Desde la zona cero

Hoy por Hoy Soria

 

La polémica sobre la instalación en Noviercas de una macro vaquería no ha hecho sino comenzar. Desde que se conoció la noticia de este proyecto en la provincia de Soria han sido muchas las opiniones que hemos escuchado de políticos, representantes de sindicatos, de la patronal, de colectivos de muy distinta índole, particulares, etc, sin embargo, poco o nada hemos escuchado a los habitantes de Noviercas que están radicalmente en contra de esta instalación. No se han querido manifestar por los miedos que surgen a la gente sencilla que piensa en posibles represalias de vete a saber quién.

Los habitantes de Noviercas que están frontalmente en contra del proyecto de la vaquería se encuentran realmente indignados por las opiniones que se muestran, la mayoría a favor de este proyecto, bueno para la provincia dada la situación de despoblación y la ausencia total de inversiones industriales, ni de ningún otro tipo.

En su opinión no se puede estar hablando a la vez de la marco vaquería y el parque natural del Moncayo. Dos asuntos completamente incompatibles, dicen, y lo que tienen claro es que no quieren que su pueblo, tal y como lo conocen, cambie radicalmente. Dicen que la vaquería no es de Noviercas, es de la empresa y que una buena muestra del sentir de sus vecinos se resume en el resultado en las últimas elecciones al campo, en las que COAG, sindicado en contra de la Vaquería, con veinte votos se impuso a ASAJA, que se mostró a favor, con 16 votos. Resultados que no se han producido en el resto de la provincia donde ASAJA lograba el 67,5%.

No cabe duda, que su opinión y la de todos los vecinos que comparten esta negativa a la instalación de la vaquería es más que respetable. Yo diría que es la opinión que más habría que valorar porque ellos residen allí y para bien o para mal van a ser lo que vivan en primera persona todo lo que suceda.

Los toros se ven muy bien desde la barrera y es muy fácil opinar cuando una cuestión no te va afectar directamente, pero no es menos cierto que si esto fuera siempre así, si no se impusiera el interés general, no habría progreso empresarial, ni inversiones, ni nada de nada en ningún sitio. A todo esto, claro está, hay que sumar la terrible situación de Soria y su futuro incierto por la ausencia de inversiones. Las exigencias medio ambientales que se deben plantear son cada vez más estrictas. Los datos, es verdad, son tremendos: 350 hectáreas, 154 que se dedicarán a la explotación del vacuno y 230 para la obtención de forrajes y pastos para la alimentación de los animales. Se calcula que el ganado vacuno consumirá 900 toneladas diarias de forraje y pienso. 18.500 vacas que producirán 200.000 toneladas de leche al año y 150 puestos de trabajo directo, más 100 indirectos.

Así las cosas, el camino es largo entre proyectos, normativas, alegaciones, trámites, plazos, etc, pero la cuestión es clara y si este proyecto cumple con todos los requisitos exigidos, será difícil pararlo, aunque no podemos ni debemos olvidarnos de los que allí viven.

 

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