EL ENFOQUE

Sobre el REF

Fernando Clavijo aseguró ayer que el descuento para residentes en los billetes aéreos es la línea roja que el Gobierno de Rajoy no debe traspasar y debe por tanto estar incluido en la reforma del REF económico que se tramita en el Congreso. El regreso a la vieja propuesta del Ministerio de Fomento de fijar una tarifa de referencia para los billetes y que a partir de ahí se aplique la bonificación, provocó el pasado martes que no se llegara a un acuerdo entre los dos partidos nacionalistas –Coalición y Nueva Canarias- y el Gobierno y grupo parlamentario del PP.

Clavijo reconoció que la decisión del PP de no sumarse a las enmiendas presentadas por los nacionalistas puede ser consecuencia de una confusión del Ministerio, y la verdad es que la situación en relación con este asunto es de por sí algo confusa. Es confusa la posición del PP, que no asumió la enmienda cuando llegó la fórmula de Fomento, después de que en Canarias hubiera suscrito el consenso general sobre el asunto, es confusa la posición del PP canario, que parece no saber muy bien cómo ha quedado la cosa y no ha dicho mucho de que piensa, y es confusa la posición del Gobierno de Canarias que no aclara exactamente qué entiende por eso de fijar una tarifa de referencia.

Porque si la posición del Ministerio se refiere a la subvención Canarias-Península, quizá sea conveniente darle dos vueltas. En esos vuelos no existen precios de referencia, y sí una gigantesca multitud de tarifas, que van desde viajar a Barcelona por 60 euros ida y vuelta a hacerlo por 1200. No parece razonable que se aplique la misma reducción a quien viaja en un ‘low cost’ en clase turista que a quien lo hace con un billete comprado el día antes y en ‘bussines’. No tiene lógica que a un ciudadano se le rebajen 45 euros y a otro 900, por el mismo trayecto, aunque eso exactamente es lo que ocurre ahora con el descuento por residente al 50 por ciento.

Probablemente la solución para los vuelos Canarias-Península sea establecer una cantidad fija de euros de subvención para todos los casos, variable en función de los trayectos, en perjuicio de los viajeros que compren los billetes más lujosos.

Alguien tiene que decir que eso parece lo justo y lo razonable, aunque aquí se líe. Porque liarse ya se ha empezado a liar.

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Cadena SER

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