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La piqueta entra el lunes en el Valle de los Caídos para exhumar cuatro cuerpos

Seis años después de que los familiares de los hermanos Lapeña, fusilados por el Franquismo, pusieran la primera demanda, y lograran un fallo favorable, el lunes comienzan los trabajos en los que también se exhumaran los restos de Pedro Gil y Juan González

Dos años después de que la Justicia autorizara la exhumación de los cuerpos de dos víctimas del franquismo enterradas en el Valle de Los Caídos, la piqueta entra por fin en Cuelgamuros. Este lunes, forenses y arqueólogos van a derribar el muro que impide penetrar en el osario de la Cripta del Sepulcro.

Los restos de los hermanos Lapeña están localizados en esa zona de la Abadía, pero se ignora cuál es la situación arquitectónica. La rotura de ese muro abre una etapa histórica en la que ya no será posible mantener únicamente el recuerdo para los 38.000 españoles que siguen enterrados en ese monumento a la dictadura.

Junto a los hermanos Lapeña, asesinados por falangistas en Calatayud nada mas iniciarse la guerra, se van también a iniciar los trabajos de exhumación de los restos de Pedro Gil y Juan Gonzalez, dos fallecidos del denominado "bando nacional”. Estas últimas exhumaciones no han precisado de un proceso judicial para lograr retirar los restos de Cuelgamuros.Patrimonio Nacional decidió no acudir a los tribunales y autorizó esta segunda operación que va a ser paralela a la de los hermanos Lapeña.

Dos años después de la sentencia histórica del juzgado del Escorial, el muro que impide exhumar los restos va a caer. Este lunes, a las 9:30, un equipo de forenses, arqueólogos y técnicos de Patrimonio Nacional, propietario del recinto, van a recorrer los 100 metros que separan la entrada del templo de la Cripta del Sepulcro.

Allí, antes de comenzar los trabajos para acceder a los osarios, pasarán junto a las tumbas de Franco y José Antonio y seguramente un ramo de flores frescas descansará ya, a esa hora, sobre la lápida del dictador, como viene pasando cada día de los últimos 43 años.

Los arquitectos y peritos del Instituto Torroja de Ciencias de la Construcción van a ser los que analicen esa cripta, ese osario y la situación de los restos cadavéricos de las miles de víctimas que fueron inhumadas sin autorización en esta abadía benedictina. El abogado de la familia Lapeña, Eduardo Ranz habla de momento histórico.