tenía.

¿Hay más factores que te hicieran tomar esa decisión?

Yo creo que Córdoba es una ciudad que tiene unos indicadores sociales muy negativos y creo que los servicios sociales en nuestra ciudad durante mucho tiempo no han tenido el apoyo que necesitaban para que desde ahí se pudiera afrontar esto. Algo que no sólo tiene que ser afrontado desde nuestros servicios sociales municipales, sino frontalmente desde la institución, empezando por la Alcaldía. Pero tampoco sentí que hubiera la voluntad política necesaria ni con los servicios sociales, ni con el Plan de Rescate, en el que tanto trabajamos. Aquí hablo de mis sensaciones, de lo que yo siento y lo que yo siento no es algo discutible. Otra cosa es que lo que yo siento sea más o menos real. Hago una crítica política, en ningún caso una crítica personal contra nadie del equipo de gobierno, con los que he tenido una buena relación y le tengo muchísimo cariño.

Hablemos sobre la Oficina de la Vivienda. Vienes de Stop Desahucios, lo que te lleva implicarte bastante con esta oficina que también sufre la falta de recursos. Cuando te fuiste...¿Estaba sirviendo a la ciudad o se podía hacer más?

La oficina continúa sirviendo, pero sí es cierto que no se le ha dotado de los recursos que la oficina necesitaba y que desde el principio se han ido pidiendo. Tanto el hecho de la integración en el organigrama municipal que se tardó demasiado y eso impedía también que se pudieran sacar las plazas correspondientes y, bueno, era una lucha constante porque los desahucios en España, en Andalucía y en Córdoba son una realidad que está ahí y que afecta a muchísimas familias. Las personas que estaban ahí trabajando imagino que siguen estando desbordadas y creo que de las muchas de las demandas que se hicieron, algunas tardaron demasiado en atenderse y otras, estando yo, no se llegaron a atender. No me acostumbré nunca a esa lentitud de la administración para hacer este tipo de cosas. Creo que aquí se podía haber avanzado más rápido. Pero repito, que es mi visión y me gusta ser muy respetuoso con las personas que siguen ahí trabajando. La labor de la oficina es reconocida por la plataforma Stop Desahucios, que no se cansa de decirlo ni de entablar negociaciones y trabajar de manera colaborativa con ella. Y han salvado a muchísimas personas en la ciudad. No me cansaré nunca de felicitar a los funcionarios y a las funcionarias que han estado ahí dando el callo.

Foto de grupo con Stop Desahucios. / Cadena SER

¿Te siguen llamando los colectivos sociales?

Sí (risas), para interesarse por mí y preguntarme lo que opino de ciertas cosas. Me alegro mucho porque en este tiempo creé una serie de relaciones personales muy bonitas que mantengo.Creo que continuar siendo activista social es una forma de hacer política en la que además yo me siento mucho más cómodo.

Llevas en Stop Desahucios desde 2012. Supongo que te encontrarías con muchas historias duras en quellos años.

Sí, lo más duro que yo pasé fue la muerte de Fran. Yo creo que fue un homicidio, fue empujado por un balcón por un sistema financiero criminal que más tarde o más temprano tendrá que pagar y tendrá que ser juzgado por grave delito económico contra la humanidad. Fran estaba en mi GAYAM (Grupos de Afinidad y Apoyo Mutuo de Stop Desahucios). Fue viernes cuando esto pasó y yo había estado con él el martes. No vimos ninguna señal que nos empujara a pensar que algo tan grave podía pasar. Esto fue lo más duro. Luego hemos vivido alarmas de que cosas así podían suceder que se quedaron ahí. Y compartes la indignación y el sufrimiento de muchísimas personas. Yo también digo que, aunque yo he estado muy cerca de personas que han sufrido cosas tan graves, yo en mi carne nunca he sufrido ningún desahucio. Se pueden hacer cosas desde la administración. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha hecho una ley que está en el Congreso y tiene que ser debatida y admitida a trámite. Me temo que no hay muchas ganas por parte del Partido Popular (PP) ni de Ciudadanos (Cs).

¿Cómo te has encontrado la educación pública?

La educación pública la encuentro maltratada. No se está invirtiendo suficiente y se nota en los recursos, en el esfuerzo que tiene que hacer el profesorado con los alumnos. Pero también te digo que yo soy un enamorado de la educación y como me da tanta vida y lo paso tan bien con mis alumnos, lo compensa. En general, lo que pasa con lo público es que estamos en un momento en que no hay una apuesta por ello, y desde ciertos poderes interesa que no funcione para justificar que lo público se puede privatizar. Así nos encontratos con un empeoramiento en la calidad de los servicios que se prestan y sí, esto llega a pasar en el mundo educativo también. Hoy, la mejor apuesta que un padre y una madre puede hacer por su hijo es llevarlo a la educación pública sin ninguna duda, a pesar de que está soportando la negligencia de la falta de acción y de compromiso de la Junta de Andalucía y del gobierno de nuestro país.

Fuiste nombrado vicepresidente de honor de la Fundación Española de Tartamudez.

Sí, me quieren y me nombraron (ríe). Las personas que tenemos tartamudez durante una época de nuestra vida lo pasamos mal porque al final esto afecta a nuestra comunicación, a la manera que tenemos de relacionarnos con los demás. Yo me acerqué a la fundación en un momento de mi vida, entonces era un grupo en internet. Me ayudaron mucho y pude ayudar a concienciar que no es un problema de saber hablar, sino de escuchar. Simplemente esperar a que uno termine de hablar ya que al final, la persona que tartamudea termina diciendo lo que quiere más despacio. Me dio también oportunidad de poder ayudar a otras personas con la ansiedad que provoca esto cuando no se tiene superado. Yo soy profesor y tartamudeo y no he tenido nunca ningún problema por ello. Más allá de que alguna vez algún alumno se ha quedado más o menos sorprendido.

¿Vas a correr la carrera de Las Palmeras cuando la convoquen este año?

Quédé tercero (risas). Si me pilla bien el calendario puede que si. No me comprometo a quedar tercero de nuevo, estaba en forma...

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?