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Los tribunales anulan una cláusula abusiva impuesta por Montessori School a las familias

El centro reclamaba entre 640 y 960 euros a las familias que habían abandonado el centro pero hasta tres jueces tumbaron las pretensiones de Montessori School

Las instalaciones de Montessori School en la Ciudad Deportiva del Baskonia /

Hasta tres magistrados diferentes de los juzgados de Vitoria han anulado una cláusula abusiva impuesta por Montessori School a las familias. Según tres sentencias dictadas en los primeros meses de 2017, el centro -ahora ubicado en el Bakh- intentó cobrar hasta 960 euros a familias que habían sacado a sus hijos de las aulas en pleno curso escolar, utilizando una cláusula que finalmente anularon los jueces por su carácter “abusivo”, “desproporcionado” y “desequilibrado”.

Los hechos se remontan al primer curso 2015/2016 en el que Montessori School arrancó ofreciendo educación infantil en un local de la calle Paseo de Berlín en el barrio de Salburua. Un grupo importante de familias abandonó el centro en abril, descontentos con el modelo de funcionamiento del centro, las promesas incumplidas y la falta de transparencia por parte de Carme Parra, la responsable de las instalaciones.

Montessori School denunció a cuatro de esas familias ante los tribunales. En tres de los casos se celebró juicio. Carme Parra les reclamaba cantidades que oscilan entre los 640 y los 960 euros en virtud de una cláusula incluida en el reglamento de régimen interior entregado a las familias. Este reglamento, también conocido como “dossier de familias” incorporaba la siguiente estipulación: “Si los padres o tutores deciden sacar al niño del colegio, se debe notificar al colegio con 60 días de antelación y pagar por ese periodo”.

Los jueces censuran que las familias matricularon a sus hijos con un total desconocimiento de esta cláusula. En dos de los casos, las familias matricularon a sus hijos en julio de 2015 y el centro no desveló la cláusula hasta el 21 de septiembre, cuando el curso ya se había iniciado.

“Se impuso a los consumidores una declaración de adhesión a la cláusula cuando ya se había prestado el consentimiento contractual y sin que previamente se les hubiera informado de su existencia”, explica uno de los jueces en su sentencia.

“Se trataba de un compromiso de adhesión, no pactado previamente entre las partes, y lo que es más relevante, no conocido en el momento de la matriculación”, se lee en otro de los fallos.

Los jueces también ponen en solfa el contenido de la cláusula. Si las familias sacaban a sus hijos del centro tenían que pagar una cantidad de dinero significativa pero no existía “una condición similar para el caso de incumplimiento” del contrato por parte de Montessori School. “Se advierte una desproporción entre la indemnización y el incumplimiento”, alertan los tribunales. La cláusula producía un “desequilibrio en perjuicio” de las familias.

Tras estas tres sentencias, Montessori School se retiró del frente judicial que había abierto contra las familias. Además de las tres sentencias, un cuarto caso se suspendió y fue archivado. Hubo otros tres procesos de conciliación en los que no se alcanzó acuerdo, pero el centro decidió no acudir a juicio, tras las derrotas anteriores. En otro caso más de conciliación, una familia consiguió que Montessori School le devolviera el dinero que le habían cobrado.

Montessori School ha endurecido la cláusula considerada abusiva por los tribunales

A pesar del varapalo de los jueces, Montessori School ha mantenido la cláusula que fue considerada “abusiva”, “desequilibrada” y “desproporcionada”. De hecho, esa estipulación se ha endurecido. El plazo que da a las familias para que informen de la salida de sus hijos ya no es de 60 días. En el nuevo reglamento de régimen interno Montessori School ha aumentado ese plazo a 90 días. “Si los padres o tutores deciden sacar al niño del colegio, se debe notificar al colegio con 90 días, tres meses lectivos, de antelación y pagar por ese periodo”, se lee en el documento entregado este mismo curso a las familias. Esto supone una penalización que podría alcanzar los 1.200 euros.

Incumplimientos y falta de transparencia

Las familias abandonaron el centro -entonces en el Paseo de Berlín del barrio de Salburua- por diferentes incumplimientos por parte del centro y no estaban dispuestas a pagar la penalización que les reclamaba Montessori School. En la sentencia, las familias sostienen que se les prometió una zona ajardinada a la que los niños podrían acceder con libertad, una huerta accesible y una sala de psicomotricidad. La sala de psicomotricidad no existía y los niños salían a un parque público “próximo a la carretera sin vallar, cuya limpieza era responsabilidad del Ayuntamiento”, denunciaron las familias en el juicio.

Por otra parte, las familias habían detectado temperaturas continuadas de 15 grados en las aulas donde estaban los niños.

Otro lo de los problemas enumerados por las familias fue el cambio repentino del profesorado a lo largo del curso, que incidió en el periodo de adaptación de los niños. No existía continuidad de los profesores y, durante el juicio, las familias alertaron de la falta de coordinación entre la dirección del centro y las profesoras.

Las familias explicaron a los jueces que creían también que apuntaban a sus hijos en una escuela infantil o un centro escolar privado autorizado, pero no era así. Además las familias recibían informaciones diferentes y contradictorias sobre el futuro del centro y su intención de incorporar el ciclo de Primaria.

En las sentencias se recoge que Montessori School alegó que no existió falta de información a las familias y hace referencia a una especie de conspiración de varias trabajadoras y familias para abrir otro centro en Vitoria que utiliza el método montessori.

Goteo de abandonos en Montessori School desde sus inicios

El abandono de familias y profesores de Montessori School comenzó meses después de iniciarse el primer curso en septiembre de 2015 en un local de Salburua. Durante ese primer curso, una parte muy importante de las familias abandonaron el centro -más del 50 por ciento según se denunció en el juicio- o decidieron no seguir al curso siguiente.

Desde entonces -en un local de la calle Paseo de Berlín- y hasta hace apenas unas semanas -con el centro en el Bakh-, el goteo de abandonos no se ha frenado. Las críticas son comunes durante este tiempo por parte de las familias que han decidido sacar a sus hijos del centro: falta de transparencia por parte de la dirección, promesas incumplidas, sobrecarga de trabajo sufrida por las profesoras, cambios repentinos de las maestras, quejas sobre las instalaciones, niños desatendidos, temperaturas de 14 y 15 grados en las aulas, el carácter trilingüe del centro que no se cumplía, periodos de adaptación no respetuosos con los niños, etcétera.

Preguntada por la existencia de problemas con las familias, la responsable de Montessori School, Carme Parra, contestó el pasado lunes a la CADENA SER que el centro "no tiene ningún conflicto familiar de ningún tipo". 

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