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Historia, tradición y curiosidades de la fiesta del Septenario de Moya

La comarca de este antiguo Marquesado se prepara para celebrar las multitudinarias romerías de la Virgen de Tejeda, celebración declarada de Interés Turístico Regional

Procesión general de la Virgen de Tejeda por las ruinas de Moya en el Septenario de 2011. /

Desde 1639 celebran los Septenarios en Moya, una romería que traslada a esta antigua villa medieval, hoy deshabitada, la imagen de la Virgen de Tejeda que se venera en su santuario de Garaballa. Será llevada el domingo 16 de septiembre hasta la restaurada iglesia románica de Santa María donde recibirá un novenario y será sacada en procesión el día 21 por las calles de Moya. El 26 de septiembre, los moyanos, y todos los vecinos de estos pueblos de la Serranía Baja de Cuenca, la devolverán en romería a su santuario.

De cómo será la celebración de este Septenario de 2018 y de la devoción y sentimiento que sienten por la imagen de la Virgen de Tejeda, hemos hablado en Hoy por Hoy Cuenca con Mari Carmen Linuesa, voluntaria de Comunicación en la organización de este LV Septenario. De la historia de estas romerías, de sus curiosidades y anécdotas hemos conversado con Mariano López Marín, cronista de estos pueblos de la Serranía Baja. De las danzas y paloteos que acompañan a esta romería hemos charlado con Javier Sáez, maestro de danzantes por primera vez en este Septenario. Y para terminar hemos escuchado la postal sonora de Moya y su comarca. Podéis escucharlo todo a continuación:

LV Septenario de Moya en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

Moya y su comarca

La Virgen de Tejeda en el arco de Boni, a su paso por Landete. / Cadena SER

A mediados del siglo XX los últimos habitantes de Moya abandonaron definitivamente sus casas. Para entonces la vieja villa castellana, que tantas veces fue protagonista de episodios históricos relevantes, ya tenía aspecto ruinoso. En las últimas décadas se han ido desmantelando las casas para construir nuevas viviendas en las pedanías cercanas (Santo Domingo de Moya, Los Huertos, El Arrabal, la Casa de Pedro Izquierdo…). Hoy apenas si queda en pie su castillo y algún otro edificio restaurado.

Al pasear por los restos de Moya, el viajero se pregunta por qué una villa con tanto pasado histórico ha acabado abandonada. Las razonas tampoco están claras. Hay alguna versión por ahí que apunta a un asunto político. La influencia, especialmente, del Marquesado de Cañete, cuando llega el momento en el que los Señoríos se desintegran en municipios, hace que Moya pierda el título de cabeza de partido y, a la vez, poder administrativo en la comarca, en beneficio de Cañete.

Romería camino de Moya. / Cadena SER

A la pérdida de ese poder político se unió la desamortización del siglo XIX. El pueblo comienza a marcharse buscando un lugar más cómodo que aquel promontorio rocoso. Las murallas y el castillo ya no tenían significado. Y poco a poco se marcharon todos. Ahora quedan las ruinas de lo que fue. Un lugar fantástico en el que la historia ha hecho una parada. Un lugar por recuperar.

El auditorio de la villa de Moya, creado en las ruinosas dependencias de un antiguo convento, es ahora un centro emblemático para toda la comarca, como lo es toda la villa medieval de Moya. Sus ruinas, restauradas en parte por una Escuela Taller y recuperados algunos de sus elementos como la iglesia románica de Santa María o el Ayuntamiento, siguen siendo un símbolo, allá en lo alto de la colina.

Recibimiento a la Virgen de Tejeda en Moya. / Cadena SER

Los grandes acontecimientos sociales se siguen celebrando allí, y ningún vecino de la comarca duda de la ‘capitalidad’ que ejercen esas vetustas piedras en todos los municipios. Sea una fiesta, como las de la Virgen de Tejeda y su multitudinario Septenario, sea una asamblea vecinal, el escenario es siempre la vieja villa medieval.

Pero centremos ahora nuestro objetivo en el castillo de Moya o, mejor dicho, en las ruinas del castillo de Moya. En uno de los extremos de este monte alargado donde hoy solo quedan restos del esplendor glorioso de esta villa, se levanta aún, a duras penas, el castillo.

La fortaleza es de origen árabe, del siglo XIII, ampliada, reformada y completada a lo largo de las centurias posteriores, hasta presentarse en la actualidad cerrada a cal y canto, y con razón. Caminar por su interior sería toda una aventura, más que enfrentarse a las escaramuzas de los sarracenos.

Procesión por las calles de la villa medieval de Moya. / Cadena SER

El castillo lo vemos al fondo de una de las calles de la antigua villa de Moya, una calle preparada para el paseo del visitante y que le encamina hasta ese castillo que centra ahora nuestro objetivo.

Pero el castillo está cada vez más abandonado. Los hielos, el viento, la lluvia y otros elementos son los únicos que pueden pasar al interior de sus muros, pero éstos no buscan su restauración. Nosotros sí debemos hacerlo. Desde aquí, a quien corresponda, por favor, desvíen la mirada hacia el castillo de Moya.

Desde las torres más altas se divisa gran parte de esta comarca ligada al antiguo Marquesado de Moya que une desde hace siglos a estos pueblos. Es, además, una comarca rica en naturaleza y en recursos hídricos que tradicionalmente ha vivido de la agricultura y la ganadería.

El turismo es un yacimiento casi virgen en la zona y con muchas posibilidades de desarrollo. Encontramos por aquí pueblos enclavados en lugares casi imposibles, como Algarra, restos de antiguas civilizaciones en Fuentelespino de Moya, Aliaguilla, Talayuelas o Tejeda la Vieja. Patrimonio pendiente de poner en valor en cada rincón, desde Alcalá de la Vega a Landete, pasando por Mira, por las minas de Henarejos o por las pinturas rupestres de Villar del Humo, Patrimonio de la Humanidad.

Camino de Moya. / Cadena SER

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