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Zona Press

Pasillo de honor

El Palacio de los Deportes de Riazor recibirá a todo un equipo ACB el próximo viernes. Así, como suena. A falta de dos jornadas para la conclusión de la temporada regular en la LEB Oro, y después de doce años de intentos infructuosos, de muchos esfuerzos, de escasas satisfacciones y de múltiples decepciones, el Breo se ha ganado por fin el derecho a regresar a la máxima categoría del baloncesto nacional. A pulso.

Si los derbis entre Leyma Coruña y Cafés Candelas Breogán suelen ser una fiesta, el de este fin de semana no se quedará atrás, si bien la parroquia herculina no está para celebraciones. Dos derrotas consecutivas ante sendos rivales del furgón de cola han dejado un sabor amargo en el paladar del aficionado coruñés justo en el momento en el que debería de emerger la ilusión por haber certificado la clasificación para la disputa de los playoffs por el ascenso.

Aunque el objetivo del playoff estaba prácticamente logrado y el factor cancha perdido antes de estos dos encuentros, considero fundamental acabar la temporada regular en una dinámica positiva de juego y de resultados.

Nada más lejos de la realidad. En las dos últimas citas, ante Iberostar Palma en Riazor y Levitec Huesca en tierras aragonesas, el equipo naranja me ha parecido un equipo cansado, endeble, insignificante, un equipo plano, sin tensión, sin ambición. Las sensaciones son preocupantes.

En los últimos ochenta minutos de juego el Leyma ha recibido 31 triples, ha concedido un porcentaje de acierto del 58'5% desde más allá del arco de 6'75 m. a sus rivales, ha encajado un promedio de 86 puntos y ha perdido sus partidos por una renta de 15 puntos.

Sí, esta es nuestra carta de presentación para la postemporada, y sólo quedan dos partidos para cambiar estas sensaciones. Ahora mismo Manresa y Prat están deseando cruzarse con nosotros y, lo que es peor, ninguno de los aficionados coruñeses con los que he hablado (y creedme que no han sido pocos) ve al Leyma Coruña capaz de superar la primera eliminatoria. La indiferencia y el desánimo se han apoderado de la afición.

Y en este estado recibimos al mejor equipo de la liga, que llegará, como acostumbra, acompañado por varios centenares de incondicionales, locos por animar a los suyos y por celebrar cada canasta. Riazor presentará sus mejores galas, el ambiente será el de las grandes ocasiones y el Leyma Coruña, en estas circunstancias, suele estar a la altura. Una victoria ante el campeón puede significar el punto de inflexión para que este equipo crea (y haga creer a los suyos) que no va a ser el convidado de piedra en unos playoffs que se antojan apasionantes.

Propongo ovacionar y hacer el pasillo de honor al equipo lucense (bien lo merecen) y después aprovechar su supuesta relajación para asestar un golpe de timón que devuelva la ilusión a la grada. Porque el aliento de la afición será fundamental para que el Leyma logre algo grande en los playoffs, podéis estar seguros.

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