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La intervención en la calle, clave para evitar la exclusión de los niños y adolescentes

El Ayuntamiento, Cáritas y la Casa de Juventud Aleste desarrollan programas de intervención social para lograr la integración

El alcalde y la concejala de Servicios Sociales junto a los representantes de Cáritas, la Casa Juventud Aleste y la Caixa /

La actuación en la calle, donde se encuentran los niños y los adolescentes que abandonan las aulas, resulta clave para lograr resultados positivos y evitar la exclusión social. Este objetivo impregna el programa que se está desarrollando en el barrio Delicias. Tras la experiencia en la que participaron 60 niños de entre 7 y 14 años se sigue actuando con 55 menores. La Casa de Juventud Aleste y la Parroquia de Santo Toribio complementan sus actuaciones. En el caso de la Parroquia de Delicias se añade una alternativa: un equipo de fútbol sala sirve para que los jóvenes de etnia gitana se integren en la sociedad.

El Ayuntamiento, Cáritas y la Casa de Juventud Aleste desarrollan programas de intervención social para lograr la integración. "Cuando damos participación a los jóvenes y contamos con ellos surgen experiencias preciosas", explicó el representante de la ong de la Iglesia. 

"Desde la experiencia de la zona Este nos parece un reto asumible para reducir el absentismo y el fracaso escolar", afirmó Lorena Hernando.

Son 50.000 euros  cada año, 35.000 procedentes de la Caixa y 15.000 del Ayuntamiento de Valladolid. La entidad financiera está dispuesta a continuar con estos proyectos socioeducativos. 

Para el sacerdote Antonio Verdugo la figura del "educador de calle " es esencial porque es la forma de conectar con los jóvenes y conocer sus problemas. 

La parroquia de Santo Toribio   está ubicada en el corazón de la zona de Caamaño–La Viudas, que es en la actualidad la más problemática, marginal y vulnerable de Valladolid. " Problemas como el desempleo, la ausencia de vivienda digna y las drogas, entre otros, azotan un contexto en el que conviven personas de distintas nacionalidades, razas y culturas," según recoge el documento de esta entidad.

"Desde que en nuestro barrio apareció la conocida crisis, se han ido acentuando los procesos de empobrecimiento y desigualdad. Son muchos los vecinos del entorno parroquial afectados por un alto grado de vulnerabilidad social e inseguridad económica (parados de larga duración, trabajos precarios, familias con necesidades básicas no cubiertas desde nuestro modelo de bienestar: alimentación, vivienda, suministros básicos,...). Toda esta situación ha ido afectando de una manera muy significativa a la población más joven del barrio, produciéndose una fractura en distintos ámbitos que está percutiendo en la convivencia del barrio".

 

 

 

 

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