El Comentario

La justicia al ralentí

Ayer quedó suspendido el juicio con jurado del caso eólico. Todo porque no apareció uno de los principales acusados, el abogado Alfredo Briganty, al que se le dictó orden de busca y captura. Eso no fue lo único que llamó la atención, porque otros dos de los acusados entre ellos el que fuera Director General de Industria del Gobierno de Canarias en 2014 cuando comenzó la investigación, Celso Perdomo y su pareja Mónica Quintana, llegaron una hora tarde. Tenemos la impresión que cuando nos llama un juez, tanto sea de investigado, acusado o testigo, nos preocupamos y llegamos una antes a la cita, pero parece que a todos no nos afecta igual.

 

 

Además de las anécdotas del día y de la nueva tardanza, esta será más breve, en principio el juicio comenzará este viernes. Lo destacable pasa por la fecha antes mencionada, el juicio se va a celebrar 14 años más tarde. Es increíble pero cierto. El primer caso de la era de los fiscales regionales anticorrupción que se activaron en la época de Juan Fernando López Aguilar como ministro de justicia, es el eólico, después vino el Faycán y posteriormente el Góndola. En Gran Canaria hubo otros pero estos se llevaron la palma. El Eólico es el único que todavía no se ha enjuiciado, el Faycán de Telde está pendiente de sentencia, porque es un asunto que lleva Salvador Alba, que también está pendiente de juicio en el Tribunal Superior y sin embargo el último en el orden, el Góndola de Mogán ya se cerró.

 

 

Los tres casos emblemáticos de aquella época afectaron al PP y por tanto eran delitos relacionados con la corrupción política, una época donde el líder de los populares era el todopoderoso Soria que estuvo al filo de ser acusado en algunas ocasiones, pero sus cosas quedaron en nada. Lo mismo le pasó a su hermano Luis Soria, que era el consejero de Industria, pero tampoco fue investigado por el caso eólico, aunque sí su lugarteniente en la consejería.

 

 

En las islas y especialmente en Gran Canaria, la justicia cuando se trata de políticos o grandes empresarios es lenta, muy lenta y cuando es así no es realmente justa, tanto si eres inocente como si eres culpable. Vaya por delante que la inmensa mayoría de los jueces hacen un gran trabajo, se llevan tarea para casa para las tardes y los fines de semana. Ahora bien cuando se trata de estos casos de personas con cierta influencia social, se dilatan, se eternizan y se frenan. Se dice que por la acción de las defensas que se agarran a argucias legales, otros apuntan que por los procedimientos que conlleva una antigua ley de enjuiciamiento. Seguro que será verdad, pero hay algo más y también el gobierno de los jueces y las altas instancias del poder judicial pueden cambiar mucho las cosas.

 

 

Esta justicia a ralentí sobre todo para las élites sociales, requiere también de algo de autocrítica.

 

 

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