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El paso de los años a través del Institut Cartogràfic Valencià

Poder consultar los efectos de los incendios sobre el terreno, la deforestación o los efectos del ladrillo en el territorio es gracias al ICV

Seguro que alguna vez han consultado un mapa antiguo. Han buscado cómo era su tierra hace décadas o siglos. Seguro que han querido conocer cómo ha cambiado la orografía, cómo el ladrillo ha inundado las costas o cómo ha crecido una ciudad a lo largo de los años.

Si podemos hacer este ejercicios es gracias a los institutos cartográficos. Unos organismos que tienen tres funciones básicas, tal y como afirma Xavier Navarro, director del Institut Cartogràfic Valencià: la de capturar la imagen del territorio, con la que posteriormente se hace la cartografía adecuada a ciertas necesidades y por último, generar cartografías a distintas escalas. 

Este trabajo no es nuevo, se lleva haciendo desde hace siglos, pero como en todos los ámbitos, la revolución digital también ha afectado a la cartografía. Aunque la cartografía en papel sigue teniendo un peso relativo, actualmente los institutos cartográficos centran su trabajo en las nuevas tecnologías: GPS, smartphones, tablets... Y es que si lo piensan, estos días de gran actividad en las carreteras, verán muy pocos coches con un mapa en papel consultando qué carretera hay que coger para llegar a esa ansiada playa. Y si lo piensan, tampoco verán a un joven consultando ese viejo atlas lleno de polvo en el último estante de la estantería del salón para conocer dónde esta ubicada la ciudad que va a visitar con sus amigos en un vuelo low cost.

De hecho, la digitalización de la cartografía también ha afectado al trabajo de estos institutos. Hasta hace poco, los mapas se actualizaban cada cinco años. Plasmar en el papel todos los cambios que se producían en la orografía era un trabajo costoso, pero hoy en día, como el papel ha pasado a un ámbito secundario, los mapas digitales se actualizan anualmente. Este cambio, como explica Xavier Navarro, "no tiene precio" porque en unos años tendremos un registro anual de cómo ha cambiado un territorio.

Y es que, consultar los mapas de la Comunitat de las últimas décadas es, ni más ni menos, abrir un libro de historia. Como explica Navarro, al ver los mapas del año 1956 -a partir de un vuelo de la aviación de los EEUU- y el de los años 60, queda perfectamente plasmada la transformación que sufrió la costa valenciana a raíz del boom del turismo de esos años.

Aunque este no es el único cambio que se puede observar al ver el paso de años. El fuego, que en los últimos días ha estado muy presente en la Comunitat, también deja su huella en la tierra. De hecho, gran parte del territorio de la Comunitat ha sido pasto de las llamas, como demuestra la siguiente foto, donde se ve el territorio calcinado desde 1993 hasta el año 2015.

La labor del ICV, y en general, de los institutos cartográficos, como explica Navarro, va mucho más allá de hacer los mapas. Es la base que tiene la Generalitat y todas las instituciones para la planificación urbanística, entre otros.

Si algo está claro es que tecnología ha cambiado la vida de todos, hemos dejado el papel a un lado para centrarnos en las pantallas. Y el Institut Cartogràfic Valencià ha hecho lo propio: ha cambiado su método de trabajo al mismo tiempo que lo hacía la sociedad.

Solo el tiempo dirá cómo evoluciona la sociedad y cómo evoluciona el territorio, pero gracias a la labor del ICV podremos, dentro de no mucho, ver cómo nos ha afectado el cambio climático, cómo sube el nivel del mar, cómo... Bueno, seamos cautos. Cuando consultemos estos mapas dentro de unos años podremos decir realmente cómo ha afectado el paso de los años.

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