Bruce Springsteen: el trovador comprometido con las entrañas de la humanidad

En Hoy por Hoy Cuenca repasamos con el profesor Eugenio Cortés la trayectoria personal y musical de uno de los grandes compositores e intérpretes del rock internacional

Bruce Springsteen durante el concierto que ofreció en mayo de 2016 en San Sebastián. / ()

Eugenio Cortés, profesor de Lengua Inglesa y su Didáctica en la Facultad de Educación de la UCLM en Cuenca, colabora con Hoy por Hoy Cuenca en un espacio en el que nos ofrece perfiles de grandes intérpretes de la música internacional y por el que esta temporada han pasado nombres como Leonard Cohen o John Lennon. Esta vez nos presenta a Bruce Springsteen. Podéis escucharlo a continuación.

Bruce Springsteen con Eugenio Cortés en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

EUGENIO CORTES.-Bruce Springsteen ha significado un antes y un después en la música popular norteamericana. Sus comienzos fueron como un guitarrista telonero en Ashbury Park, que se convirtió en la voz más elocuente de la cultura estadounidense de los últimos cuarenta y cinco años, donde ha sido y es reconocido por unanimidad bajo el sobrenombre de The Boss.

Bruce Springsteen conversa con el público durante un concierto en Australia en 2013. / Getty Images

The Boss nació como Bruce Frederic Joseph Springsteen en la ciudad industrial de Freehold, en el estado norteamericano de New Jersey, en el seno de una familia italoirlandesa. De su padre aprendió que trabajar para otros era esclavizarse hasta aniquilar el espíritu, y de su madre, que trabajar para ti mismo, en lo que te gusta, engrandece tu espíritu sin límites.

Por un lado, aprendió a observar la carga emocional a la que el ciudadano obrero y medio norteamericano estaba siendo sometido cada día. Por otro, aprendió a solidarizarse con sus sentimientos, haciéndolos suyos, tomando conciencia de ellos como hombre y como mujer estadounidense, a cuya sangre y sus entrañas nunca dejó de cantar, porque son y siempre han sido la sangre y las entrañas de la humanidad.

Bruce Springsteen. / Cadena SER

Según cuenta en sus memorias, Born To Run, el único problema al que tuvo que enfrentarse de manera personal fue en 1989, cuando decidió olvidarse de la guitarra para aprender a vivir. Pero este reto sólo pudo cumplirlo de manera temporal, porque el humo del asfalto y los gritos de esa humanidad vociferante le pidieron a gritos que volviera, que no los abandonara, que sus almas no tenían sentido sin su canto, que nunca había dejado de ser The Boss para todos ellos

No le hizo falta volver, porque de hecho nunca se fue. Durante todo aquel tiempo, se dio cuenta que su compromiso se mantenía tan intacto como en 1973, e incluso todavía más fuerte, cuando tras el 11 de Septiembre de 2001, su voz se hizo todavía más fuerte y más hiriente para seguir cantado a la problemática del ser humano cotidiano nacido en Norteamérica y en la Europa de sus orígenes, ese ser humano amenazado y azotado por fuerzas productivas superiores que le impiden disfrutar de su vivir cada día, de su familia, de sus amigos, de aquellas pequeñas cosas, como diría Joan Manuel Serrat, que le hacen ser él mismo y ella misma en las entrañas de la humanidad.

Bruce Springsteen junto a Whitney Houston en 1994 cuando recogió el Oscar a la mejor canción por 'Streets of Philadelphia'. / Cadena SER

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