NUEVO CURSO POLÍTICO EN MADRID

Tras la tormenta llega la incertidumbre

Madrid se prepara para la cita electoral de mayo y afronta la recta final de la legisltura más convulsa. Un presidente interino en la Comunidad y una alcaldesa que no termina de deshojar la margarita de una decisión que parece estar tomada

Si algo hemos aprendido este nuevo tiempo es que un año en política es una enternidad. Aventurarse en predicciones o pronósticos es una temeridad. Y con esa cautela nos disponemos a realizar este análisis que parte de una realidad difícil de negar. El curso que hoy se inicia es tan convulso como incierto, tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento más importante de España.

Con el shock de la dimisión de Cifuentes y el cambio de signo político en Moncloa y en el PP, solo tenemos la certeza de que el 26 de mayo, los madrileños acudiremos a las urnas y de que lejos de sellar la grietas que se abrieron en 2015 con la pérdida de la mayoría absoluta y el gobierno de la capital, el Partido Popular tendrá que afrontar un escenario delicado con escaso tiempo para el rearme.

¿Candidato Garrido?

Para el PP, el papel de Madrid es clave en sus aspiraciones a recuperar el gobierno de la nación. La apuesta aquí no será casual ni improvisada y Pablo Casado, que debe fijar las líneas maestras de su partido en una convención que se celebrará en las próximas semanas, no tiene fácil la elección de unos carteles que le garanticen el mantemiento o la recuperación del poder aquí.

"El Partido Popular tendrá que afrontar un escenario delicado con escaso tiempo para el rearme"

Garrido trabaja desde su llegada al despacho principal de la Puerta del Sol en su perfil presidencial. Sus cien primeros días al frente del ejecutivo se han salvado sin grandes titulares pero también sin sobresaltos ni crisis de gravedad. Su voluntad es ser candidato y que el nuevo presidente del PP se pronuncie sobre las candidaturas lo antes posible. El deseo de Garrido es que el proceso se aclare ya mismo pero la fruta está verde y el partido demasiado conmocionado por todo lo que ha pasado.

El entorno más próximo al presidente considera que sería bueno tener los nombres cuanto antes y así poder trabajar desde ya. No les falta razón pero si Casado tiene un plan distinto -que no sería de extrañar dada la baja popularidad tanto de Garrido como del portavoz municipal Martínez Almeida- tampoco sería plato de buen gusto el mantenimiento solapado del trabajo en Sol sabiendo que hay otro elegido al que habría que respaldar. Quizá Casado no agote hasta el último segundo como hizo Rajoy hace cuatro años pero no parece que vayamos a tener confirmación oficial de candidaturas en septiembre. Listas y cálculos que, además, se harán con el PP de Madrid en manos de una gestora y con muchos cargos y exministros en el pasillo, de brazos cruzados, tras la salida del PP del gobierno central y la celebración del congreso que dejó fuera del nuevo PP al entorno de Soraya Sáenz de Santamaría.

"El deseo de Garrido es que el proceso se aclare ya mismo pero la fruta está verde y el partido demasiado conmocionado"

En esta recta final de legislatura, Garrido debe sellar su último acuerdo presupuestario con Ciudadanos, que han ido todos estos años de Jekyll y Hide, críticos por la mañana y complacientes de noche. Su calculada estrategia y su discutido papel durante la moción que el PSOE quiso impulsar frente a Cifuentes, les deja en una posición en el tablero cuyo futuro parece depender más de Cataluña que de las políticas desarrolladas en Madrid.

Carmena a un paso de repetir

Frente a lo que sostuvo durante los primeros dos años de mandato, Manuela Carmena parece dispuesta a dar la batalla. Faltan por concretar las condiciones y qué momento pudiera resultar mejor para el anuncio. Ella evita pronunciarse sobre este tema pero su ausencia de la cita electoral de mayo limita las posibilidades del bloque de izquierdas.

"Manuela Carmena parece dispuesta a dar la batalla. Faltan por concretar las condiciones y qué momento pudiera resultar mejor para el anuncio"

Carmena no garantiza la victoria pero cualquier otro candidato -la propuesta de Pablo Iglesias de introducir con calzador a Julio Rodríguez en la política madrileña ha pasado sin pena ni gloria- estaría abocado a una derrota frente al bloque PP-Ciudadanos. Carmena se subió en 2015 a un tren en marcha y ahora quiere decidir quien viaja con ella. Hay miembros de su equipo con los que no se ha sentido cómoda pero, ojo, la izquierda no puede dejarse en el proceso ni un solo voto porque los márgenes son muy estrechos. Los sectores más críticos de Ahora Madrid no podrán, por tanto, quedarse descolgados porque todo los votos suman y dentro o fuera de esta plataforma, toda la izquierda debe acudir con un proyecto viable para el día posterior a las elecciones.

La infuencia nacional

Bárcenas y la Gürtel consumieron a Rajoy y Madrid le dio la puntilla con el caso Máster, cuyo periplo en los tribunales continuará durante todo este curso y del que pronto sabremos si Pablo Casado se libra o no.

La influencia de la política nacional en la madrileña es de tal calado que cualquier plan, estrategia o calendario se puede ir al traste si las cuentas de Pedro Sánchez no le salen. La luna de miel madrileña entre el PSOE y Ahora Madrid -que ha facilitado el desbloqueo de la Operación Chamartín y la aprobación de los presupuestos municipales en la capital- es un ejemplo de que ambas formaciones se necesitan y que algunas decisiones madrileñas se han adoptado o sugerido desde arriba.

El rompecabezas, en cualquier caso, puede saltar por los aires y tener consecuencias imprevisibles en la política madrileña si el PSOE no logra el equilibrio en la carrera de San Jerónimo. Errejón, que sigue calentando en la banda, apuesta por un plan común para recuperar Madrid y Gabilondo, desechado su sueño de ser ministro de Educación y resistente a un cambio de plaza en la cartelería- tampoco parece un obstáculo para ese entendimiento que solo podría romperse si las cosas quiebran en el Congreso.

En este escenario encaja la supuesta comunicación de Pedro Sánchez a Manuela Carmena. Sánchez realizó una batida de posibles carteles socialistas a la alcaldía antes de prosperar la moción que le llevó a Moncloa. Muchos de los sondeados evitaron comprometerse con un puesto que parece más bien un caramelo envenenado, sobre todo si se trata de diseñar una campaña frente a Carmena. Quizá de ahí las prisas socialistas por conocer los planes de futuro de la actual alcaldesa. EL banquillo es escaso y el PSOE ya ha elegido a un independiente para presidir la Comunidad.

Así que año de incógnitas que se irán despejando mientras se consolida la situación económica gracias al turismo, se corta la cita inaugural de la nueva Gran Vía o se consuma la puesta en marcha de Madrid Central, el proyecto más ambicioso del actual equipo y que algún asesor recomendó a Carmena retrasar para que el enfado no pasara factura en las urnas. El plan no se ha frenado y la circulación de vehículos será, sin duda, uno de los caballos de batalla en una precampaña que comenzó, en realidad, hace muchos meses.

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