OPINIÓN

La ‘virtud’ de las limitaciones

El Río Duero Soria, a pesar de sabedor de su inferioridad con respecto a la élite de la Superliga, ha demostrado que el día a día permite soñar a lo grande

A poco que me conozcan un poco saben que me cuesta menos que nada elogiar al Deporte de nuestra provincia, ese esfuerzo, dedicación, tiempo, ilusión y sacrificio, con o sin éxito al final, que tantos y tantas deportistas, federados o aficionados, ofrecen cada fin de semana o cada día en sus entrenamientos o competiciones. Y lo hago porque Soria tiene sus carencias, sus dificultades y sus limitaciones, en tantas y tantas materias que no voy a ponerme a recitar, pese a lo cual nuestro nivel deportivo, en proporción, no tiene nada que envidiar al de otras provincias de España, más bien al contrario.

Porque precisamente creo que esa es la clave. Siempre he pensado que una de las mayores virtudes es conocer tus propias limitaciones. A partir de ahí se puede convivir con ellas y rendir hasta donde te permitan o, con un titánico trabajo, ir reduciéndolas hasta superarlas. El ejemplo más cercano y reciente es el Río Duero Soria, que este sábado se despidió de una temporada especial con la cabeza muy muy alta, sabiendo que ha cerrado una actuación, posiblemente, muy por encima de sus posibilidades.

Casi desaparecido, como bien saben, hace cuatro años, resurgió cual Ave Fénix de sus cenizas, para no perder su lugar en la élite del voleibol. Consolidado en la categoría, jugando incluso más de un play-off por el título, este curso se antojaba especial, pero no exento de dificultad. Muy lejos económicamente (y por tanto a priori también lo deportivo) de los tres grandes Teruel, Almería y Palma, y teóricamente por debajo de Ibiza o Barça, los sorianos han afrontado la campaña sin complejos. Fíjense un pequeño detalle en el tema pecuniario: sólo el Gobierno de Aragón ya le da al CV Teruel 220.000 euros anuales, mientras que el presupuesto total del club soriano, este año, ha sido de 180.000 euros.

De menos a más en el rendimiento, desde el primer día los chicos de Manolo Sevillano eran conscientes de que su liga no era de los tres ‘gallitos’. Enfrentarse a ellos de tú a tú, sabiendo que lo lógico es perder, pero que en esto del deporte nada se escribe de antemano si lo peleas como lo han hecho, ha sido una de las claves, incluso rascando algunos sets y puntos ante el trío de favoritos.

Superada la Copa, en el ecuador de la temporada, llegar a la cuarta plaza se planteaba como una misión tan ilusionante como complicada, iniciando la segunda vuelta muy lejos de esa posición. Sólo poder pelear por tener opciones de alcanzarla hasta el final ya iba a ser un éxito. Pero pasaban las jornadas y los pequeños ‘Davides’ del Río Duero le iban comiendo la tostada los ‘Goliaths’ de Ibiza y Barcelona. Al final, con fe, jugando bien, sin bajar los brazos, creyendo en sus posibilidades y en sus propias capacidades, la rotación celeste consiguió hacer realidad el sueño del play-off, aunque quedara lejos del premio gordo.

No queda sino aplaudir, al no tan pequeño Río Duero Soria, que creció día a día y demostró que saber hasta dónde puedes llegar a veces te permite llegar más lejos. Aplaudir a su directiva, a su cuerpo técnico, a sus jugadores y a su afición, que

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