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La Columna

Lo excéntrico y lo concéntrico

Vamos a dar una oportunidad a Màxim Huerta, a lo mejor nos viene bien un divulgador apasionado, desacomplejado y que se acerque a la gente

En un país en el que todos somos entrenadores infalibles, en el que hacemos y deshacemos alineaciones de forma visceral y en el que somos unos hachas en táctica y técnica, debe fastidiar que el nuevo ministro de Cultura y Deportes reconozca que no tiene “ni puta idea” de fútbol.

Tras recibir un carro de críticas, Màxim Huerta ha reaccionado apelando a la fe del converso y ha tenido la valentía de no negar nada de lo que ha escrito en Twitter. No ha dicho que se han descontextualizado o mal interpretado. Un paso más, ya que estábamos acostumbrados a políticos que -como dice Sabina- lo niegan todo, incluso la verdad.

De momento, ya sabe que el deporte es respeto, superación, humildad y perseverancia; lo mismo que sabían sus antecesores, Méndez de Vigo o Wert, que tampoco tenían pinta de ser avezados deportistas.

Huerta es periodista, es escritor y está vinculado familiarmente a esta provincia. Es una celibrity, es mediático. Rompe el molde del tradicional ministro.

Pues, vamos a darle una oportunidad, a lo mejor nos viene bien un divulgador apasionado, desacomplejado y que se acerque a la gente.

Menos argumentario aburrido y desesperante; la vida, la cultura y al arte necesita colores.

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