Piden la prohibición de macrogranjas porcinas en la provincia de León

Ecologistas en Acción denuncia el incremento de este tipo de explotaciones en el último bienio

Las más de 3.000 plazas de explotación porcina autorizadas el mes pasado en Roperuelos del Páramo por la Comisión Provincial de Urbanismo y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha hecho saltar la alarma del grupo ecologista.

Una de las denuncias de Ecologistas en Acción es que los purines utilizados como fertilizantes contaminan aguas y suelos con distintos componentes tóxicos. Estos están presentes en los antibióticos que se suministran a los cerdos para evitar su muerte prematura.

También señalan que la industrialización de esta actividad merma las condiciones de vida de los animales, hacinados e inmovilizados para favorecer su rápido crecimiento.

Estas macrogranjas ocupan grandes extensiones de suelo fértil y consumen ingentes cantidades de agua, además de relegar a un segundo plano la ganadería extensiva tradicional. A esta situación se suman los malos olores que se extienden a poblaciones cercanas, lo que afecta al turismo cultural y de naturaleza.

Según explica la asociación, la creación de empleo es el argumento que utilizan los políticos para promover las macrogranjas, aunque un solo trabajador puede encargarse de atender hasta 5.000 cerdos. Esto ha supuesto, según los ecologistas, la ruina de miles de explotaciones familiares por los bajos precios a los que se comercializa la carne de estas granjas.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?