La Columna de Juan Miguel Alonso

Adoctrina, que algo queda

(...) Da la risa ahora pensar que la Educación para la Ciudadanía zapateril fue perseguida, vilipendiada, y finalmente expulsada del currículum porque, según estos demócratas de camisa azul, servía para el adoctrinamiento de nuestros infantes (...)

Hace ya años, muchos, que bajo la túnica sagrada de la excelencia, el bilingüismo y la nuevas tecnologías, la extrema derecha más casposa ha colado en la educación española un programa de manipulación ideológica de alto voltaje. Lo hizo el infame Wert con su LOMCE EN 2013, aunque los cimientos estuvieron siempre puestos con la protección a ultranza de los intereses de la Santa Madre Iglesia en los centros concertados y en los públicos.

Da la risa ahora pensar que la Educación para la Ciudadanía zapateril fue perseguida, vilipendiada, y finalmente expulsada del currículum porque, según estos demócratas de camisa azul, servía para el adoctrinamiento de nuestros infantes. Da la risa por no llorar. Después de observar como la religión se convierte en materia de oferta obligatoria y evaluable, o que los ministerios de Defensa y Educación ratifican un acuerdo de colaboración para estudiar la dignidad de la corona, su carácter ejemplar, la bandera y el himno en las aulas de Primaria y Secundaria.

El último hito de esta apología del dogma liberal patriótico es el convenio rubricado entre la Consejería de educación y la Fundación María Jesús Soto para promover la iniciativa emprendedora y la educación Financiera entre docentes y alumnos , con textos que son catecismo del FMI pagado por chiringuitos financieros, como el que regenta esta sacerdotisa neocon en la capital del reino. Entre las perlas que deja la citada están esta: “Piensa si los países gobernados por populistas han tenido en cuenta el bienestar de su pueblo y la mejora de su nivel de vida”. Este apóstol con falda talar lleva meses predicando su verdad revelada por los Centros de Profesores de la Comunidad. Imaginamos que con una soldada a la altura de sus amistades. Que una cosa es ser creyente y la otra gilipollas.

Pero lo que es una vergüenza, dice mi vecino del segundo, es el adoctrinamiento en la escuela catalana. Una vergüenza, sí , señor.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?