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Miles de personas dicen adiós al niño de la tierna sonrisa

Almería se vuelca en la despedida del pequeño, en el Patio de Luces de Diputación

Miles de personas daban su adiós a Gabriel. /

Tres muñecos sobre un pequeño ataúd blanco. A los lados, coronas de flores blancas también. Las banderas de Almería, Andalucía y España, con crespón negro. ‘Pescaítos’ -símbolo del calor de un país durante doce días de búsqueda- enmarcados. Retratos de Gabriel Cruz y, en ellos, su sonrisa. La tierna y luminosa sonrisa de un pequeño que, como dijo ayer la presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha entrado en todas las casas de España. Y una escena que no debió producirse nunca.

Miles de almerienses -100 personas cada cinco minutos, 1.200 a la hora, según cálculos de Diputación- se despidieron ayer de Gabriel Cruz Ramírez en la capilla ardiente instalada, por expreso deseo de los padres, en el Patio de Luces del Palacio Provincial. Abierta poco después de las cinco de la tarde, desde la una del mediodía los ciudadanos empezaron a congregarse a las puertas para arropar a los padres y decir adiós a un niño que ha robado un lugar en el corazón de mucha gente.

Vengo desde Guadix, cogí el tren esta mañana y tengo que volverme a las siete, ni siquiera sé si me va a dar tiempo a entrar”, contaba desde la cola Ana, una señora metida en años. A su lado, María del Mar y sus dos hijas, Alice, de 18, y Hortensia, de 8, guardaban su turno con gesto lloroso. La menor, de la edad de Gabriel, llevaba tres ‘pescaítos’ que ella misma había hecho para dejárselos. “Me guardaré uno y lo llevaremos luego a La Ballena”, decía en alusión al altar improvisado que se ha levantado en la desembocadura de la Rambla, en el Parque de las Almadrabillas.

 

Justo delante, Míriam -cuyo acento delata su origen suda­mericano- no podía contener las lágrimas. Con el cartel que ha empapelado las calles de Almería desde la desaparición del niño el pasado 27 de febrero guardado en el bolso, lo desdoblaba y lo mostraba como quien tiene un tesoro, al tiempo que exigía justicia.

Colas inmensas

A pesar de que las visitas a la capilla ardiente de desarrollaban a buen ritmo -y en una actitud solemne y respetuosa-, la cola no dejaba de crecer a las puertas del Palacio Provincial. Hasta el punto de que la gente llegaba, por un lado, hasta bien entrado Obispo Orberá y, por otro, hasta el Paseo de Almería.

En el interior, a la izquierda, la familia materna, con Patricia Ramírez al frente. A la derecha, la de Ángel Cruz. Ambos recibían muestras de afecto de sus seres queridos, a la vez que atendían a representantes institucionales, personas que han participado estos días en la intensa búsqueda y a Juan José Cortés, padre de Mariluz.

Al filo de las 17.30 horas, Susana Díaz entraba en el Patio de Luces vestida de negro riguroso y visiblemente afectada como “presidenta de la Junta y como madre”. “Se lo decía esta mañana [por ayer] al Rey, que este niño ya forma parte de todos nosotros, me quedo con eso y con el ejemplo de la madre, con esa dignidad y esa gran talla humana pidiéndonos a todos serenidad y sosiego”, decía.

En la misma comitiva, el portavoz del PP en el Congreso y diputado por Almería, Rafael Hernando, se confesaba “enormemente afectado” y pedía a la gente que mantenga “la serenidad por encima de la rabia y el dolor”. “Que piensen que la justicia le corresponde a la justicia”, subrayó.

Poco antes de las siete, llegaba el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que ha mantenido un contacto muy directo con la familia de Gabriel desde el día de la desaparición. “Los seres humanos no estamos preparados para enterrar a un hijo, pero tener que hacerlo en estas circunstancias es mucho más doloroso”, expresaba. Daba asimismo las gracias a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y a aquellos que han puesto “su tiempo, su ilusión y su capacidad” para encontrar al pequeño sano y salvo. Finalmente no ha podido ser.

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