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¡Colas en Bustillo y el Trompicón cierra por limpieza!

El comentario de Juan Francisco Rojo

Algo está cambiando en Palencia, me dijo muy ufano un buen amigo. Y fíjense, yo me ilusioné. Pero, ¿Qué me cuentas?, le pregunté. No me digas que estamos revertiendo la tendencia de cierre de comercios, que se van a implantar nuevas empresas con sueldos dignos y que, por fin, nuestros políticos se atreven a practicar la ambiciosa gestión que tanto necesitan nuestra capital y provincia. ¡Qué va! Me contestó. ¡Hay colas en Bustillo! Están de liquidación, me matizó. Y parece que nunca se les acaba el género, concluyó. Y así lo corroboré.

A las puertas de ese céntrico comercio que cierra se agolpaban numerosas personas, en muchos casos de avanzada edad. A saber desde cuándo tiene stock Bustillo. ¡Stock de fajas, boinas, bragas altas, calzoncillos largos, camisetas, calcetines y tirantes! Un comercio que siempre ha parecido salido de otra época. Me pasmó como gente con muchos años desafiaba el frío y se mantenía a pie de cola. Normal, dijo mi amigo. Mi suegra, que es casi nonagenaria, ha hecho cola. Cobra una pensión de menos de 500 euros, ya sabes, lo del 0,25% de Rajoy, y el último recibo del gas fue de más de 200. ¡Hay que aprovechar los chollos! Pues nada, pensé yo tras escuchar a mi amigo, a lo mejor lo que tiene que hacer el comercio palentino es liquidaciones mensuales para atraer a los clientes. Me acordé de un comercio de hace muchos años en la Plaza de León, Óscar Moda se llamaba. Estuvo años liquidando por cierre.

Y mi amigo volvió a la carga. ¡No acaba aquí la cosa!, me señaló. El Trompicón, un clásico de la “gastronomía” popular a bajo precio, ha cerrado cuatro días por limpieza de la extracción de humos y olores. Hizo un gesto de disgusto para luego indicar que, con tanta limpieza, los torreznos no iban a saber igual. Y esa fue toda la conversación.

Y yo llegué a la conclusión de que esto es Palencia y que las pequeñas cosas como las colas de Bustillo y el cierre temporal del Trompicón, dos clásicos de la vida palentina, copan las redes sociales y las aplicaciones de comunicación como el WhatsApp. Y en Palencia siguen cerrando comercios. Algunos abren, sí, pero el balance final es negativo. Y en Palencia siguen cerrando pequeños bares y negocios, no sólo en la Calle Mayor, también en los barrios, y no son noticia. En Palencia seguimos pensando qué hacer con una Plaza de Abastos, la municipal, que no remonta y otra, la de San Juanillo, que languidece.

Menos mal que nos queda el sentido del humor. El que nos lleva a hacer viral el mensaje del cierre temporal del Trompicón. ¡Ah, qué tiempos aquellos en los que los torreznos, las tortillas francesas y otras delicatessen iban acompañadas de la ceniza del cigarro del que cocinaba en la plancha!

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