Alberto Rodríguez apunta a la Ciencia Ficción: "Estoy obsesionado con el futuro"

El director de La Peste y La Isla Mínima se reconoce preocupado "por lo que depararán los próximos años"

La Filmoteca de Andalucía, con sede principal en Córdoba, ha proyectado esta semana la serie La Peste, dirigida por Alberto Rodríguez. Por ese motivo, el director sevillano visita Córdoba, ciudad hasta la que llega a las siete de la tarde del pasado miércoles 13 de junio. Rodríguez elogia la ciudad y asegura que le gustaría rodar algo de la segunda temporada de La Peste en ella. A esa misma hora, en Madrid, Máxim Huerta anuncia en rueda de prensa su dimisión como ministro de Cultura. "Alberto, deja el teléfono encendido", bromea el documentalista de La Peste, Pedro Álvarez, que le acompañá en la charla con el público que asistirá a la proyección del primero de los seis capítulos.

 

No es habitual que una filmoteca proyecte series, como es el caso de La Peste.

Creo que no es muy habitual, pero yo vengo encantado. Casualmente, el primer cortometraje que hicimos lo montamos aquí en esta Filmoteca en una vieja moviola que había por arriba y que ya estaba casi en desuso. Un verano, supercaluroso, metidos ahí en una habitación en una buhardilla.

 ¿Y qué os trajo hasta aquí?

 Que había una moviola que nos prestaban gratis. No teníamos un duro, literalmente.

 Y ahora habéis tenido 10 millones de euros para hacer La Peste.

 Sí, han cambiado un poco los tiempos. Pero era el presupuesto que hacía falta. Suena enorme pero en realidad sin ese dinero no hubiéramos podido hacer la serie con la calidad que pretendíamos hacerla.

Pero cuando uno toma perspectiva del tiempo y dice de pronto tengo este presupuesto ¿qué piensa?

El director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García Casado, el documentalista Pedro Álvarez y Alberto Rodríguez. / CADENA SER

Es mejor no pensarlo mucho, intentar hacer tu trabajo bien y pensar que el presupuesto es el adecuado al proyecto que estás abordando. En realidad no soy yo el que maneja el dinero sino otra persona y tengo una suerte de no tener que entrar en esos pensamientos sino más bien en cómo contar la historia de la mejor manera posible. Es como si un entrenador de fútbol se pusiera a pensar cuánto le cuesta el delantero que tiene puesto y cuanto el que está en el banquillo. No tiene mucho sentido

 ¿Pero hacer una película o una serie con mucho dinero es garantía de éxito?

Estar muy bien apoyado yo creo que sí es garantía de que vaya a tener un nivel de producción determinado. También es garantía de que, como nos ha ocurrido, mucha gente vaya a venir a criticar lo que lo que has hecho, es lógico, normal y razonable. La mochila que sí nos pusimos desde el principio, como carga, fue la obligación de hacer una cosa que tuviera la calidad ajustada al presupuesto que teníamos. Yo creo que cada euro que hay en este supuesto se ve la pantalla; que es lo que pretendíamos, que fuera intachable y abrir camino para gente que venga detrás y pretenda hacer cosas con un presupuesto elevado. Se puede hacer muy bien. Esa era nuestra idea.

Detrás de cada creación hay un tema. ¿Su reto profesional es contar historias y hablar de determinados temas?

En este caso era responder a preguntas que nos hacíamos sobre cómo era nuestra ciudad, en la que vivimos, cuando era la más importante de Occidente económicamente. Ese era el principio y luego la excusa dramática sobre qué ocurre en una ciudad así que, de pronto, se ve sometida una crisis enorme.

La Peste fue "concebida" para verse en el cine. Los espectadores cordobeses han tenido la oportunidad de verla en pantalla grande en la Filmoteca de Andalucía. / CADENA SER

Pero uno acaba eligiendo el tema del que quiere hablar.

Sí, el tema es la corrupción tanto del cuerpo como del alma. Nos parecía muy interesante y, casualmente, creo que todavía el país está viviendo una crisis galopante con lo cual hacía de espejo en el tiempo con nuestros días.

 ¿Y qué tema requiere ahora su atención para el siguiente proyecto?

Pues estoy un poco obsesionado con el futuro, la verdad. Con qué nos va a deparar estos próximos años. Me resulta muy sorprendente. Ayer me comentaba un amigo filósofo la idea de pensar ya de una vez en global, de abandonar esto que nos han metido en la cabeza del individualismo y tener un pensamiento, me decía, más aristotélico: empezar a pensar que los problemas los tenemos que solucionar entre todos. Si no esto no tiene solución. Todo está mucho más conectado de lo que parece.

¿Eso acabaría plasmado en un proyecto de ciencia ficción?

 Algo así. Lo que pasa es que la última vez que recuerdo que me preguntaron qué iba a hacer dije que una comedia y terminé haciendo La Isla Mínima. Generalmente no acierto mucho de entrada, pero bueno, la idea que tengo ahora en la cabeza es esa.

 ¿Esa inquietud por el futuro a qué se debe?

Hay muchas cosas que nos tenemos que preguntar en este momento si estamos haciendo bien o mal porque realmente hay cosas que tienen unos plazos cortísimos mucho más corto de lo que pensamos. Por ejemplo, pensemos en el plástico: ¿dentro de 50 años habrán en el mar más plástico que peces? Es una pregunta que ya tiene respuesta y es que sí. Es muy urgente que hagamos algo. Es un ejemplo porque hay muchas más cosas en las que estoy pensando.

Su oficio es el de contar historias, en el cine. ¿Te interesan otros formatos?

Sobre todo me interesa el cine como espectador, yo siempre digo que soy mejor espectador que director, me lo paso en grande viendo películas, pero me gusta mucho leer: la novela, soy más perezoso con los ensayos y la poesía es algo a lo que estoy llegando con la edad porque antes no me interesaba tanto, pero desde que me estoy haciendo viejo me interesa y bastante.

Pero habla de nuevo como receptor. ¿Escribes?

No, no escribo, más allá de los guiones. Y escribo poco dentro de los guiones, soy más la goma de borrar que el lápiz.

¿Y el formato podcast? Sabe que se están haciendo series muy interesantes en ese formato.

Sí, a veces escucho algo. Me gusta mucho la radio, la he escuchado desde siempre, es una cosa que debo tener ligada a mi infancia o algo así porque me calma mucho por la noche. La necesito para dormir, tengo que ponerme el pinganillo con Hora 25.

Pero necesita la imagen para crear.

Trabajo en un medio completamente distinto, pero el sonido está dentro de lo que trabajamos. Ahora que en la Filmoteca se van se van a proyectar los seis capítulos con el sonido tal y como fue concebido para una sala de cine yo creo que se va a disfrutar mucho la ciudad sonora que hicimos, que es muy interesante. Hubo que crearlo todo de cero.

Eso pasa desapercibido si alguien ve la serie en una tableta en un móvil o una tableta.

El director de cine sevillano se formó en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Sevilla, en la calle Gonzalo Bilbao, donde coincidió con gran parte de su actual equipo. / CADENA SER

Por supuesto. Pasan desapercibidos mil detalles. Estamos en unos tiempos extraños porque está por definirse todo lo que va a ser el audiovisual, cómo lo vamos a consumir. ¿Para quien hacemos la serie?, ¿para alguien que está en su casa sentado y tiene una pantalla de 52 pulgadas perfectamente ajustada y con un sonido estupendo sacado a un equipo HIFI? ¿O para alguien que se lo va a poner en un autobús, a pleno sol y lo va a escuchar con los cascos? Es complicado.

 Pero sigue pensando en ese primer espectador.

La verdad que está pensando para el de la tele de 52 pulgadas, alguien que pueda disfrutar, que vaya a ponerle la atención que creo que requiere la imagen. En realidad, ha sido concebida la serie como si fuera cine.

 ¿Te genera frustración el pensar que una gran mayoría la van a ver en otro soporte que pierde calidad?

 No soy especialmente ortodoxo. Consúmela como quieras pero creo que vas a disfrutarla más probablemente si la ves con una luz tenue, en un monitor bien ajustado y con un buen equipo de sonido. Estos días van a ser una ocasión estupenda de verla en pantalla grande. Creo que la hemos visto siete u ocho personas nada más

Coincide en sus películas en tener una mirada periférica.

Sí, aquí lo que más nos sorprendió cuando empezamos la fase de documentación fue precisamente que era fascinante la cantidad de cosas que desconocíamos del siglo XVI y de lo que era la ciudad. Una ciudad rica multicultural en la que había gente que provenía de todo el mundo, a la que venían artistas de toda Europa. Eso no estaba descrito, yo no llegaba con mis conocimientos a vislumbrar si quiera lo grande que era la ciudad y lo interesante. Y desde el principio nos marcamos el ejercicio de introducir al espectador en la ciudad la Sevilla del siglo XVI, darle la oportunidad de pasear por las calles. Entonces, digamos que no es la historia de los grandes hombres que salen en los libros sino más bien de todos esos que jamás van a salir en un libro historia porque tienen una vida más anónima.

 ¿Cuál es el motivo de orientar esa mirada hacia ese sitio?

Supongo que la inquietud, me parecía dramáticamente más interesante lo que pasa en la calle que lo que pasa en un palacio. Creo que lo otro ya está contado. Por ejemplo no tenía ni idea de que el 10% de la población en Sevilla era negra. Parce una cosa pequeña pero es una barbaridad.

Recibe elogios pero marca distancia, no se da importancia.

Es que yo en realidad soy un poco la cara visible de un equipo enorme. Sería un poco vanidoso por mi parte. A ver, a mí me encanta que me digan cosas buenas pero en el fondo se las están diciendo a mucha gente porque el cine es un arte muy colectivo y aunque uno se considere un autor depende absolutamente del equipo que tenga detrás. En este caso es un poco lo que lo que ocurre: somos un montón de amigos que hemos crecido juntos en esto de hacer cine, que hemos desarrollado un poco la habilidad en común. Ellos tienen más suerte que yo porque cuando acaban de hacer una prueba conmigo se van como ahora Alex Catalán a trabajar con Amenábar o Pepe Domínguez hacer la última de José Luis Cuerda y cuando vienen son mejores. El que evoluciona menos soy yo.

Debe dar mucha satisfacción ver a los amigos en los títulos de crédito.

Por supuesto. Yo estoy muy contento de que Alex (Catalán) esté haciendo este proyecto, o Daniel De Zayas que acaba de rodar con Isabel Coixet. Pero tampoco me extraña porque son muy buenos. El secreto ha sido ese, que hemos tenido la suerte de coincidir una generación que creo que era muy compacta y que la gente tenía mucho nivel. Hemos aprendido a la vez.

Acaba de dimitir el ministro de Cultura, ¿le han llamado?

No (risas). No creo que me llamen. Es normal que haya dimitido, me parece lógico. Estamos buscando gente sin mácula, si no, no vamos a ninguna parte.

¿Sin mácula para para hacer qué? ¿Qué debería hacer el ministro de Cultura?

Está todo por hacer. Desgraciadamente lo que se ha dedicado el gobierno anterior es a desmontar un montón de cosas necesarias. Hay prioridades, evidentemente: la sanidad, la educación, también que hagan algo con la reforma laboral, pero es importante que no perdamos la perspectiva de que la cultura está ahí, que es necesario apoyarla, yo creo que es obligación de un gobierno y se ha apoyado muy poco los últimos años.

 Un futuro con Cultura es mejor.

 Sí, por supuesto, sobre todo porque es la única oportunidad que tienen de mirar hacia atrás y si no miras hacia atrás terminas equivocándote. En el fondo la importancia de la Cultura está precisamente en eso: no olvidar quién eres y la historia que tienes detrás.

 

 

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