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"Debería incentivarse a los trabajadores públicos que apuesten por quedarse en el medio rural"

Analizamos la situación de trabajadores públicos y servicios básicos en el ámbito rural de la provincia

Los servicios básicos son fundamentales a la hora de fijar población en los pueblos, pero en muchos casos no son suficientes. En Hoy por Hoy Guadalajara hemos analizado la situación actual de servicios como la sanidad o la educación en los pueblos de la provincia y hemos escuchado algunas propuestas que podrían ayudar en esa lucha.

Ángel Cajal, que lleva toda su vida pasando consulta en los pueblos (primero en teruel y luego en Guadalajara), lleva con orgullo el adjetivo de médico rural y destaca que su trabajo tiene unas peculiaridades diferentes del de la medicina urbana. "Tenemos más tiempo para los pacientes porque hay menos. Además, el perfil de pacientes es mayoritariamente mayor o muy mayor, así que estamos acostumbrados a unas determinadas patologías".

Otra característica de estos profesionales es la necesidad de desplazarse entre diferentes localidades, algo que les ocupa mucho tiempo y que genera problemas en algunos momentos del año. "En invierno hay días que es complicado llegar a algunos pueblos. Yo trabajo en Sacedón, pero tengo que ir a Alhóndiga, Auñón y Millana, y este año cuando nevó, todos tenían miedo porque se pensaban que no íbamos a ir en varios días".

A esta situación hay que sumar la interinidad, cada vez más frecuente en los consultorios locales y que no agrada demasiado a los vecinos. "Antes era obligatorio vivir en el pueblo. Eso ha cambiado mucho. Hay que tener en cuenta que trabajar en los pueblos supone desplazamientos o gastos de alquiler, por eso la mayoría de los compañeros prefieren pedir plaza en las ciudades o pueblos cercanos. Es entendible, sobre todo cuando la gente ya tiene familia, y eso hace que en estos pueblos haya mucha rotación y que la mayoría no vivan en el pueblo".

Cajal cree que las administraciones deberían apostar por incentivar de alguna manera a los trabajadores públicos que apuesten por quedarse de una forma más estable en el mundo rural.

Escuela

Una opinión similar tiene Marco Campos, profesor en un colegio rural y presidente del Foro por la Escuela Rural en Castilla-La Mancha. "No solo debería incentivarse a esos profesionales con más dinero o con otras ventajas, sino que debería apostarse por formar a los profesionales para dar clase en una realidad diferente como es la de los colegios rurales donde hay menos niños y en la mayoría de los acsos están mezclados. Habría que hacer una especialidad en educación rural, y eso haría que los trabajadores no estuvieran un año en el pueblo y se marcharan".

Campos está convencido que la escuela es un elemento imprescindible para fijar población en los pueblos. "Está demostrado que el pueblo en el que se cierra la escuela no tiene ningún futuro, y tenemos que poner en marcha medidas que ayuden a que sigan abiertas".

En este sentido, cree que medidas como permitir que los alumnos permanezcan en los colegios hasta segundo de la ESO pueden ser positivas. "Es algo que ya se hizo en Castilla y León y ahora en Aragón y que está funcionando. Puede ser que afectara a pocas familias, pero en los pueblos cada familia es muy importante. Ahora hay muchas familias que, ante la posibilidad de que el hijo tenga que ir a una escuela hogar, prefieren marcharse todos".

Ambulancias

La distancia a la capital puede ayudar a que algunos trabajadores públicos fijen su residencia en el pueblo, pero no siempre. Un ejemplo lo encontramos en Molina de Aragón, a donde muchos profesionales van únicamente en su horario laboral.

Es el caso de muchos bomberos o de algunos trabajadores de la UVI Móvil, como explica Ángel De Andrés, uno de los técnicos de este servicio. "Entre los conductores y técnicos si vivimos algunos aquí, pero de los médicos y enfermeros no vive ninguno en Molina. Se trabajan 24 horas y luego hay varios días libres, y eso permite que la gente vaya solo a trabajar y luego se marche. En Checa sí que reside más gente, pero aquí muy pocos".

De Andrés destaca la preocupación que tiene la gente de la zona. "Ves que cada día van faltando más servicios y que vamos siendo cada vez menos. Tenemos la UVI , pero estuvimos a punto de perderla, el centro de salud tiene una serie de especialidades que ahora ya no existen, y así otras muchas cosas. Puede que no haya rentabilidad económica, pero tiene que haber rentabilidad social porque todos tenemos los mismos derechos y deberes".

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