Nediam y el sueño de Tokio

La velocista venezolana del Celta busca financiación para lograr clasificarse para los Juegos Olímpicos de 2020

A Nediam se le rompió el alma cuando se quedó a escasas milésimas de lograr la marca mínima para acudir a los Juegos Olímpicos de Río en 2016. Tenía 21 años y se quedaba a las puertas de la gran competición. Un mal momento, que supuso el inicio de un proyecto y una obsesión: lograr asistir a los próximo Juegos en Tokio.

Han pasado dos años y Nediam Nori Vargas, velocista venezolana del Atletismo Femenino Celta, no quiere que la historia se repita. Su progreso y sus tiempos hacen pensar que la clasificación para Tokio está más cerca de convertirse en una realidad. Pero el cronómetro no es el único enemigo: el alto coste que conlleva la preparación de un deportista de élite pone en jaque cumplir su sueño.

Para eso, Nediam ha puesto en marcha una web con la finalidad de darse a conocer y ofrecer su imagen a cambio de patrocinadores. "La idea es ofrecerle a cualquier empresa o persona que quiera ayudarme la posibilidad de aparecer en mis redes sociales, en la web o en mi ropa de competición".

Estas ayudas no se limitan a lo económico, sino que incluyen todo lo que le pueda suponer el ahorro de los gastos que supone la preparación para lograr las marcas necesarias para clasificarse para Tokio 2020.

Una página en la que se da a conocer: la aventura de venirse sola a Vigo dejando atrás a su familia, sus marcas, sus logros… y un blog, para el que recibe una ayuda imprescindible: la de su padre, que ya publicaba por su cuenta las hazañas de Nediam, y que ahora lo hace en su página web.

El sueño de Tokio 2020 pasa por lograr las marcas necesarias y conseguir el apoyo financiero suficiente. Es decir, apostar por el proyecto de esta venezolana que lleva tatuado su destino en el gemelo derecho: un reloj de arena y una corredora que compite contra el tiempo.

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