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Charlotte y los perfectos desastres

La historia del atractivo de lo caótico, una joven en el Canal de Saint Martin y una canción de Amaral; con Irene Contreras y José Juan Luque

Charlotte, Fotos contra Canciones /

En 1938, la película Hotel du Nord retrataba la historia de Reneé y Pierre, una pareja de enamorados que decide suicidarse en este establecimiento, situado junto al Canal de Saint Martin en París. El plan era disparar primero contra Reneé y después quitarse la vida, pero las cosas no acaban así porque Pierre, tras herir con su arma a su amada, no completa el suicidio. Reneé acaba siendo atendida en el hotel y posteriormente contratada para trabajar en el mismo, pero esa es otra historia.

El mismo Canal de Saint Martin, que en esos años 30 era un escondite para el hampa que recrea bien la película de Marcel Carné, es ahora una zona cool de París. Los restaurantes de diseño se mutiplican y la interculturalidad se percibe en los rostros de visitantes y vecinos. Allí, en ese canal estaba Charlotte, la chica que retrató a escondidas José Juan Luque.

En esta entrega de Fotos contra Canciones, Luque ha elegido el color y el digital (no tenía su cámara analógica en ese momento). Es de noche, “Charlotte fuma con la mirada perdida”.

Al ver la foto, a Irene Contreras le vino a la mente la canción Nocturnal, de Amaral. Y, por esas cosas de la genialidad, las historias vuelven a encajar de forma perfecta en Fotos contra Canciones. Amaral le canta a esos pequeños desastres que son tan caóticos como atractivos.

“Nada te puedo dar, no hay nada bueno en mí”, canta Eva Amaral, aunque parece ser Charlotte quien entona: “No puedo controlar mi vida, sólo te quiero prevenir”.

Charlotte fumaba sola, pero no estaba sola en esa Canal de Saint Martin. Su novio la había invitado a pasar un fin de semana en París, pero ella sabía que ese viaje no iba a arreglar nada. Ella quería que José Juan le tomara una foto, pero no sabía que él ya se la había hecho. Un robado.

Ese aviso que hace Amaral es para que nos atengamos a las consecuencias pero “es también para protegerte a ti mismo, al final todos somos un poco desastres y tú compras el desastre que tú quieras”, dice Irene. Y eso nos lleva a reflexionar sobre cómo nos vendemos y, en cierta medida, qué nos atrae. “Hay que buscar un desastre que encaje con tu propio desastre”, señala Irene. “Lo tóxico engancha un poco”. “La perfección aburre”. “El atractivo del caos”, en definitiva.

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