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Uno de los testigos del crimen del Cash Record dice que había un compañero Guardia Civil “trapicheando” con armas

La pistola del presunto crimen y un coche pueden ser claves

Se retoman las declaraciones de testigos del crimen del Cash Record en los juzgados de Lugo /

El arma con el que se perpetró el crimen del Cash Record, hace más de 24 años en abril de 1994 en el polígono industrial del Ceao, en Lugo, es el principal factor que se puso encima de la mesa, en el interrogatorio a dos testigos con el que se reactivaba la causa este martes, uno de los testimonios de un Guardia Civil.

El otro testigo era un ex toxicómano que en su declaración apenas aportó nada, al advertir que “no sabía” o “no recordaba” nada sobre este doble crimen, aún sin resolver.

El que más colaboró, según fuentes del juzgado, fue el Guardia Civil, que sigue en activo y también llamado a declarar, que confirma lo que refleja el sumario, que había un compañero que estaba “trapicheando” con armas, al que el “principal imputado” o sospechoso, en este caso un hostelero que tenía un negocio en la zona vieja de Lugo y que ahora reside en Burgos, “le tenía mucho miedo”.

Y es que la pistola, un arma que empleaban en aquel entonces las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, es el principal eje sobre el que se quieren volcar las familias de los dos asesinados, el reponedor Estebán Carballedo y la cajera Elena López.

Un crimen a sangre “fría”, que se saldó con tres disparos, dos certeros que acabaron con la vida de Elena y Estebán y un tercero que habría rebotado. Igualmente, el autor o autores se llevaron un botín de cinco millones de las antiguas pesetas (30.000 euros).

Las dos declaraciones con las que se reaviva la instrucción comenzaron sobre las diez y cuarto de la mañana, cerrándose una hora y media después del inicio.

Las familias esperan luz en el caso

La hermana de la cajera, Isabel López, ha puntualizado que el agente citado a declarar “se supone que estuvo vinculado al caso”, reconociendo el agente en el juzgado que había colaborado con un inspector de la policía nacional en “las escuchas”, y que según la hermana de una de las víctimas podría aportar “alguna luz” sobre el arma.

Una pistola que no ha aparecido, pero que Isabel López constata que “siempre se dijo que esas armas eran las que utilizaba la Guardia Civil”. “Por eso pensamos que hubo algo de encubrimiento, porque sí se sabía que las utilizaba la guardia civil es que salió de ahí, independientemente de que se la hubieran cogido (o robado). La persona a la que se la cogieron, queremos pensar, que no dio parte en aquel momento. El arma está totalmente identificada, a ver sí sabemos de donde salió”, confía.

Otra de las diligencias que ha interesado la defensa de las familias, es que se dé cuenta de una inspección ocular a un vehículo, un Volkswagen Passat, que aparecía abandonado “dos meses después” en las inmediaciones del lugar de los hechos y que algunos testigos vieron también el día del doble crimen, el 30 de abril de 1994.

Este vehículo, que presentaba sangre en los asientos, acabó en “la chatarra”, aunque se pidió en su día que se siguiera el rastro de los dueños. Ahora se quiere retomar esa “inspección ocular” por parte de la defensa de ambas familias, que dicen estar “esperanzados” con esta nueva fase en la investigación aunque intercalan que quieren ser “prudentes” luego de más de 24 años de infructuosas y baldías pesquisas.

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