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Glaucoma, hacia la ceguera asintomática

Alrededor de 48.000 vascos padecen glaucoma, aunque la mitad no lo sabe

1.207 pacientes vascos diagnosticados de glaucoma podrían sufrir una ceguera total a pesar de seguir todos los tratamientos y revisiones médicas, según la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares (AGAF). El glaucoma es una enfermedad que no tiene cura. Los pacientes pueden presentar discapacidades visuales graves e incluso ceguera. En la actualidad, alrededor de 48.000 vascos padecen esta patología aunque 24.000 de ellos no lo saben.

En el Día Mundial del Glaucoma, AGAF advierte de que “no hay que bajar la guardia. Es fundamental saber que existen varios tipos de glaucoma (congénito, pigmentario, traumático, etc.) y que la degeneración visual es más lenta en algunos pero, en otros, es más agresiva y rápida. Al no tener cura, puede ir a mayor o menor velocidad pero en muchos casos el resultado es la discapacidad visual”, señala Delfina Balonga, presidenta de AGAF.

El glaucoma se caracteriza por la pérdida de visión periférica (como si miráramos a través de un túnel) y, en ocasiones, también central, debido al daño progresivo que se produce en el nervio óptico. Normalmente, la sociedad tiende a relacionar esta patología con las personas mayores pero, según destaca AGAF, el porcentaje de padecer glaucoma a partir de los 70 años suele ser tan sólo de un 12%. Como sucede con otras enfermedades, en estos casos la degeneración es mucho más lenta y el paciente no suele quedarse ciego completamente.

Los mayores problemas de esta enfermedad suelen encontrarse en dos segmentos de edad completamente distintos. Por un lado está el glaucoma en la gente joven que generalmente suele ser muy agresivo y avanza con gran rapidez. Y por otro lado se encuentra la franja en la que se suele producir el diagnóstico del glaucoma más frecuente que es en ciudadanos entre los 50-60 años. En ambos casos es necesario gestionar correctamente la enfermedad para evitar los problemas visuales graves y lograr que la enfermedad evolucione lo más lentamente posible.

En España se calcula que el 50% de los afectados de glaucoma (alrededor de 510.000) no sabe que lo padece porque la enfermedad tiende a ser asintomática al principio. Por otra parte, en los primeros estadios, el cerebro compensa el déficit de visión, por lo que es casi imposible que el paciente pueda darse cuenta de que está perdiendo su capacidad visual.

Exploración oftalmológica

Al tratarse de una patología degenerativa, una detección temprana es una de las claves para retrasar el daño que produce el glaucoma. Por este motivo, la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares, así como los pacientes y familiares de la Asociación, señalan la importancia de realizarse una exploración oftalmológica una vez al año, a partir de los 45 años, para detectar el glaucoma más frecuente. En ningún caso el paciente recupera la visión perdida, pero un diagnóstico precoz evita daños adicionales y puede frenar su desarrollo.

Esta exploración oftalmológica incluye una medición de la tensión ocular y un examen del nervio óptico, pruebas ambas indoloras y bastante rápidas. En los casos en los que existe alguna duda, este análisis se completa con una evaluación del campo visual.

Una vez realizado el diagnóstico es fundamental realizar las revisiones pertinentes y seguir todas las indicaciones de los médicos para poder gestionar de la mejor forma posible esta patología ocular. Los tratamientos que se utilizan en esta enfermedad van desde la aplicación de colirios hasta la intervención quirúrgica.

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