Azti estudia cómo convertir el excedente de la cerveza en pienso para pescado

El Centro Tecnológico Azti ha elaborado el prototipo de un pienso para piscifactorías que sustituye la proteína marina por un derivado del excedente de la industria cervecera

Euskadi mira al mercado acuícola de las piscifactorías como una oportunidad de cara a futuro y los científicos de Azti están contribuyendo en esta apuesta con un estudio que busca convertir los excedentes de la industria cervezera en piensos para estas granjas de pescado, todo un ejemplo de economía circular. De momento el estudio ha logrado elaborar el prototipo de este pienso, y tanto la industria cervecera como la acuícola están más que interesadas.

La Industria cervecera europea genera cada año siete millones de toneladas de bagazo de cerveza y una tonelada de levadura de cerveza, dos subproductos prácticamente desaprovechados hasta ahora a los que Azti quiere dar un nuevo uso como ingrediente de piensos para peces. El objetivo de Azti es buscar una solución estándar que consiga gestionar 25.000 toneladas al año de cada uno de estos subproductos convirtiéndolos en fuentes sustitutivas de la proteína de origen marino.

Este proyecto europeo denominado LIFE Brewery es un claro ejemplo de economía circular, ya que, además de dotar de mayor valor a unos excedentes de la industria cervecera que actualmente son infrautilizados, contribuyen a aumentar la sostenibilidad ambiental y económica del sector acuícola europeo, disminuyendo la dependencia sobre la producción de harina de pescado.

Según ha relatado a Cadena SER Euskadi, David San Martín, tras solucionar problemas como la rápida degradación de los excedentes cerveceros (se parte de una hidratación del 80-90% que hay que rebajar a porcentajes inferiores al 10%), el siguiente problema fue lograr que el sabor del pienso fuese aceptado por los peces y que la calidad del producto garantizase que la digestión fuese efectiva y produjese una carne de calidad. Se han realizado ya pruebas con lenguado, dorada y trucha, con resultados positivos.

Los científicos han logrado ya los prototipos del pienso y, ahora se están realizando ya pruebas a escala industrial que se alargarán durante 2020, por lo que esperan que para 2021 surgan ya inversores privados interesados en construir plantas a escala real. Hasta el momento, tanto el sector cervecero como el acuícola han mostrado un fuerte interés por el proyecto.

 

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