La importancia de las mujeres del Premio Jaén de Piano

Son numerosas las féminas que hacen que este concurso suene con fuerza cada año desde su inicio

La china Ran Feng participando en el Concurso Internacional de Piano Premio Jaén. /

El papel femenino y el piano han estado íntimamente ligados a lo largo de la historia de este instrumento. Por ello, es necesario un repaso por la historia del Premio Jaén de Piano, que en esta edición cumple 60 años.

Se trata de un certamen que ha vivido lo suficiente para pisar fuerte a través de los años y de los variados procesos democráticos y que, a pesar de haberse visto obligado a faltar a su cita en tres años diferentes por problemas de fechas, ha sabido perdurar y mostrarse al mundo entero con la máxima excelencia.

Un concurso en cuya segunda edición las mujeres entraron pisando fuerte. Buena prueba de ello está en que una fémina, Begoña Uriarte, se alzó con el premio. Lo mismo sucedió en su tercer año de vida, cuando Clotilde Ortiz se proclamó vencedora. Tendrían que transcurrir trece ediciones más para que otra mujer alcanzase el primer puesto allá por 1971, hecho que volvió a repetirse hasta en tres ocasiones consecutivas y con nombre propio: Valentina Díaz, Eva Osinska y Elza Kolodin. Otra fémina, la búlgaro-española Mariana Gurkova, quedó segunda en el año 1987. La propia Mariana recuerda su paso por este concurso como algo "especial", que la dejó marcada para siempre y le abrió muchas puertas en el mundo de la música, donde continua su carrera como profesora de Conservatorio.

En el año 2011 la final se llenó de mujeres. Fueron tres las finalistas del Concurso Internacional de Piano Premio "Jaén" que organiza la Diputación Provincial de Jaén. La rusa Tatiana Dorokhova, la española Marianna Prjevalskaia y la italiana Viviana Pia Lasaracina fueron las intérpretes que optaron al primer premio del 53 Concurso Internacional de Piano Premio "Jaén" y que, finalmente, ganó Prjevalskaia, una moldava con nacionalidad española. Es la última edición, hasta la fecha, en la que una mujer se hizo con el primer premio. Por otra parte, en este mismo año, durante la final, la Orquesta Ciudad de Granada, encargada de acompañar a las tres pianistas, también estuvo dirigida por una mujer: la griega Stamatia Karampini. Pero la mujer no solo ha logrado hacerse visible en el palmarés, sino que también forma parte habitual del jurado e incluso se incluyó dentro del festival un premio en memoria de una pianista: Rosa Sabater, considerada como una de las figuras más relevantes de la escuela pianística catalana de la posguerra, y que participó de forma activa en el jurado de este certamen desde el año 1972 hasta 1982, un año antes de su fallecimiento. En la edición número 52 de este concurso, el más antiguo de la historia de España, tuvo lugar un hecho de gran relevancia, ya que la que fuera primera ganadora femenina del Premio en su segunda edición, se convirtió también en la primera mujer encargada de la dirección artística, o lo que es lo mismo, la primera presidenta del jurado del Premio Jaén de Piano. En esta misma edición, dos mujeres formaban parte del jurado: la concertista colombiana y profesora en las universidades de Medellín y Vassar de Nueva York, Blanca Uribe; y la lituana Sulamita Aronovsky, fundadora del Concurso Internacional de Londres y catedrática de la Royal Academy of Music de la capital inglesa. La también concertista internacional Pilar Bilbao, es otra de las mujeres que ha dejado su impronta en el jurado de este concurso. Desde Clara Schumann, la primera mujer que comenzó a componer al piano y a la que se le permitió ser concertista, hasta Marianna Prjevalskaia, la última ganadora femenina del Concurso Internacional de Piano Premio "Jaén", han sido numerosas las personas del sexo femenino que han luchado por levantar y apoyar este concurso que con esta edición llega a sus “bodas de diamante” de forma renovada con la creación de un festival.

Otra compositora española, Zulema de la Cruz, reconocida a nivel mundial, forma parte del Consejo Asesor premio de piano, y fue la autora de la obra obligada del certamen en el año 1998. Asegura que son tantas las dificultades con las que se encuentra el jurado para decantarse por uno u otro participante, como numerosas son las ocasiones en las que el concurso ofrece grandes satisfacciones a quienes lo presencian.

El talento de estas mujeres ha brillado en un escaparate mundial como es el premio Jaén de piano. Todas ellas se deshacen en elogios con la organización y el trato recibido en este certamen Sin embargo, estas mujeres también admiten que el camino hacia el éxito no ha sido siempre fácil, y en numerosas ocasiones se han visto obligadas a luchar contra actitudes poco igualitarias que en ninguno de los casos han logrado que ellas se dobleguen. Historias que demuestran que, detrás de cada acorde hay grandes dosis de talento y dedicación, pero además una fuerte apuesta institucional para hacer realidad un acontecimiento en el que Jaén suena y brilla.

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