Cuenca y Teruel, casi un siglo de hermanamiento y reivindicaciones comunes

En 1924 las dos ciudades acordaron pedir una serie de mejoras conjuntas en las infraestructuras por carreta y ferrocarril que uniera a ambas provincias

Palacio Provincial de Cuenca. /

Esta semana, José Vicente Ávila ha sacado del baúl de Páginas de mi Desván, espacio de radio que emitimos cada martes en Hoy por Hoy Cuenca, el primer hermanamiento entre Cuenca y Teruel, reivindicando comunicaciones y festejando entre sí los lazos de amistad de dos provincias que luchan por su existencia. “¿Existe Cuenca?”, se preguntaba a comienzos del siglo XX, mientras que la ciudad hermana y cercana grita con voz reivindicativa que “Teruel existe”.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

Nada nuevo hay bajo el sol en las relaciones que a lo largo del tiempo han querido tener Cuenca y Teruel, o lo que es lo mismo, conquenses y turolenses o castellano-manchegos y aragoneses. De las siete provincias con las que Cuenca limita, Teruel es, después de Guadalajara, la capital más cercana, a 153 kilómetros, y sin embargo parece la más lejana. Hace nada menos que 94 años, casi un siglo, que Cuenca y Teruel unieron sus fuerzas para estrechar lazos de amistad y aunar esfuerzos de acercamiento a través de carreteras y ferrocarriles que no se acercaron ni siquiera al Rincón de Ademuz. Parecía que la autovía A-40 iba a ser por fin el enlace más directo para unir a Cuenca con Teruel y Aragón por una vía más rápida, pero esta comunicación se ha quedado aquí, en “vía muerta” a la espera de tiempos mejores y de solución de impactos ambientales.

Es un sentimiento muy lejano, pues ya en el año 1924 Teruel y Cuenca se hermanaron de corazón y con acento festivo, celebrando diversos actos en ambas capitales de provincia y reivindicaron sus problemas, entre ellos el de la subvención de la línea de autobuses que se iba a poner en marcha. La iniciativa partió de los periódicos La Voz de Cuenca y El Día, y del turolense La Provincia, que convocaron a las “fuerzas vivas” de ambas capitales para una Asamblea en Cañete el 24 de febrero, que fue suspendida por el nevazo que cayó en la zona.

La Voz de Cuenca

Finalmente esa magna reunión se celebró el domingo 9 de marzo de 1924, en la plaza mayor de Cañete, ante la presencia masiva del vecindario. La expedición de Cuenca salió a las ocho de la mañana, en varios automóviles, y no me resisto, Paco, a citar algunos párrafos del cronista de La Voz, A. F. de M., relatando las bellezas de la Serranía de Cuenca, muy poco conocida entonces por los propios conquenses, dadas las dificultades de acceso:

“La mañana tibia, primaveral, hizo agradable la excursión. En un principio el mar alborotado de la serranía apareció a nuestra vista enmantillado por una densa niebla que poco a poco fue disipándose, hasta que el disco fúlgido del sol se enseñoreó espléndido en un cacho de azul, prodigando benéficos sus rayos que acariciaban las rocas ingentes y bruñían las nieves de las cumbres.

Catedral de Teruel. / Diego Ávila.

Pasada la “Nava de Reíllo”, en plena sierra, en una caseta de peones camineros, esperaban a los expedicionarios los representantes de la Cámara de Comercio, que en un alarde de rumbosidad nos ofrecieron casi un banquete y que una vez hechos los honores cumplidamente se continuó la marcha.

A poco trecho corrían los autos a par del cauce del Cabriel y la Naturaleza, a cada paso, ofrendaba a nuestro atónito espíritu la regia maravilla de su obra estupenda, surgida al conjuro de la diosa Morgana o trabajada reciamente por titanes artífices de poderoso aliento.

Nuestro asombro se hizo mayor al admirar el paraje donde se halla enclavado el albergue forestal, en el término de Pajaroncillo, y fue decisión unánime de los que lo contemplábamos, que Campos, el artista fotógrafo, reprodujera aquel lugar de ensueño, que no queríamos olvidar y que alguna vez es posible, que al huir del contacto de los hombres, nos pudiera servir para elevar una plegaria al infinito. ¡Tal fue nuestra impresión!

Plaza del Torico de Teruel. / Diego Ávila.

Sobrecogido, atolondrado el espíritu ante belleza tanta, arribamos a Cañete, en donde en manifestación imponente, nos aguardaba el vecindario todo, con las autoridades al frente. El entusiasmo era indescriptible: las campanas echadas a vuelo, la música, el trepidar de los autos y la greguería jubilosa del pueblo mostraban bien a las claras el entusiasmo inenarrable del mismo, anheloso de redimirse y dispuesto a entrar en el concierto del mundo.

Juntamente con los de Cañete, esperaban nuestra llegada los representantes de Teruel, la ciudad hermana, a quienes abrazamos con efusión cordial y con los que estamos de acuerdo para laborar por el resurgimiento de nuestras provincias respectivas”, resaltaba La Voz de Cuenca.

¿Cómo se desarrolló la jornada en la localidad serrana? Había que imaginar a aquella gentes serranas con sus vestimentas, contemplando aquellos curiosos automóviles y a la comitiva que, acompañada por la vecindad y la Banda de Música, se dirigió a la parroquia, donde se celebró una misa, tras la cual se acercó al ayuntamiento para una primera reunión, con el fin de enviar al Gobierno las peticiones de los ocho puntos acordados. Entre el medio centenar de asistentes de Cuenca se encontraban el alcalde, José Echevarría y tres concejales; el presidente de la Diputación Provincial, Benigno Miguel López Garrido y tres altos funcionarios; presidentes y directivos de departamentos y entidades, con personajes conocidos como el ingeniero jefe del Distrito Forestal, Jorge Torner o el ayudante de Montes, Gonzalo O´Kelly, que pocos años antes había dado a conocer las pinturas rupestres de Villar del Humo, y cómo no, directores y redactores de la prensa conquense, que habían propiciado esa asamblea junto a los compañeros de Teruel, provincia representada igualmente por sus autoridades y representaciones.

¿Cuáles eran las peticiones de ambas provincias en esa asamblea celebrada en Cañete? Además de pedir la correspondiente subvención al Estado para poner en marcha la línea directa de autobús diario entre ambas provincias, las conclusiones aprobadas fueron las siguientes: Ferrocarril Directo Madrid-Cuenca; Ferrocarril de Alcázar de San Juan a Teruel; carretera de Salvacañete a Albarracín (enlace de 12 kilómetros); carretera de Salvacañete a Utiel; camino vecinal de Cañete a Utiel; carretera de Cañete a Huélamo; carretera de Cristina a Villar del Humo y Víllora y carretera de Víllora a Mira (20 kilómetros). En el acto celebrado en la plaza mayor de Cañete intervinieron las distintas autoridades de Teruel y Cuenca, además, como dato curioso, del maestro de Zafrilla, señor Tuceda. Señalaba la reseña de La Voz que “todos condenaron a los caciques que solo atendieron a sus egoísmos, dejando en el más punible abandono a los pueblos de este distrito y propugnaron la unión de Teruel y Cuenca”. Al final de la reunión pública el delegado gubernativo, Fernández Navarro, leyó un telegrama del gobernador civil de Cuenca en el que se comunicaba el triunfo obtenido por nuestro Ejército en África”.

El arte mudéjar tiene una amplia representación en Teruel. / Diego Ávila.

¿De qué forma pudieron reponer fuerzas los visitantes antes de iniciar el regreso, sin apenas fondas y casas de comidas? Una vez finalizada la asamblea, los asistentes forasteros pudieron almorzar en alguna fonda y en las distintas casas de los vecinos de Cañete que ofrecieron sus viandas, como solía ocurrir con los músicos de las Bandas que acudían a los pueblos, que se repartían por las casas. Dejó escrito el doctor Calvo que Cañete se “portó” el día de la asamblea con este verso: “Cada casa dio un banquete… / a la hora del yantar / aquello no era Cañete…/ era más bien Tragacete / ¡qué manera de tragar!”

Sobre las cuatro de la tarde fueron saliendo de la ciudad amurallada de Cañete los viajeros, viajando a Cuenca algunos de los turolenses con el fin de ir preparando los actos festivos de hermanamiento entre ambas ciudades.

Vamos a conocer también cómo fueron aquellos encuentros festivo-culturales entre ambas provincias y ciudades. La primera cita fue en Teruel, la ciudad de los amantes, obra literaria escrita por Juan Eugenio Hartzenbusch, autor con antecedentes familiares de Horcajo de Santiago. Hasta la ciudad del torico se acercó la embajada conquense el 19 de abril de 1924, encabezada por la Tuna Escolar Conquense, además de los componentes del equipo de fútbol de la Cultural Deportiva y miembros de las agrupaciones de música y teatro, recibiendo toda clase de halagos en sus alojamientos. Los desplazamientos se habían llevado a cabo en automóviles de viajeros de “El Zamorano Conquense” y “La Conquense”. Entre los actos llevados a cabo en Teruel destacó la velada literaria celebrada en el Teatro del Círculo Turolense, en la que la Tuna Escolar tuvo una destacada actuación, entonando una salutación para las gentes de Teruel, con cánticos que decían así:

“Cuenca, y es muy natural,

buscará su unión con Teruel

que es su homóloga, su igual,

sufriendo ambas a un nivel

el abandono central.

Sellemos pues nuestra unión;

que hoy se ultime y se complete,

como cristalización,

de la famosa reunión

surgida ha poco en Cañete…

Y concluía así

Adiós, pues, Teruel querido,

levanta la frente erguida,

pues pondrás a nuestra historia

una corona de gloria

si a esta unión logras dar vida”.

También intervino el conocido escritor y archivero, Rogelio Sanchiz, que tuvo una destacada actuación alabando a ambas provincias, mientras que la Unión Orquestal turolense interpretó diversas composiciones. No faltó una breve representación teatral, así como actuaciones de piano y violín. El acto se cerró con una larga poesía de Mariano Valero y una jota rabiosa, en este caso por los anfitriones turolenses, con cánticos como éstos:

La Voz de Cuenca

“En Cuenca tenéis dos cosas

que es la envidia general:

las aguas que os hacen ricos

los montes que os hacen más”.

El Teruel-Alcañiz Caspe

y Teruel Cuenca y Alcázar

son los dos ferrocarriles

que hemos de pedir con alma.

Tres cosas tiene Teruel,

que no las hay en España:

los Amantes y los Arcos

y el torico de la Plaza”.

La visita se prolongó hasta el lunes 21 de abril con paseos por la ciudad del torico, comida y cena en el restaurant del Casino Turolense y un animado baile de once de la noche a dos de la madrugada en el Círculo Mercantil. No faltaron los partidos de fútbol entre la Cultural Deportiva de Cuenca y el equipo de Teruel. Una jornada inolvidable que tanto la prensa turolense como la de Cuenca resumieron con este titular: “Teruel-Cuenca, el abrazo de dos pueblos”. Con la representación conquense estuvieron el concejal Campos, el delegado gubernativo de Cañete, el alcalde de Mira, señor Ochando y el director de “El Día”. En el brindis final se dijo esta frase a modo de jota: “Con la jota aragonesa / que es el himno de la Raza, / Teruel os saluda y dice: / ¡Viva Cuenca la encantada!”

En abril los de Cuenca fueron a Teruel y ya sería esperada como agua de mayo la visita de los mañicos a Cuenca.

En el mes de junio de 1924 los turolenses llegaron a la ciudad de las Casas Colgadas y la prensa los recibió con este titular a cinco columnas, cosa poco frecuente entonces: “Cuenca recibe a los de Teruel”. Del 7 al 10 de junio, los actos se sucedieron sin parar. Los excursionistas aragoneses fueron recibidos en Fuentes por la tarde y ya por la noche tuvo lugar la primera velada en La Fraternal, con música, poesía y teatro, con la obra “La prensa local” y diversas actuaciones muy aplaudidas. El domingo 8 de junio hubo misa en la Catedral y visita de los turolenses al tesoro artístico y al santuario de las Angustias. Por la tarde se celebró un partido de fútbol en el campo anexo a los terrenos de la futura plaza de toros, enfrentándose el Teruel Sporting Club y la Cultural Deportiva Conquense, y por la noche otra velada en el Teatro de la Fraternal, con diversos números musicales, teatrales y poéticos, concluyendo la jornada con un baile en el Círculo de la Constancia que acabó a las tres de la mañana.

Una densa jornada fraterna que dio paso al lunes 9 de junio. Ese día se disputó otro encuentro de futbol del Teruel Sporting Club, en esta ocasión frente al Deportivo Conquense, venciendo en ambos casos los mañicos. Hubo un concierto de la Banda de Música de Cuenca en el kiosko de la Diputación, en el que no faltó el pasodoble de “La Dolores”, terminando la jornada con otro baile en el casino. El martes día 10 fue dedicado al campo para conocer las Hoces del Júcar y el Huécar, con comida campestre en el hocino de los señores Moreno, para terminar la primera convivencia conquense-turolense con un gran baile en la Constancia. Entre los versos que se pronunciaron en La Fraternal cabe destacar la extensa Salutación a Teruel, del escritor Pallardó, leída por el actor Pascual Herraiz, de la que rescatamos las líneas finales, que dicen así:

¡Teruel, noble y fecundo solar de la hidalguía,

que guardas el prestigio de tu raza bravía

con el noble entusiasmo, con la noble porfía

de quien un amor hace de todos sus amores,

recibe el homenaje de esta noble ciudad,

que en sus brazos te ofrece firme hospitalidad…!

¡recibe de sus manos sus frutos y sus flores!

¡Venís a devolvernos una grata visita;

en nuestros corazones, la gratitud palpita

por lo que entonces hizo la Serranía hermana,

y este corazón nuestro, deciros necesita:

¡Si vuestra sierra es noble, con nobleza infinita…

de corazón adentro, también Cuenca es serrana!

¡Turolenses, hagamos de todos nuestros brazos,

las más dulces cadenas y los más fuertes lazos

que abarquen dos escudos: Castilla y Aragón…

¡Sean Teruel y Cuenca una sola hidalguía;

En nuestros entusiasmos… una sola porfía;

en nuestros corazones… un solo corazón…

Si el porvenir nos lleva a olvidar el olvido

en que nuestras ciudades tanto tiempo han vivido;

si esperamos ver pronto nuestro anhelo cumplido,

la gloria de Castilla y el triunfo de Aragón…

¡Sean Teruel y Cuenca una sola hidalguía

que hoy recibe el saludo de esta humilde poesía,

que el corazón de todos puso en mi corazón!

En aquel año de 1924 Cuenca y Teruel habían estrechado lazos de amistad que seguirían en el tiempo. El 30 de mayo de 1926, dos años después de la primera celebración, la embajada conquense volvió a Teruel, esta vez representada por su Banda Municipal de Música, dirigida por el maestro Nicolás Cabañas. Por cierto, los músicos viajaron en un camión con sillas en la caja, mientras en vehículos particulares se desplazaron miembros de la Corporación y Cámara de Comercio. La Banda ofreció tres conciertos, uno en la plaza del torico, otro en el Casino turolense y el tercero en la Diputación. La representación conquense asistió a las dos corridas de toros celebradas con motivo de las fiestas, al Teatro y a un baile en el casino, siendo despedida la expedición con toda efusividad.

Para entonces ya circulaba el autobús diario entre Cuenca y Teruel que tenía su salida de Cuenca a las cuatro y media de la mañana con el tiempo de enlazar en Teruel con el tren que sale para Valencia a la una y cuarto de la tarde. Desde Teruel también se salía a esa hora de la madrugada con el tiempo de enlazar en Cuenca con el tren que sale para Madrid a la una de la tarde. Vamos, Paco, que los conquenses tenían que ir a Teruel para poder viajar a Valencia, y los turolenses se venían a Cuenca para coger el tren de Madrid, en jornadas de casi quince horas…

Pero el tiempo que todo lo cura, como los jamones turolenses, parece que no fue suficiente para resolver problemas y fortalecer lazos de cercanía. Durante algún tiempo se siguieron celebrando encuentros entre ambas ciudades, que poco a poco se fueron apagando en la distancia. No han faltado en todos estos años algunas iniciativas para mantener los lazos de unión con Teruel, como por ejemplo en San Mateo de 2009, en el que varios maromeros de Teruel compartieron jornada con los maromeros de Cuenca, tras haber estado en las fiestas de allí en julio. Próximamente, con el Congreso del Toro de Cuerda tendremos “la vaquilla del Ángel” de Teruel en nuestras calles.

Tampoco podemos olvidar que hace ocho años, en enero de 2010, Cuenca y Teruel unieron lazos de amistad de nuevo con la campaña “Tanto y tan cerca”, por iniciativa de la Agrupación de Hostelería de Cuenca y Teruel Empresarios Turísticos, celebrando una campaña, ofreciendo en Teruel el jamón para degustar y en Cuenca el morteruelo y el ajoarriero. Y como hemos comentado al inicio, la reciente presencia de Teruel en la Plaza de la Hispanidad, con su jamón y sus vinos en ese “siente Teruel… en Cuenca”

Curiosamente, en los recientes ascensos a Segunda División B tenemos al Teruel y Conquense. Una curiosa coincidencia, aunque en futbol tampoco hemos tenido la suerte de competir en cercanía, pues si en aquellos años veinte se celebraron partidos amistosos entre ambas provincias, en competición de Liga sólo tenemos la referencia de la temporada 1987-88 en la que el Conquense y el Teruel militaron en el Grupo IV de la entonces reestructurada Segunda División B. Algún amistoso años después y la pasada campaña un enfrentamiento entre Teruel y Conquense en la Copa Federación. El gran reto es que la autovía A-40 Ávila-Cuenca se pueda finalizar, sobre todo comunicando a nuestra ciudad con Teruel, salvando los problemas ambientales, y hasta las diputaciones de Tarragona, Teruel y Cuenca ya se pronunciaron sobre esta imperiosa necesidad.

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