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Los veloces toros del Puerto de San Lorenzo inauguran los Sanfermines con peligro y nobleza

Un herido por asta entre los cuatro traslados al Complejo Hospitalario de Navarra

Parte de la manada toma la curva de la Estefeta / ()

La mañana de este siete de julio no salió precisamente resplandeciente en Pamplona. Un cielo rojizo hora y media antes del encierro no parecía presagiar nada bueno y así fue: para la multitud que aun venía de la tremenda primera noche festiva cayó un leve aguacero que puso como sopas a muchos. Eso sí, el agua sirvió para contribuir a la limpieza de los 848 metros del callejero más famoso del mundo en este día. Quizá el temprano chubasco sirvió para disuadir a más de uno de correr en este primer encierro. Dio la sensación de que para ser sábado y siete de julio no había una densidad de corredores tan elevada como pudiera esperarse.

A las ocho, tras los cánticos rituales a la imagen de San Fermín en la cuesta de Santo Domingo, salieron de los corrales los morlacos salmantinos de Puerto de San Lorenzo.  Encabezaron la carrera los cabestros que acompañan cada mañana a los bravos. Dos de los toros comenzaron a quedar un poco más retrasados que sus hermanos en la cuesta de Santo Domingo. La velocidad de la torada sorprendió a más de un corredor que fue arrollado y en un caso, empitonado en el glúteo. A partir de la curva de Mercaderes con la calle Estafeta, los toros se fueron soltando y continuaron la carrera levemente aislados y dejando huecos que fueron bien aprovechados por algunos corredores. En la parte derecha de la Estafeta, a su inicio, se registró un pequeño montón de mozos caídos sin consecuencias. La manada, alterna entre toros y cabestros entró sin mayor novedad en el coso pamplonés y finalmente en los chiqueros tras 2 minutos y 37 segundos de carrera.

PARTE DE HERIDOS

Al Complejo Hospitalario de Navarra, en cuya zona de Urgencias todas las mañanas de los sanfermines se dispone un complejo dispositivo sanitario dedicado a los encierros, fueron trasladados cuatro corredores. Sólo uno de ellos presentaba herida por asta de toro y el resto sufrían diversas contusiones. Las cornadas no siempre son las lesiones más graves aunque sean las que acaparen más titulares e imágenes en unos encierros que son fotografiados y filmados desde todos los ángulos posibles. En esta ocasión, el herido de más entidad fue un mozo pamplonés de 40 años con fractura abierta de tibia izquierda, con pronóstico grave, según el subdirector del Complejo, Tomás Belzunegui.

En el parte hospitalario figuraron además del corredor navarro de 38 años corneado en el glúteo, en el tramo final de la cuesta de Santo Domingo con pronóstico "menos grave",  otro corredor pamplonés de 22 años con una contusión craneal leve, y  otro traslado de un joven canadiense de 20 años con traumatismo en la rodilla leve y herida en codo.

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