A la alta cocina se le va la olla

El domingo comenzó una nueva edición de Masterchef Celebrities, uno de los ochocientos cuarenta y cinco mil programas de cocina que hay en la televisión. Y es que se nos ha ido la olla con con la cocina, nunca mejor dicho.

De un tiempo a esta parte los cocineros se han convertido en estrellas pop, en líderes de opinión e ídolos de masas madre. Los cocineros han alcanzado un estatus de dioses omniscientes y como tal, hay que rendirles tributo.

En la antigüedad a los dioses se les ofrendaba con comida y bebida. A estos dioses modernos, como son ellos los que ponen comida y bebida, hay que ofrecerles un salario mínimo interprofesional por un plato del tamaño de...pues de un salario mínimo.

Y luego están las famosas estrellas Michelín, que digo yo...¿Ustedes han visto al bicho ese de Michelín? ¿Les parece normal que la mascota de la buena comida sea un bicho gordo y seboso, lleno de michelines y que además se llama Michelín? ¿Ese es el bicho que representa la alta cocina?

Y como decía, los programas de la tele. Top Chef, Pesadilla en la Cocina, Masterchef, Masterchef Junior, Masterchef Celebrities, Ven a cenar conmigo...se nos va de las manos, amigos.

Antes había uno o dos programas de cocina, el de Arguiñano y poco más. Aprendías a hacer un pollo al horno, una lubina a la plancha y tan contentos.

Ahora ves a esa gente que se vuelve loca en esas cocinas de diseño, haciendo esferificaciones con nitrógeno líquido o viene uno y saca un soplete. ¡Un soplete! No hay cocinero famoso que se precie que no use soplete. Que parece que estás en Bricomanía: "Hola amigos, bienvenidos a Bricomasterchef, hoy vamos a aprender a hacer una tortilla de patatas de una forma fácil, divertida y para toda la familia. Para empezar necesitaremos un soplete, que podéis comprar en vuestro centro de bricolaje del barrio. Cortais las patatas con una sierra eléctrica y batís los huevos en una hormigonera. Y listo amigos, en tres sencillos pasos habréis hecho una tortilla de patata en una forma fácil, divertida y para toda la familia. Y ahora os dejo con un briconsejo de repostería."

Hombre, por favor. Que se nos ha ido la olla. Que viene te cuñao y te dice: Vamos a ir a un restaurante de tres tenedores. Que yo le digo: me parece poca cubertería. Y luego resulta que no, que si tiene tres tenedores es que es más caro. Pues no me parece normal. Porque si vamos cuatro uno come con las manos.

No se, esto de la cocina moderna me huele un poco a chamusquina. Para mi que esta gente el dinero que ganan con la cocina no lo invierten precisamente en el Banco de Alimentos.

Y además, entre ustedes y yo, donde se ponga un buen raxo al cabrales, un tequeño o un buen caldo galego, que se quiten las esferificaciones y los sopletes. Qué duda cabe.

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