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La lucha de ser mujer

Un repaso por la problemática de ser mujer y las soluciones que aportan profesionales ante la desigualdad

Acto día Internacional de la Mujer. /

Madres, hijas, hermanas, amigas, jefas, empleadas, amas de casa... un ser humano que las comprende a todas. Quizás por ello la problemática de la mujer sea tan amplia y compleja como fuerte y capaz es su ser.

Las diferencias salariales entre hombres y mujeres constituyen un problema complejo. El hecho de que sigan produciéndose hoy en día, se debe a desigualdades de género más amplias en los planos económico y social. Según los últimos datos publicados en 2017 por el Instituto Nacional de Estadística, el salario medio de las trabajadoras es un 19,4 % menor que el de los trabajadores. Es decir, una mujer tiene que trabajar 53 días más que un hombre para obtener el mismo salario. Beatriz Martín, coordinadora provincial del Instituto Andaluz de la mujer, asegura que esto sucede "por ser mujer", sin más. Además la mujer "ocupa muchos menos puestos de dirección y el trabajo no remunerado es al que más se dedica, por lo que las pensiones son mucho más bajas".

María Jesús López pertenece a una plataforma de mujeres y opina que la inserción laboral de la mujer ya tendría que haber avanzado y los mercados "están controlando la vida laboral. Si se estudian todos los roles aparece la visión con la que el patriarcado a empapado a toda la sociedad".

El acoso sexual es otro de los problemas que más afectan al género femenino. Un fenómeno social de múltiples y diferentes dimensiones, denunciado por distintas organizaciones e instituciones y constatado por distintas investigaciones que han evidenciado la existencia, extensión y gravedad de este fenómeno en el ámbito laboral.

Este puede ser sufrido tanto por hombres como por mujeres. Sin embargo, la mujer se convierte en la principal víctima del mismo porque su situación en el mercado laboral es claramente inferior respecto a los hombres, por su inestabilidad en el empleo y su subordinación jerárquica profesional. Ruth Arenas, psiquiatra y sexóloga, explica que si una mujer sufre acoso en el trabajo "siempre se va a ver juzgada por su papel, haga lo que haga, por lo que el acosador lo tiene muy fácil".

Fácil para el acosador y difícil para la mujer, porque la libre expresión de la sexualidad femenina es una problemática más que, en ocasiones, lleva al sexo opuesto a incurrir en faltas de respeto hacia aquellas que ejercen su derecho. "Una mujer hoy tiene que vivir dándose cuenta de que va a ser juzgada por su vida sexual, ya sea activa o pobre. Ese juicio está tan implícito en la sociedad que se habla de lo que llevaba puesto la mujer que fue violada o si le gustó estar con violadores", añade Arenas.

Y uno de los temas de máxima actualidad es la violencia de género, que tiene sus efectos en todos los sectores de la sociedad siendo una preocupación para todos.

El debate actual tiene como idea central la violencia que ha sido llevada como mera identificación de las mujeres como víctimas estáticas de su realidad. La violencia es aquella conducta que se realiza de manera consciente y adrede para generar algún tipo de daño a la víctima ya sea emocionalmente o físicamente. Beatriz Martín explica la importancia del entorno para salir de esta lacra y que los grupos de amigos tienen que ser activos para que "la chica se de cuenta de que lo que está pasando no es normal".

La Diputada de Igualdad, Francisca Medina, imprime esperanza a este asunto con el trabajo que realizan y asegura que el pacto de género "es una iniciativa liderada por la Diputación Provincial de Jaén, aprobado por unanimidad el pasado año. Además se fomenta el asociacionismo de mujeres".

Las propias mujeres ponen su granito de arena para guiar al resto por el camino hacia la libertad y la igualdad, explicando cómo poner punto final a la injusticia social femenina con las movilizaciones sin precedentes de este 8 de marzo.

Las que sufren, las que dan su vida por dar vida. Esas mismas criaturas sin las que el mundo se pararía. Quienes merecen ser consideradas como aquello que son y que ahora han decidido convertir su silenciosa lucha diaria en un grito que nunca más volverá a ser de dolor, sino que se convertirá en una llamada de atención que diga "basta ya". Porque si la mujer para, se para el mundo.

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