La historia del cocinero de Txikon que no duerme en una tienda de campaña desde hace 20 años

Todo empezó con una apuesta “a la vasca”. “¿A que no te vienes conmigo?”, le retó Txikon en una cena a las 2 de la madrugada. A lo que su amigo le respondió, “si yo doy la mano, lo cumplo ¿eh?”.

Eneko Garamendi (primero por la derecha), en un momento de descanso en la tienda del campamento base /

A la vasca. Y ahí está Eneko, que no dormía en una tienda de campaña desde hace 20 años, a más de 6.000 metros de altitud. Y sigue cocinando en el campamento base del Everest.

Lo cuenta el propio Txikon en una crónica que no tiene desperdicio. La reproducimos entera.

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“En una noche de marzo, un grupo de amigos cenando alrededor de una mesa en uno de los pueblos más bonitos de la costa de Bizkaia, Lekeitio, donde ahora reside, dan para mucho.

Pero a Eneko Garamendi, natural de Lemoa, nadie le iba a decir que diera para tanto.

Todo sucedía mientras Alex, Eneko y un grupo de amigos de la sociedad Kai Alde compartían una gran cena en el txoko de esta antigua sociedad. En Euskal Herria es tradición que la cuadrilla de amigos se reúnan en un local o txoko para la celebración de reuniones, comidas, cenas...lo que sea con excusa de pegarse una buena comilona.

En fin a lo que vamos. Que en un momento de la cena uno de los amigos dijo en alto:

Alex, a este te lo tienes que llevar de cocinero!" y entre risas y medio bromas Alex le dice a Eneko:

"Qué, te vienes conmigo o qué!?"

A lo que Eneko respondió: "¡si doy la mano lo cumplo eh!"

Y ya veis. En la anterior crónica explicábamos como el otro día, a las dos de la mañana estaba Eneko dentro de la tienda agarrando las varillas con más de 50km/h de viento para no salir volando.

Eneko, de 46 años, guarda forestal de Lea-Artibai, una comarca cercana a Lekeitio, llevaba sin dormir en una tienda de campaña más de 20 años. Pero tras 44 días de expedición ya ha recorrido más de 90km a pie, superado los 5.300m de altitud y aguantado temperaturas por debajo de los -25°C.

Y es que Amaia, Aimar y Martzel, su mujer e hijos, ya pueden estar orgullosos de lo que muchos no serían capaces de aguantar. También sabemos que Eneko está tremendamente orgulloso por el apoyo y ánimos que desde que salió de Euskal Herria, sus familiares, amigos y amigas le han dado en todo momento.

Eneko, entre otras cosas, es el responsable de que para Alex, Txober e Ignacio el dal bhat (plato nepalí de arroz y lentejas) no sea lo único que coman. Antes de partir, fue el encargado de planificar las necesidades de alimentación del equipo y el responsable de la logística de los más de 500kg de producto desde Katmandu al CB. Para Alex y el resto, es una pieza fundamental en el equipo, ya no solo por todo lo comentado si no que su cariño, energía y alegría en el CB hace que nos sintamos como en casa.

Gracias Eneko por tu valentía que te llevó a acompañar a Alex hacia lo desconocido, ya que sin ti esta expedición no sería lo mismo.”

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