Impulsan medidas para proteger las aves esteparias en la Comarca de Baza

El norte de la provincia constituye el hábitat de diversas aves que están catalogadas como vulnerables a la extinción

Protección medioambiental /

La Comunidad de Regantes Llanos de Caniles, con una superficie de transformación en regadío de 1.800 hectáreas en la zona, ha desarrollado un plan de medidas correctoras, protectoras y compensatorias en sus instalaciones para contribuir a la conservación y recuperación de las aves esteparias.

El colectivo considera que el paisaje agrario estepario semiárido del Altiplano de Caniles y Baza ha sido "poco valorado tradicionalmente debido posiblemente a su aparente pobreza", sin embargo constituye el hábitat de diversas aves esteparias, algunas de las cuales están catalogadas como vulnerables a la extinción.

Se trata de la Ganga Ortega (Pterocles orientalis) y el Sisón Común (Tetrax tetrax); mientras que el Cernícalo Primilla (Falco naumanni) se encuentra en régimen de especial protección.

La zona se encuentra dentro del Plan de Recuperación y Conservación de Aves Esteparias aprobado por la Junta de Andalucía, sin embargo los regantes dicen desconocer qué actuaciones se están llevando a cabo.

Su plan de medidas correctoras y protectoras incluye la creación de isletas flotantes en las balsas y bandas rugosas para el salvamento de fauna que pueda caer accidentalmente en los depósitos.

Dado que los vallados de protección pueden ser peligrosos para la avifauna vulnerable debido a colisiones puntuales, se plantea la prohibición de instalar alambre de espino y su señalización mediante placas blancas para evitar así el riesgo de colisión.

En los terrenos que adquiera la Comunidad para la construcción de edificaciones, balsas y placas fotovoltaicas, se realizarán las acciones recomendadas por el Proyecto Life+Esteparias para la conservación y recuperación de especies esteparias.

Para la conservación de la fauna en general ven importante, además del mosaico de cultivos donde se alternen los cultivos cerealistas con los leñosos y los barbechos, la existencia entre estos cultivos de pequeños reductos de vegetación natural en lindes, setos, caminos y riberas.

Además, el proyecto también contempla la creación de cuatro charcas a modo de bebederos para aumentar la disponibilidad de agua para la avifauna en los periodos críticos estivales del duro clima mediterráneo, cuando se encuentran en plena cría.

Para el cernícalo, se construirán hasta ocho nidos artificiales en las edificaciones proyectadas por ser una de las medidas más frecuentes de conservación de esta especie.

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