Ser pastor, un oficio cada vez con un futuro más negro

Este sector ganadero reivindica ayudas para motivar un relevo generacional cada vez más complicado

Un pastor trashumante de la provincia con su rebaño de ovejas. / ()

"Trabajo media jornada, unas 12 horas" dice sonriendo y con ironía José Iglesias, un hombre de Cambil que ha pasado más de media vida en Mata Begid, una de las zonas pulmón del Parque Natural de Sierra Mágina situada en el término municipal de Cambil rodeado de animales, concretamente trabajando como pastor con cabras y ovejas. Él, como tantos de sus "colegas" de profesión, pide ayuda, el oficio ha evolucionado pero el producto que venden cada vez es menos rentable. "Antes una familia vivía con 300 ovejas y ahora necesitas 600", afirma. Es su opinión, que coincide con la de otros tres pastores de distintas zonas de la provincia las hemos escuchado en un reportaje que este martes se ha emitido en 'Hoy por Hoy Jaén'.

Como José Iglesias viven muchos pastores en la provincia, en su mayoría hombres, que ven difícil, pese a la existencia de la Escuela de Pastores de la Junta de Andalucía, un relevo generacional. "Este trabajo es muy sacrificado, tienes que estar atento las 24 horas de los 365 días del año, aquí no hay vacaciones ningunas y nadie quiere relevarnos", señala Antonio Punzano, pastor trashumante que ahora mismo tiene a sus ovejas en una finca del término municipal de Marmolejo.

Mercado complicado

Entre los motivos por los que más difícil está ser pastor hoy en día y no tirar la toalla está la rentabilidad del producto. Los profesionales reconocen que venden el cordero al mismo precio que lo vendían hace 20 años, sin embargo los costes que supone alimentarlo son cada vez más altos. "No podemos ni pagar unos jornales a otra persona para descansar diez días al año", afirma Domingo García, un pastor de La Matea, en Santiago de la Espada que estos meses vive en Arquillos, donde sus animales pastan.

Otros de los problemas actuales del sector están siendo las lluvias prolongadas y el frío de este mes de marzo, mes en el que los animales están pariendo y lo que está provocando la muerte de muchos de los recién nacidos, y los problemas y retrasos a la hora de cobrar las subvenciones, un suplemento económico que los mantiene con "vida".

Con este difícil panorama y pese a su amor por los animales, algo que se puede apreciar en el cariño con el que hablan de su profesión y de su ganado, muchos son pesimistas y tienen muy claro que el oficio de pastor acabará desapareciendo en la provincia. "No tenemos futuro, el oficio desaparece", concluye Domingo García.

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