Serrat, contra aquellos que han convertido el Mediterráneo en "un basurero" y "un sarcófago"

El cantautor catalán hacía en Águilas un llamamiento a disfrutar del Mediterráneo y a defenderlo "de la destrucción y los bárbaros"

Historia y presente, vida y muerte, amor y tristeza por el Mediterráneo: en Águilas, Joan Manuel Serrat volvía a poner de manifiesto su unión con este mar en el homenaje que le rendía la localidad costera y al que, sin embargo, tenía que referirse también cargado de pesimismo por su situación actual. "Este mar fue cuna de vida, camino de sueños y puente de culturas... Recuerdo que yo quería que me enterrasen sin duelo, entre la playa y el cielo. Y mucho me temo que, si no cambian las cosas, seremos nosotros los que le enterremos a él", se lamentaba el cantautor.

Fue en el mirador de Los Cocedores del Hornillo, donde descubrió la placa con su nombre y donde se mostraba convencido de que el lugar no perderá la denominación por la que siempre se le ha conocido porque "así se llama y así va a seguir llamándose, porque así es el nombre que le ha dado el pueblo". "Para mí es suficiente sentirme unido a este maravilloso lugar", añadía.

Escucha el discurso íntegro de Joan Manuel Serrat:

Con la bahía del Hornillo de fondo, testigo de la presencia de diferentes culturas y de la historia de Águilas, Serrat recordaba que el Mediterráneo ha sido testigo también "de varias civilizaciones y su evolución: egipcios, fenicios, hebreos, griegos, cartagineses, romanos...".

Cargaba Serrat contra los que habían convertido el Mediterráneo en un "basurero" y un "sarcófago", en referencia a los problemas causados por la contaminación y por el drama de la inmigración que se cobra las vidas de los que tratan de alcanzar las costas europeas en "barcazas que nunca llegaron a su destino".

Este "mar en medio de la tierra", decía, "es la morada de todo aquello que hemos perdido y que el hombre ha convertido hoy en el basurero de todo lo que le sobra -decía-. Lo recibimos vivo de nuestros mayores y vivo tenemos que entregarlo a nuestros hijos. Porque estas aguas, estas playas, estas costas, entre las más bellas que ha visto el hombre, también son el mar entre las tasas más alta de hidrocarburos que hay en el mundo".

Junto las praderas y cordilleras llenas de plástico que se acumula en el fondo del mar, además de restos de naufragios y batallas antiguas, Serrat también hablaba del "sarcófago donde reposan para siempre las esperanzas de miles de mujeres y hombres que pagaron con su vida el intento de huir de sí mismos".

"Tenemos todo el derecho de disfrutarlo y todo el deber de defenderlo: defenderlo de la destrucción, de los bárbaros, de la sobreexplotación y de la contaminación. Es trabajo nuestro", señalaba Serrat sobre estas realidades que a día de hoy vive el Mediterráneo al que "aquellos que hablamos con él, que no nos sentimos jamás solos en su inmensidad, en este mar sabio, dulce, feroz e imprevisible, que se conoce y se teme, a ese mar debemos profunda gratitud".

En Águilas, en el Auditorio 'Infanta Elena', frente al Mediterráneo, Serrat ponía este marte punto y final a su gira "Mediterráneo Da Capo".

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