El Sporting mira al cielo

Espectacular goleada rojiblanca sobre la Cultural Leonesa, dedicada a Quini, que permite al Sporting apuntar a lo más alto

A Quini no le gustaban los homenajes. No porque no agradeciera el cariño, sino porque se sentía incómodo siendo protagonista. Si supiera todo lo que se ha organizado desde su triste pérdida, se hubiera sonrojado. Pero lo que sí le hubiera encantado habría sido la victoria espectacular de su Sporting sobre la Cultural Leonesa. Una increíble goleada que aúpa al equipo a la cuarta plaza, confirma que El Molinón se ha convertido en un auténtico fortín (siete victorias consecutivas, todo lo disputado desde la llegada de Rubén Baraja) y supone un auténtico puñetazo encima de la mesa.

Era el primer partido que se disputaba en El Molinón - Enrique Castro 'Quini'. Y aunque la circunstancia era desgraciada, eso había que celebrarlo a lo grande. Recordar a El Brujo con respeto, con cánticos de homenaje, pero también con un partido que estuviera a la altura. Y la victoria rojiblanca lo estuvo. Fue incontestable. Y hasta pudo ser más abultada.

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Todos y cada uno de los goles del Sporting tuvieron una celebración parecida: mirando al cielo, que si se confirma que es donde descansa la gente buena, es donde ahora estará Quini. Ha cambiado esa ubicación por la que ocupaba anteriormente: el asiento central del palco presidencial, donde no podía sentarse nadie. En su lugar, un ramo de flores recordaba al que, sin estar, estará siempre.

Y el Sporting también apunta al cielo en la clasificación. Ya mira a lo más alto por méritos propios. Es increíble la reacción que ha tenido el equipo tras la frustrante derrota en el derbi del Tartiere. Desde entonces, cinco partidos sin perder (cuatro victorias y un empate) y sin encajar ni un solo gol. Atrás el equipo ha ganado mucho en solvencia. Y, arriba, tiene a una estrella: Jony Rodríguez. Un futbolista que marca la diferencia, que provoca el pánico en las defensas rivales, que contagia a sus compañeros y a la grada.

Tenía que ser Jony

Y en el guión perfecto del partido, el primer gol rojiblanco lo metía Jony, como así fue. Tenía que ser él. El futbolista que el jueves se emocionaba en la sala de prensa cuando se le preguntaba por las ganas que tendría de dedicarle un gol a su amigo, aquel con el que ha dejado una apuesta pendiente. El mismo que le dijo que estuviera tranquilo, que la afición del Sporting le iba a recibir con los brazos abiertos al volver a Gijón.

Jony adelantó al Sporting definiendo a la perfección tras un pase brillante de Carmona. El cangués tiró de velocidad, aguantó los dos empujones del defensa de la Cultural que, desesperado, trataba de evitar lo inevitable: que la 'bala de Cangas' se plantara solo delante del portero para, con un toque perfecto, adelantar al Sporting. El sueño de Jony de dedicarle un gol a El Brujo se había cumplido.

Jony celebra el primer gol rojiblanco. / laliga.es

Llegó el tanto después de una primera parte entretenida, en la que el Sporting sí tuvo rival. Porque aunque protagonizó más llegadas que la Cultural, las ocasiones más claras en los primeros minutos fueron leonesas. En el primer minuto, el equipo leonés avisó con una primera oportunidad, pero Rodri se durmió cuando se plantó solo delante de Mariño, permitiendo que Calavera le robara la cartera. El portero rojiblanco tuvo que intervenir de nuevo 16 minutos más tarde, ante otro mano a mano con Guarrotxena, que se había aprovechado de una de las muchas imprecisiones que cometió el Sporting en el centro del campo. La Cultural apretaba en la zona ancha, robaba y conseguía llegar al área. El 1-0 con el que se llegó al descanso supuso un alivio.

Fiesta de goles

No tardó el Sporting en ampliar su ventaja. A los 13 minutos, Carmona marcaba el segundo asisitido por Jony, que además de velocidad tiró de inteligencia para, desde la línea de fondo, no precipitarse al sacar el centro, sino recortar hacia dentro y asistir a su compañero.

Con el escenario tan favorable y la Cultural lanzada para intentar meterse en el partido, el Sporting encontró autopistas hacia el área. Así llegaron los tantos de Pablo Pérez, que cabeceó un buen centro de Carmona, y el de Nano Mesa, después de un robo de Nacho Méndez a Señé y un pase medido del canterano (quien, por cierto, demostró su enorme calidad en los minutos de los que dispuso).

Decir Quini era decir gol. El día en el que al estadio se le empezó a llamar con su nombre, los goles cayeron como fruta madura. Fue un bonito homenaje, aunque el más grande tendría que estar por llegar: el ascenso a Primera División. Y ahora el Sporting sí apunta maneras de, al menos, pelear por ello.

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