¿Y si tenemos la Palencia que nos merecemos?

El comentario de Juan Francisco Rojo

Recientemente asistí a una de las brillantes sesiones que el coach Pepe Cabello ofrecía en el Hotel Rey Sancho de la capital. Fue espectacular y aleccionador. Durante unos 40 minutos, Cabello iba desgranando claves para posicionar a las empresas. Es evidente, ningún coach tiene la varita mágica; pero sí puede resultar enriquecedor, como fue este caso. Y en un momento de su intervención lanzó una bomba, un dardo que fue una provocación.

Dirigiéndose a los empresarios allí presentes, mirándoles a los ojos, les dijo que tenían los clientes que se merecían. Añadió que sus clientes se parecían a ellos. Y a mí me surgió la reflexión. ¿Y si nosotros también tenemos la provincia que nos merecemos? No sé ustedes, pero yo estoy hasta la coronilla del tópico ese que dice que somos de buena pasta y que lo afirmó Santa Teresa. Que ya, que ya lo sabemos. Que somos gente honrada, trabajadora, discreta, educada, hospitalarias aunque fría de entrada, bla, bla, bla… Perfecto.

Y a pesar de todo eso que somos, y a pesar de vivir en una provincia afincada en un punto estratégico, no sólo nos despegamos, sino que mostramos flaquezas, con algunas excepciones como pueden ser Renault, Gullón, Siro, Cascajares, Inmapa, Icon Multimedia y otras. Y sin embargo, perdemos tres habitantes diarios, los informes de EspañaDuero delatan que nuestra economía a veces se tambalea y el sector servicios, especialmente el comercio, está viviendo un efecto dominó más que preocupante.

No se me enfaden, pero salvo honrosas excepciones, muchas veces a los palentinos nos falta arrojo, pasión, riesgo y cierto coraje para luchar con uñas y dientes por lo que es nuestro. Vivimos en la zona de confort, en una tranquilidad que nos anestesia al arrullo de una nana que se escenifica en la desertización de nuestros pueblos. Y todo esto en medio de un aparato, el político, social y económico, lento, que suele llegar tarde, que habla de aplicar soluciones cuando el mal se ha extendido como la peste. En Palencia nos cuestan los cambios.

El coach del que antes les hablaba ponía un ejemplo muy gráfico que me sirve para este comentario. Somos como la mosca que quiere salir de la habitación y, tozudamente, choca contra el cristal aunque la otra hoja de la ventana está abierta. A lo mejor tenemos la provincia que nos merecemos: conformista y conservadora; un tanto adormecida y con falta de ambición. Quizás a algunos les convenga que sigamos siendo así.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?