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Una deslizadera supera en popularidad a la cárcel de Soto del Real

Las fiestas de Soto llenan su plaza de juegos infantiles y una charanga ameniza la mañana a los más fiesteros

La deslizadera de las fiestas de Soto del Real /

Busco en Google el término Soto del Real: Bárcenas, la cárcel, la cárcel y Bárcenas. Pero, ¿qué pasa? ¿Soto solo tiene una cárcel? ¿Y la gente? ¿Hay gente? "Tendré que comprobarlo", pienso mientras apago la pantalla y cierro el ordenador con un cierto escepticismo. Hace calor, así que decido madrugar para llegar pronto a este pueblo de creciente popularidad. Mochila a la espalda me dirijo, como cada martes y cada jueves, a algún intercambiador madrileño desde donde cogeré un bus hacia Soto del Real.

DE PLAZA DE CASTILLA A SOTO DEL REAL: EL VIAJE

En este caso el punto de partida vuelve a ser Plaza de Castilla. Cojo el bus 725, que tiene una alta frecuencia de salida al pueblo y regreso del mismo. También podría coger el 724 o 725; incluso el 720. Durante el trayecto, de unos 40 minutos, dejo a mi derecha el centro penitenciario, paso de largo de él y pregunto al conductor "¿en cuál me bajo?" "Aún queda un poco". Él me avisa, para no pasarme la parada y llego a un pueblo en fiestas; se nota: guirnaldas entre los balcones, un mercadillo a lo largo de una de las principales calles del pueblo -la que llega a la plaza- y, la plaza, hasta arriba de colchonetas y juegos acuáticos para los más pequeños.

SOTO EN FIESTAS

La charanga 'Los Fugitivos' tocando en la plaza / Beatriz Caballero

Me siento, como ya es costumbre, en una terracita de la plaza a tomar un café; hay muchas para elegir. Es más, toda la plaza está rodeada de cafeterías y restaurantes y, al fondo de la misma, el edificio del Ayuntamiento: moderno y escondido entre el resto de edificaciones. La plaza se llama Plaza de la Villa y una voz inglesa me llama la atención entre los lugareños de Soto del Real. Es la voz de Esther, natural del pueblo que, hace unos años, se fue a vivir a tierras americanas y, a día de hoy, vuelve cada año a las fiestas de su pueblo: a las fiestas de Soto. Su hijo y sobrino la acompañan, no hablan castellano pero se quedan asombrados con la charanga que toca de fondo. "Son muy ruidosos". La charanga Los Fugitivos se escucha en todo el pueblo y anima durante los juegos infantiles. ¡Estoy en fiestas!

La gente de Soto del Real y la Charanga 'Los Fugitivos'

EL ETERNO JUEGO ACUÁTICO: LA DESLIZADERA

En la plaza conozco un juego que quiero probar: la deslizadera. Yo me empeño en llamarlo lanzadera pero tiene más sentido llamarlo deslizadera porque consiste en, precisamente, deslizarse. Pero da igual, me empeño en llamarlo lanzaderay así se quedará a lo largo de toda la mañana. Me uno a una larga cola de niños entre los que me pretendo colar para poder tirarme por ese largo tobogán lleno de agua y jabón y cuyo final no logro visualizar. ¡Debe ser larguísimo!

La 'deslizadera' de las fiestas de Soto del Real

LA FIESTA DE LA ESPUMA: EL COLOFÓN FINAL

¿Y qué son unas fiestas acuáticas sin su fiesta de la espuma? Pues allá que voy corriendo. Los niños me acogen y yo me siento una más: micro y móvil en mano me zambullo entre el agua y la espuma recibiendo el esperado frescor que necesitaba en mi cuerpo en plena ola de calor. Soto del Real no es como Bustarviejo, el pueblo más fresquito de Madrid; en Soto hace calor y se nota.

Fiesta de la espuma en Soto del Real

SOTO DEL REAL: UN PUEBLO VERDE

Plano de las rutas verdes del pueblo / Beatriz Caballero

Con calor o sin él las fiestas de Soto molan mazo y, aunque yo disfruto de ellas en su último día, el verano sotorealeño merece la pena por muchas razones más: la vía verde atraviesa el pueblo, siempre buena opción para dar un paseo en bicicleta -lo que se observa en los numerosos ciclitas con los que me encuentro hoy aquí- y, también, la Cañada Real Segoviana discurre por sus tierras. Y hablando de verdes paseos siempre nos podemos acercar a la ermita Virgen del Rosario, situada en la parte alta de la colina y desde donde se puede disfrutar de una espectacular vista del pueblo. Una ermita que, por cierto, a pesar de ser la ermita de Soto, se encuentra actualmente en el término municipal de Miraflores de la Sierra pero que pronto pasará a considerarse parte del municipio de Soto del Real para mejorar las conexiones turísticas y las zonas verdes de la localidad. Senderismo, deporte y un pueblo lleno de vida a tan solo 43 km de Madrid y donde, hoy más que nunca, puedo asegurar que no hay solo una cárcel.

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