El río Guadiana herido

El camalote, una planta acuática invasora ha colonizado más de 160 kilómetros del cauce del río entre Medellín y Badajoz y amenaza con bloquear las acequias de riego y saltar a Portugal

Estado actual del camalote ahora latente a causa de las heladas /

El río Guadiana presenta a estas alturas del año un aspecto de deterioro con esta planta invasora dominando de orilla a orilla buena parte de su trayecto, pese a las intensas heladas de los últimos días. Una planta que adquiere la categoría de indestructible y de impotencia de la administración competente, en este caso la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Este organismo ha recordado que aunque mantiene de forma constante los trabajos de extracción, y que la planta no ha llegado a afectar a Portugal ni al embalse de Alqueva, el camalote se extiende a lo largo de más de 160 kilómetros del Guadiana.

 

Las cifras de la catástrofe

 

Las cifras abruman, más de 25 millones de euros gastados, 40.000 hectáreas de regadío amenazadas y un equipo de unos 100 efectivos dedicados a esta tarea. También se utiliza una barca "cosechadora", unas 30 embarcaciones para extraer el camalote, camiones, retroexcavadoras y drones aéreos completan un equipo técnico de este pequeño ejército que, sin embargo, cada vez está más lejos de vencer la proliferación de esta planta.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana ha retirado en la región en 2017 y en lo que va de año más de 185.000 toneladas de jacinto de agua o camalote, de ellas unas 170.000 toneladas se han suprimido en 2017

El camalote hizo acto de presencia en el Guadiana a su paso por Medellín a mediados de la década pasada, alcanzando rápidamente dimensiones muy negativas para el río, que se vio de manera súbita arropado por el manto verde de la planta y rápidamente llegó hasta Badajoz aunque se está trabajando para minimizar su presencia en los tramos urbanos mediante la utilización de barreras aguas arriba de las urbes.

 

Daños colaterales

 

En estos años, la plataforma SOS Guadiana viene reivindicando un abordaje más en profundidad de este problema que tanto daño está causando al Guadiana, en especial a su paso por la localidad de Medellín donde la situación es aún más grave. Lo que era antes una piscina natural llena chiringuitos, la "playa" de agua dulce a finales de los años 90 pionera en Extremadura, casi ha desaparecido invadida por el camalote. Y con ella, la mayoría de los negocios hosteleros que aquí se establecieron.

La pregunta que se hace la Plataforma SOS Guadiana es cómo es posible que después de tanta inversión pública y esfuerzo la situación sea la misma que hace una década y no entienden la falta de actividad por parte de CHG a sabiendas que durante el invierno esta planta detiene o, al menos, ralentiza su crecimiento. Una planta que parece que ha llegado para quedarse.

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