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No mereció perder

El Eibar pierde en Ipurua contra el Real Madrid (1-2) de forma injusta, porque fue mejor durante la mayor parte del partido. Dos errores en la salida de balón, aprovechados por Cristiano, le condenaron

Ivan Ramis, que se retiró lesionado, pelea un balón con Gareth Bale / ()

No mereció perder. Así de contundente es el titular de esta crónica. Pero es que no deja de ser una afirmación ajustada completamente a la realidad. El Eibar no mereció perder contra el Real Madrid en Ipurua. Quizá tampoco hizo lo suficiente como para ganar, porque al final no se puede obivar la tremenda calidad de los jugadores que había en frente. Pero es que los futbolistas armeros hicieron tantas cosas bien que la derrota es demasiado castigo para sus méritos, y demasiado premio para un Madrid que vivió de la enorme pegada que tiene arriba, especialmente con un Cristiano Ronaldo que parece haberse vuelto a enganchar a la temporada en el momento decisivo.

El atacante portugués marcó los dos goles del Real Madrid con dos certeros remates y fue el factor diferencial del partido. Desatascó el partido cuando mejor estaba el Eibar, y lo remató cuando más cerca parecía el segundo gol y, por tanto, la victoria del conjunto eibarrés. Pero sus goles estuvieron precedidos por dos errores garrafales en la salida de balón de los defensas del Eibar. Dos fallos impropios del equipo de Mendilibar, que les pide a sus hombres que no se compliquen la vida y jueguen en largo si tienen dificultades en defensa. Arbilla fue quien regaló un balón en línea de tres cuartos a la delantero madrileña, que no desasprovechó el regaló para en dos pases plantarse delante de Dmitrovic. Y José Ángel fue quien facilitó a Carvajal que galopara por su banda derecha para poner un centro medido y preciso a la cabeza de Cristiano Ronaldo, que fusiló con la cabeza a Dmitrovic. Era el 1-2, un mazazo en toda regla para un Eibar que había hecho lo más complicado: reponerse al tanto inicial de Cristiano.

Fue Ivan Ramis quien llevó la esperanza a la grada de Ipurua. Recién comenzada la segunda parte, conectó un testazaro espectacular a la salida de un córner que se colaba por la escuadra de la portería de Keylor Navas. Ese gol llevaba la justicia al marcador. Porque durante la primera parte, el Eibar había llevado el peso del partido, con una salida fulgurante a la que sólo le faltó el premio de ver puerta. Pero el Madrid marcó en la primera que tuvo. Ahí está la diferencia, en la efectividad de uno y otro. Es lo que tiene el gol que se paga tan caro. Aunque por ser justos, también hay que decir que Dmitrovic tuvo hasta tres intervenciones de mucho mérito, a remates de Cristiano y Bale que también podían haberle dado una ventaja mayor a los blancos.

Con todo, los eibarreses también gozaron de acercamientos con peligro que no supieron aprovechar, y a raíz del 1-1 llevaron el partido hacía donde querían, pero sin acierto para rematar la remontada. Tampoco ayudó la lesión de Ivan Ramis, que estaba haciendo un gran partido coronado con el gol. Su ausencia restó contundencia al balance defensivo, y el Madrid es verdad que lo aprovechó. Aunque los armeros, con los cambios de Mendilibar, mantuvieron la esperanza hasta el final. Porque si hay algo que tiene este Eibar es fe, y lo peleó hasta el final. Hubiera sido el premio merecido, pero no llegó ese empate. Y perdió contra el Madrid, sí, pero no lo mereció.

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