El funicular de Eduardo Domínguez que no llegó a subir al Casco Antiguo de Cuenca

El nieto del que fuera maestro de obras del Ayuntamiento en los años 40, también llamado Eduardo Domínguez, recuerda el proyecto de su abuelo y apuesta por una mejora de los accesos al barrio

Noticia del proyecto en la edición del 27 de julio de 1952 de 'Ofensiva'. /

Eduardo Domínguez es ingeniero industrial aunque ya está jubilado. En su vida profesional ha dedicado más de 40 años a la empresa privada en distintas áreas y en distintos sectores como la industria del automóvil, de la energía o la logística. Tras la jubilación regresó a Cuenca y se implicó en proyectos culturales y de patrimonio. Actualmente es el presidente de la asociación de Alumnos y Exalumnos de la Universidad de Mayores ‘José Saramago’ de Cuenca; también es vicepresidente de la asociación Cuenca Abstracta, pertenece a la hermandad de la Cruz Desnuda de Jerusalén y está involucrado en el movimiento vecinal de Valeria. Hemos hablado con él en Hoy por Cuenca.

Entrevista con Eduardo Domínguez en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

El pasado 25 de julio se celebró en la Sala Rothus del barrio de San Miguel de Cuenca una mesa debate sobre accesibilidad al casco antiguo. Al evento se invitó a representantes del grupo de arquitectos Cuenca [In] promotores, junto al Gobierno de Castilla-La Mancha, del proyecto de ascensores para facilitar los accesos al casco. También se invitó a la cita a vecinos de la parte antigua y del resto de la ciudad, a comerciantes, instituciones, partidos políticos y asociaciones de distinto ámbito.

Eduardo Domínguez en el estudio de SER Cuenca. / Cadena SER

Eduardo Domínguez valora el proyecto de Cuenca [In] “por su viabilidad, porque cumple con requisitos de recuperación del entorno, sobre todo en la hoz del Huécar y los hocinos, porque presenta un planteamiento integral para dar soluciones a las distintas partes del casco antiguo como el Castillo, la plaza Mayor o El Salvador. Además de ser una solución integral, se puede abordar por fases. Consideramos que es importante apoyarla y llevarla a efecto”.

Eduardo Domínguez, el abuelo

La implicación de Eduardo Domínguez con los accesos al casco antiguo de Cuenca le viene de familia. Su abuelo, que se llamaba igual y que era valenciano, trabajó realizando trazados de ferrocarril hasta que le contratarán para la línea Cuenca-Utiel en 1927. Por unas cosas o por otras acabó de maestro de obras del Ayuntamiento de Cuenca y en 1940 presentó un proyecto de accesibilidad al casco con un funicular subterráneo desde las escalerillas del Gallo, en la calle de los Tintes, hasta la Anteplaza, con paradas y salidas en el jardín de El Salvador y en San Felipe Neri.

Años después, el 27 de julio de 1952, el diario conquense Ofensiva abría su edición con la muerte de Eva Perón, se hacía eco de que ‘los hombres cada vez se afeitaban más en casa’ y titulaba uno de sus artículos principales así: “Dentro de dos años Cuenca será perforada de arriba abajo”. En la noticia se hablaba con el entonces alcalde, Sebastián Cano, sobre el proyecto de Eduardo Domínguez ideado años antes. “El proyecto se encargó desde el Ayuntamiento, pero mi abuelo no era ingeniero y no podía firmar el proyecto, que sí lo hizo Francisco Javier Segura Gutiérrez”, apunta el Domínguez nieto. “La razón principal por la que no se llegó a ejecutar la desconozco. Creo que el motivo pudo ser económico porque costaba tres millones de pesetas, no estábamos tan lejos del periodo de guerra y la situación era aún difícil”.

Cuando Eduardo Domínguez terminó su carrera de Ingeniería Industrial, en 1970, y en homenaje a su abuelo, retomó el funicular del abuelo como proyecto final de carrera ampliándolo “y que regale al Ayuntamiento siendo alcalde Andrés Moya”, dice. “Aquello me despertó el gusanillo de intentar resolver la problemática de la accesibilidad”, nos cuenta, hasta el punto de que en 1980 ideó otro proyecto “que también regalé al Ayuntamiento y en el que la idea era comunicar las dos hoces a la altura de la fuente de Porlan, en el Huécar, y del Recreo Peral, en el Júcar, en el punto intermedio un ascensor que subía a la Anteplaza y luego una especie de T que comunicaba con la zona del parque de San Julián”, nos ha contado.

Eduardo Domínguez ha insistido en la necesidad de “solucionar la accesibilidad al caso antiguo de Cuenca” que está repercutiendo en el descenso de población que ha caído de más de 5.000 habitantes en los años 50 a los apenas 1.800 de la actualidad. “No quisiera morirme sin ver resuelto, aunque sea parcialmente, este problema”, concluye.

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