La Columna

Si alguien se va ahogar en nuestras playas, primero se le salva

Primero hay que dar refugio a quien lo necesita y luego preguntarnos qué le ocurre a esta Europa de valores que queremos construir

Si alguien se va a ahogar en nuestras playas, primero se le salva y luego ya veremos. Si es necesario, se pregunta. Y esto no solo sirve para quienes vivimos en esta orilla rica del Mediterráneo.

No es buenismo. Vivimos en un mundo globalizado. Es así. No hay otro. Para lo bueno y para lo malo. Es simplemente compromiso y solidaridad con nuestros congéneres. Ya saben que hay quienes creen que esto se arregla al estilo Trump, olvidando lo que ocurre al otro lado.

No sé si conviene darle más vueltas. Primero hay que dar refugio a quien lo necesita y evidentemente, luego, preguntarnos qué le ocurre a esta Europa de valores que queremos construir. Una Europa que en muchas ocasiones se convierte en madrastra, en la mala del cuento, lo que nos aleja mucho de ella. Y ello, esta situación, provoca desafección. Y cuando la solidaridad y el compromiso saltan por la venta, ya ven lo que llega por la puerta: los populismos.

En fin, orgullosos de este gesto, de vivir en una autonomía refugio.

Y por cierto, menuda metáfora -nada es baladí en política- que las instalaciones de la Copa América vayan a ser la primera casa de acogida de más de 600 refugiados.

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