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Guerrero ni consumía coca ni alcohol

Sigue la lectura en voz alta de las declaraciones judiciales del exdirector de Trabajo acusado en los ERE

Este martes continúa el primer juicio del caso de los ERE con la lectura en sala de las declaraciones que realizó el exdirector de Trabajo, Javier Guerrero, durante la fase de investigación. “Nunca he consumido. Un cocainómano no tendría la memoria del declarante. Lo único que le gusta es el Marlboro y una copa de Beefeater que se tomaba de postre, respondió a preguntas de la jueza Alaya en marzo de 2012. También dijo en aquel momento que no recibía presiones de nadie de la Junta de Andalucía pero que tampoco recibía apoyos, solo palabras que pretendían denigrarlo.

Ante la pregunta de quién trataba de denigrarlo, manifestó en aquella declaración que fueron el exconsejero de Empleo, José Antonio Viera cuando se refiere a él como un “indeseable”; también el expresidente Chaves cuando afirmó que no le conoce; o el presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, cuando le llamó “chorizo, cocainómano y putero”.

En aquella declaración judicial, Javier Guerrero, afirmó que tanto Viera como Chaves tenían que saber cómo se trabajaba en le Dirección General de Trabajo.

Guerrero, en su última declaración, ante la jueza Núñez, señaló que el interventor, Manuel Gómez, avaló en el año 2005 el sistema de las transferencias de financiación que estaba usando la Consejería de Empleo para pagar subvenciones sociolaborales y a empresas. Fue en una reunión en la que participaron supuestamente los entonces viceconsejeros, Carmen Martínez Aguayo y Agustín Barberá, y el exdirector general de Presupuestos Antonio Lozano, además de Guerrero.

También manifestó, en esa declaración voluntaria, que la Junta pagaba ayudas para prejubilaciones como el Ministerio de Trabajo, aunque aquí no existía un criterio fijo para concederlas. También justificó que su suegra tenía derecho a una de esas ayudas y por eso se la otorgó. Y dijo que ni se lucró de nada ni tuvo conciencia de actuar fuera de la legalidad.

Después de hora y media leyendo sin beber agua el letrado de la administración de Justicia, Rafael Castro, se ha plantado. Ha dicho que él no es una máquina y ha ordenado al agente judicial que llame a una funcionaria para que sea ella la que continúe leyendo en voz alta.

Ya minutos antes había protestado porque entendía que con esa lectura él no estaba dando fe de nada, como manda la ley; ya que las declaraciones de Guerrero ante la Policía y en el juzgado están ya incorporadas a la causa y serán prueba en este juicio.

Javier Guerrero solo va a contestar a las preguntas de su letrado. Ya ha anunciado que no ratifica ninguna de sus seis declaraciones anteriores porque las hizo presionado por la Policía y por los medios de comunicación. Guerrero está acusado de los supuestos delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos. El fiscal solicita que sea condenado a ocho años de prisión.

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