¡¡Vosotras paráis,vosotras decidís!!

Pasaron mucho tiempo ladrando para que no trabajaseis; hoy, ladran para que no paréis. Os condenaban a trabajar sólo en casa y ahora juran que lo de casa no es un trabajo. No tienen problemas en dejaros paradas, pero no soportan que paréis vosotras. No creen necesario que paréis porque necesitan vuestro trabajo. Dicen no comprenderlo, cuando lo que no saben es cómo soportarlo. Os mandan al paro, a la precariedad, a la invisibilidad, a la injusticia pero, esta vez, el paro es vuestro; por la dignidad, por las mujeres, por la justicia, por la igualdad. Os ponen a parir, pero olvidan que aquí las únicas que parís sois vosotras. Niegan la lacra, los hechos y pasean ese miedo nervioso disfrazado de soberbia que dice no encontrar los argumentos, cuando de lo que andan faltos, y faltas, es de conciencia y de vergüenza. ¡¡VOSOTRAS PARÁIS, VOSOTRAS DECIDÍS!!

¡¡El machismo terminará perdiendo porque, como toda lacra y toda tiranía, viene siempre detrás. Siempre tarde, siempre mal!! ¡Siempre jodiendo! Siempre con aires de superioridad, pero sabiéndose ya derrotado y muerto; jugando solo a alargar los tiempos.

Estos días escuché que puede que algunos hombres tengan miedo del feminismo porque temen que las mujeres hagan con los hombres lo que los hombres llevamos siglos haciendo con vosotras, ¡y me parece un pedazo de motivo para tener miedo! Sería realmente horrible. Quizá justo, así aprenderíamos; por becerros, por machitos ¡pero horrible! Me temo que eso no es lo que pretende el feminismo que busca y pelea por la igualdad entre hombres y mujeres. ¡Igualdad! ¿Quién puede estar contra la igualdad y pretender que su opinión siga valiendo lo más mínimo? Un mundo sin discriminación por sexo, religión, raza, credo, condición sexual, clase social, ni de ningún otro tipo, es un ideal hacia el que todos y todas deberíamos pretender acercarnos.

Los paquetes ideológicos cerrados hacen mucho daño y en sus nombres hemos escuchado argumentos mil para desacreditar al feminismo y a esta huelga. Que si 8M es todo el año. Que si hay quien defenderá esta huelga trabajando. A quien no la hace por el anticapitalismo, por la no reivindicación racial. Etnias contra el feminismo hegemónico. Que si a la CEOE no le viene bien (estaría bonito) y hay hasta quien ha argumentado que, ahora, para la huelga, no es buen momento. Sin olvidar quien no quiere ver la realidad y asegura que los datos y los hechos son manipulación y odio al macho y todo va a las mil maravillas. Y hasta un obispo, con cara de gran pajillero poseso, ha acusado a las mujeres de llevar el demonio dentro cuando, si nos fijamos en los datos y en los hechos si esto fuese por sexos, todo apunta a que es el cuerpo de algunos hombres el que prefiere como morada el príncipe del averno.

¡¡Qué bien se organizan los malos y las malas, y qué trabajito cuesta donde las buenas y los buenos!! Qué compacto el hormigón del inmovilismo y cuántas venitas, por las que desangrarse, gasta el diversísimo batallón del progreso; con más ganas siempre que de conquistar ‘pa’ fuera, de pelearse por dentro.

Y mira que cuando se quiere, se puede, porque esta vez hasta la mismísima Iglesia aseguraba que la Virgen María hubiese secundado esta jornada de reivindicación y lucha. ¡Aleluya, hermanas! ¡Aleluya! ¡Habemus feminismo! ¡Ave Huelga. Giornata en blanca!

Y es que nada tienen que ver las excusas con los argumentos, y su principal diferencia radica en cuándo se toma realmente la decisión. Todo lo que va antes de la decisión son argumentos y lo que va después son excusas. Y para saber diferenciar entre excusa o argumento, sólo media la honestidad. Quien ya sabía que no haría la huelga, encontró las excusas necesarias; sin duda. Y quien sabía que la haría, igual. Porque las excusas no son escurridizas y se dejan encontrar, fácilmente, para todo y por cualquiera. La gran pregunta es, ¿para qué querías encontrarla? ¿Para hacerla o para no? Y en la respuesta a esa pregunta encontrarás tu trinchera; honestamente. En la de los opresores o en la de las oprimidas. Contra la igualdad o a favor de ella. Por una sociedad más justa o por conservar la que tenemos. Avanzar o retroceder. Por un futuro mejor o por un presente nefasto.

Aquí no sobra nadie, ni por etnia, ni por raza, ni por color de piel; de ojos, ni político ni por sexo porque esto va de las buenas y los buenos contra los malos y las malas. Igualdad contra machismo. Libertad contra opresión. Conseguir una sociedad mejor es que todos y todas ganemos. La igualdad no es una manta corta en la que si una tira al otro, le come el frío; al revés. La igualdad es esa manta que cuanta más manta, mejor abrigo tendremos e insinuar que sólo las mujeres pueden ser feministas, sólo los esclavos abolicionistas, los negros no racistas, los pobres comunistas o sólo los animales animalistas, es un doloroso planteamiento que ve al ser humano como un ente al que solo le puede mover el interés. Y yo me niego a aceptar esa triste derrota ni a asumir esa visión egoísta porque por encima del interés está el gran motor, generoso e incombustible, incansable e invencible: el de los principios.

41 países en huelga o, lo que es lo mismo, lucha por las mujeres y la igualdad mundial, global. Aquí, allí y hasta en el quinto coño, que es bastante más que la Quinta Avenida. Que los imperios se caen, las tiranías se derrocan, las injusticias se acaban y hasta las avenidas, por largas y duras que parezcan, al final se terminan. Que si vosotras paráis, se parará el mundo. Y si el mundo se para, lo echaréis a andar de nuevo vosotras. ¡¡NO PARÉIS DE PELEAR!! ¡¡NO PARÉIS DE LUCHAR!! ANTE ESTA LACRA DEL MACHISMO… SIN MIEDO Y SIN PERMISO. NO PARÉIS NUNCA.

 Fdo: Un feminista que apoya, acompaña y cree en el feminismo, pero siempre preguntando: compañeras, aquí estoy. Vosotras diréis dónde me pongo. ¡¡VOSOTRAS PARÁIS, VOSOTRAS DECIDIS!!

 

 

 

 

 

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