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El turismo en Palencia

El comentario de Juan Francisco Rojo

No sé ustedes, pero yo tengo la impresión de que el turismo de esta provincia depende en exceso de la voluntariedad de las gentes. Para que nos entendamos; depende más de la cuenta de que esté disponible o no la persona que tiene en custodia la llave para abrir el recurso turístico que se visita. Vaya por delante que bastante hacen estas buenas gentes con atender a los visitantes cuando se les requiere. El pasado fin de semana visitaba la exposición Mons Dei en Aguilar de Campoo y constataba esa extraña sensación de combinar el turismo profesional con el amateur.

Nota alta para la exposición hábilmente construida en torno al relato de la montaña y la fe. Nota alta para la gastronomía de Aguilar y de la zona. El problema está cuando te dispones a visitar algunos monumentos del Románico. En Olleros de Pisuerga, y sólo es un ejemplo, en un horario razonable de visita, la ermita rupestre estaba cerrada. En la puerta, no figura ningún teléfono con el que contactar. Varias personas se marcharon sin entrar. Cierto es, que luego descubrí que el teléfono de marras y los de otros monumentos, se pueden consultar en el bar de Olleros. Pero casi lo tienes que adivinar.

En Santa María de Mave, parada y fonda para una copa. El resultado fue una estupenda atención en el Convento, otra vez asomaba el turismo profesional. Amabilidad, ambiente agradable e información, que es muy importante. La visita a la iglesia fue posible. Quien la abre, un hombre de avanzada edad, aparece con su bicicleta para atender a los visitantes. Eso sí, sin explicaciones sobre las características del templo. Bastante tiene el hombre con abrir. Entiendo que el patrimonio artístico y religioso de esta provincia es tan grande, que resulta muy complicado profesionalizar el sector.

Sólo el Románico Palentino ofrece decenas de joyas que requerirían de un despliegue importante. Pero deberíamos cuidar más estas cuestiones. Si Las Edades del Hombre duran hasta noviembre, ya tendríamos que tener preparado para ese periodo un dispositivo especial que posibilite que el recorrido por ese Territorio Románico no dependa tanto de la voluntariedad a la que antes aludía.

El pasado fin de semana me encontraba con unos cuantos turistas deambulando de un lado para otro, preguntándose si en el siguiente pueblo a visitar iban a encontrar facilidades para acceder a los monumentos. Hemos mejorado, sin duda. Desde las administraciones se hacen esfuerzos.

Pero a veces no es positivo ese contraste entre el turismo más profesional y el más doméstico. Y eso que las gentes que se avienen a colaborar, tienen mucho, pero que mucho mérito.

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