La historia de la banda de música de Zalduondo y su director Canuto Ibarreta

La banda de música de Zalduondo fue una agrupación formada por una docena de músicos, parte de los cuales eran labradores. Su director Canuto Martínez de Ibarreta Asurmendi fue además un organista de postín y un comerciante emprendedor

Banda de música de Zalduondo en 1898 /

 La banda inició su andadura a finales del siglo XIX. Los músicos simultaneaban su trabajo con sus actuaciones, principalmente en las fiestas de los pueblos, donde aparte de disfrutar con los conciertos, conseguían un extra en sus ingresos.

LAS FIESTAS

Hemos encontrado referencias en la prensa de la época sobre su presencia en varias localidades alavesas en las que figuran alabanzas dedicadas a esta banda.

En agosto de 1902, nada menos que 150 vitorianos, se desplazaron a Nanclares de la Oca en tren para disfrutar de las fiestas. Hubo corrida de vacas, bueyes ensogados, fuegos artificiales, y música y baile a cargo de la banda de música de Zalduondo, “que dejó el pabellón a gran altura.” Sabedor de que el público se congregaba en gran cantidad para escuchar sus interpretaciones, el alcalde de la localidad estuvo todos los días tras la orquesta, con la makila o bastón de mando en ristre, con el fin de darse importancia ante los vecinos. Estuvo presente en todos los actos: “para darse a ver, el hombre se metía hasta en los charcos.”

En septiembre de 1903 los músicos de Zalduondo intervendrían durante tres días en las fiestas de San Miguel de Murgía, la capital del Valle de Zuia. Se destaca la asistencia de la banda a las diez de la mañana a la solemne función religiosa, dedicada al santo, en la que “se cantó la misa a toda orquesta, bajo la entendida batuta de Don Canuto Ibarreta”. Así mismo, la banda “presidida por su inteligente director”, amenizó, durante tres días las fiestas, con piezas bailables en la plaza de la localidad.

El comienzo de las fiestas de Alegría-Dulantzi el 12 de setiembre de 1903, “celebradas con autorización del Gobernador Civil”, arrancó a las siete de la tarde con la banda de música de Zalduondo dirigida por Ibarreta, recorriendo la villa donde interpretaron “bonitos aires nacionales”, acompañándose la actuación con repique general de campanas y disparo de cohetes. Al día siguiente los músicos iniciaron la jornada con un madrugón para ofrecer, a las siete de la mañana, unos pasacalles por la localidad. Dos horas más tarde acompañaron a la corporación municipal en la procesión que fue desde el pueblo hasta la ermita de Nuestra Señora de Ayala. La banda continuaría en esta jornada amenizando el acto de la quema de fuegos artificiales a las ocho y media de la noche, y continuó tocando hasta las doce en la plaza de la Fortaleza “las mejores piezas de su repertorio”, en la verbena programada. En el tercer y último día de las fiestas, repetirían prácticamente las mismas actuaciones del segundo: por la mañana dianas y pasacalles; desde las once hasta la una, bailables en la plaza y por la noche actuación durante la exhibición de los fuegos artificiales.En fin, una autentica maratón.

 En junio de 1904 se celebró en el pueblo de Albeniz la tradicional fiesta de San Juan Bautista, con la correspondiente misa oficiada por el cura de Ametzaga, Francisco Etxebarria, siendo la parte profana de la fiesta “amenizada por la banda del vecino pueblo de Zalduendo, que con tanto acierto dirige el melómano Don Canuto Ibarreta.” Los festejos contaron con la presencia de mucha gente de Araia y otros pueblos vecinos.

UN DÍA DE FIESTA EN ZALDUONDO

 El corresponsal “Deco” del diario Heraldo Alavés en Zalduondo, reflexionaba en un artículo escrito en 1907 de esta forma: “los honrados obreros del campo merecen un día de fiesta especial, ya que no tienen un punto de reposo y son incansables de sol a sol en sus labores agrícolas.” Añadía que, por ello, los aldeanos merecían un día especial de fiesta, y que para tal fin se había elegido el día de la Virgen de septiembre de ese año.

Ese día, al amanecer, los vecinos fueron despertados con el repique de campanas, ¡cómo no!, con los acordes de la banda municipal, acompañada del txistu y el tamboril. Durante la misa celebrada por el cura Juan Ibarreta, pariente de nuestro protagonista, los coros resultaron admirables con sus interpretaciones “bajo la dirección del entendido organista Canuto Martínez de Ibarreta, cantándose una preciosa misa.” Hasta se ejecutó “un solo” de barítono, muy bien cantado por el médico Gregorio Ruiz de Oña. Canuto fue el encargado de acompañarle magistralmente con el órgano de la iglesia.

Tras la misa, en un pintoresco prado de la villa y a la sombra de un frondoso arbolado, que estaba emplazado donde hoy se encuentra el busto y fuente de “Celedón”, se dio paso a la fiesta profana. La banda de música, a cuyo frente marchaba su director, después de recorrer el pueblo se situó en el lugar mencionado y amenizó la fiesta con sus interpretaciones, alternando con el tamboril. Finalizó el día con un aurresku, explosión de cohetes y los últimos acordes de la banda.

DERRUMBE EN LA IGLESIA

 El 14 de abril de 1908, a la seis de la tarde, tras un enorme estruendo que sobresaltó a toda la población, el templo de Zalduondo registró el derrumbamiento de una de las paredes, en uno de los ángulos de la iglesia se abrió una enorme grieta que produjo una gran polvareda. Las importantes precipitaciones de lluvia habían humedecido el muro, que se encontraba en deficiente estado, y se había producido un boquete.

Era Semana Santa, y este incidente no fue obstáculo para que se celebraran los oficios religiosos entre los días 16 y 19 del mismo mes. El Jueves Santo, día 16, fue el más importante. El sermón fue a cargo del párroco de Galarreta, Telesforo Luzuriaga, y allí estaba presente nuestro protagonista: “el coro a cargo del simpático organista Canuto Mtz. de Ibarreta, estuvo admirable, cantando durante la procesión un sentido Miserere”.

CANUTO COMERCIANTE

Canuto, además de músico, fue emprendedor en varios negocios. Una de sus nietas, Mari Carmen, nos relata que su primera profesión fue la de pastelero y repostero. Oficio que aprendió y ejerció, estando soltero en Madrid durante unos años. De la capital se trajo a su pueblo un cuaderno con todas las recetas, escritas de su puño y letra.

Se casó en 1894, con 27 años, con Josefa María Arratibel Arenaza, de 21 años. La ceremonia se celebró en Zalduendo, localidad donde habían nacido ambos. El matrimonio tuvo siete hijos, dos de los cuales fallecieron antes que Canuto, uno de ellos en 1898, con diecisiete meses de edad.

Canuto, sentado en el centro, junto a cuatro de sus hijos / Archivo familia Ibarreta

Tenía la concesión de la alhóndiga, y en la planta baja de su casa en Zalduondo, disponía de una tienda de ultramarinos y una taberna. Allí acudían, no solo los vecinos de la localidad, sino también los de otros pueblos de la comarca, para hacer la compra de artículos de consumo y tomar unos “potes”. Si bien Canuto conocía algo el euskera, cuando aparecían clientes euskaldunes, solicitaba a su esposa que les atendiera, ya que Josefa dominaba perfectamente ese idioma. Le habían enseñado el euskera sus padres Josefa Áurea Arenaza Aranguren y José Antonio Arratibel Ayerdi, que habían contraído matrimonio en Zalduondo en 1869 y eran originarios de las localidades guipuzcoanas de Eskoriatza y Ataun respectivamente. Hay constancia de que en 1917 en esta localidad alavesa “había bastante gente que poseía el euskera” ya que susfamilias, asentadas en la localidad, procedían de pueblos de Gipuzkoa, tales como Zegama, Ataun y otros. También algunas personas dominaban ese idioma, ya “que por tener parientes, habían pasado temporadas en Gipuzkoa”. (1)

En febrero de 1915, como la casa y la taberna se le quedaron pequeñas, Canuto solicitó, y le fue concedida por parte de la Diputación, la construcción de un borde pegante a su domicilio, que debería ser construido a tres metros del borde del firme de la carretera.

En 1896 y 1897 suministró, en varias ocasiones, vino al Ayuntamiento de Zalduondo. La bebida se destinó para consumo del vecindario que, de forma altruista, intervino en las numerosas “veredas” convocadas por la corporación, con el objeto de reparar caminos, intervención en incendios, etc.

En varias ocasiones se dirigió a la corporación para que se le pagara el importe de ese suministro, que ascendía a 121,94 pesetas. Le fueron dando largas y no se le satisfacía la deuda.

La corporación, que contrató el abastecimiento, cesó el 30 de junio de 1897 y fue sustituida por una nueva que tampoco resolvió de forma positiva su solicitud de pago. La nueva corporación mostró sus reticencias al pago ya que, en su opinión, la adquisición de bebidas alcohólicas por parte de un ente público no era ética, e incluso, podría ser alegal. Además, insistían, no existía en el presupuesto partida para efectuar el pago.

Canuto bastante enfadado se dirigió a la Diputación el 26 de noviembre de 1897, explicando lo que le ocurría. La Corporación Foral respondió positivamente a su demanda, dictaminando el 10 de febrero de 1898 lo siguiente: ”Considerando que el vino o alimento aunque sea suministrado por los Ayuntamientos a los vecinos en esa clase de trabajos para reparación de sus fuerzas, es una insignificante indemnización al servicio que prestan y un estímulo, hará que de buena voluntad coadyuden a combatir los siniestros y calamidades como las inundaciones, incendios y otros que pueden presentarse, y para esos casos es cuando precisamente se establece en los presupuestos el capítulo de gastos imprevistos y una carga, y debió abonársele a D. Canuto Martínez de Ibarreta las 121,94 pesetas que reclama, pero teniendo en cuenta que ahora se trata de una deuda atrasada y liquidada, la comisión provincial acuerda se ordene al ayuntamiento de Zalduendo que al terminar los dos meses de ampliación y para la fecha que señala en articulo 8º de las Reglas de Contabilidad, formará y remitirá el presupuesto adicional al ordinario del corriente año, a este Centro, en el que consignarán las 121 pesetas y 94 céntimos que reclama el mencionado Sr. Martínez de Ibarreta sin dar lugar a ulteriores reclamaciones”.

OTRA DEUDA

El vecino de Agurain, Esteban L.G., se encontraba con dificultades para abonarle a Ibarreta la cantidad de doscientas pesetas que le adeudabapor la entrega de especies, artículos de consumo y algunas cantidades en metálico, destinado todo ello a atender las necesidades de su casa y su familia. Se saldó la deuda el14 de septiembre de 1909. Al no tener el deudor dinero en metálico para efectuar el pago, convinieron saldar el débito entregando Esteban una parcela que poseía en Zalduondo.

La Casa de Canuto donde tuvo el domicilio, tienda y taberna / Iñaki Armentia

PRODUCTOR DE ELECTRICIDAD

En 1916 Canuto inició un nuevo negocio, consistente en la producción de electricidad. Aurelio Sáez de Bikuña, alcalde del pueblo de Galarreta, nos dice con precisión donde estaba situada la instalación: “Se utilizaba el agua proveniente de dos presas con la que funcionaba el molino harinero de Galarreta. Tras pasar por este, el caudal se dirigía a una gruta situada bajo el río, a unos cien metros de distancia del molino, al objeto de que el desnivel fuera mayor y la presión del agua aumentara. En esa gruta se encontraba la turbina que producía la electricidad.”

Emplazamiento del molino / Diputación Foral de Álava

En aquellos años eran muy pocos los pueblos que disponían de suministro eléctrico. Los mayores nos han contado, que dos chicas de Luzuriaga y Gordoa, venían por las tardes y noches a la casa del caminero de Galarreta a aprender a coser, y decían que daba gusto aprender el oficio a la luz de una bombilla.

En verano, el caudal disminuía ostensiblemente, y el agua era cortada hasta que las presas conseguían llenarse al máximo nivel, momento se abría el paso al agua y se producía electricidad durante unas pocas horas, hasta que las presas se vaciaban.

El molino desapareció, y sus piedras fueron utilizadas para la construcción de una casa en Ordoñana. Sin embargo, la gruta mencionada sigue existiendo y ha sido empleada hasta hace pocos años para depositar en ella las aguas fecales de Galarreta.” De aquel molino se conserva únicamente el “rodete”, que puede verse en una de las calles de la localidad.

Abundio Ruiz de Eguino, nacido en 1927, y que fue vecino de Galarreta hasta hace muy poco y ahora vive en una residencia de Vitoria, conoció personalmente a Canuto. Cuando este falleció, Abundio tenía 22 años. Nos dice que “Ibarreta era un trabajador incansable. El mismo fue quien colocó la tubería para llevar el agua desde el molino hasta la turbina. Solo se permitía una bombilla en cada casa, con el fin de que el suministro llegara a todos los hogares. Mi padre Gerardo le ayudaba bastante en la “central”, y mi hermano Teodoro, fue durante años el encargado de cobrar los recibos del consumo eléctrico a los vecinos. Aunque no recuerdo exactamente en qué años, si me acuerdo muy bien que cada casa pagaba una peseta al mes, consumiera lo que consumiera. No había contadores.” Se aplicaba la tarifa plana, que diríamos hoy.

El rodete del molino, Aurelio y Abundio / Iñaki Armentia

Ana Mari Asteasu, natural de Zalduondo, nos ha contado que su padre Fidel, que era mecánico de profesión, fue el encargado durante varios años de reparar las averías de la turbina.

Canuto tuvo que colocar un tendido eléctrico para suministrar la electricidad a los dos pueblos a los que se destinaba: Zalduondo y Galarreta.El 26 de octubre de 1916 se dirigió a la Diputación para pedir que se le permitiera colocar cinco postes junto a la carretera que une ambos pueblos al objeto de colocar el citado tendido eléctrico de corriente continua de 200 voltios. Así mismo, solicitó se le señalara el impuesto correspondiente que debía satisfacer por ser productor de electricidad.

En sesión celebrada por la Corporación Foral el 9 de noviembre de ese mismo año se acordó autorizar la colocación de los postes y se señaló que cuando la línea atravesase la carretera, el cable debería estar elevado seis metros sobre el suelo, “quedando terminantemente prohibido apoyar aisladores o palomillas en el arbolado.” Además, se le hace saber a Canuto que deberá satisfacer el impuesto de contribución industrial al Ayuntamiento donde se encuentre la central electrógena, y que el impuesto sobre el fluido eléctrico se pagará directamente en Diputación.

Abundio nos ha señalado que, con el tiempo, también en el pueblo de Gordoa se recibiría el suministro eléctrico desde la “central” de Galarreta.

DISCONFORMIDAD CON LOS IMPUESTOS

En 1921 no estaba conforme con el importe de la tasa que debía satisfacer a la Diputación, por el impuesto señalado. EnSesión de la Diputación de 18 de julio de 1921 se hace referencia a su reclamación:Don Canuto Ibarreta vecino de Zalduendo y productor de fluido eléctrico sobre alumbrado, se alza contra acuerdo de la Comisión Provincial por la cuota de 500 pesetas que le señaló por el impuesto sobre consumo de dicho fluido, en los cuatro años transcurridos desde la instalación del servicio en 1916. Se desestima la reclamación.”

UN ALCALDE EN EL BANQUILLO

Otro empleo que tuvo Canuto, durante catorce años, fue el de secretario del Ayuntamiento de Zalduondo. Ejerciendo como tal aparece en una asamblea de secretarios celebrada en el Palacio Foral en agosto de 1934, en la que se debate sobre el “montepio” del cuerpo.

En noviembre de 1931 tuvo que asistir como testigo a un juicio celebrado en Vitoria, en el que estaba imputado el alcalde de Zalduondo, León Martínez de Kontrasta.

Durante la vista el regidor declaró con sinceridad sobre los hechos por los cuales se le acusaba de detención ilegal. Relató que, encontrándose en funciones de alcalde de Zalduondo, le dieron a conocer que cuatro chicos de quince años habían perseguido a unas chicas en el baile, con propósitos reprobables. El alcalde decidió detenerlos y, como castigo, encerrarlos durante dos días, desde las once de la mañana a las seis de la tarde, en el calabozo municipal. Dos de ellos no acudieron el segundo día, y decidió imponerles un día de castigo más.

En la vista también declaran los chicos, el alguacil y Canuto Martínez de Ibarreta, el secretario del Ayuntamiento en el momento de ocurrir el incidente. Declara éste que aconsejó al alcalde tomar esa medida de castigo, ya que esa era tradicionalmente la pena impuesta en casos similares.

Todos los presentes citados por el Tribunal coinciden en el relato de los hechos, y el fiscal solicita que el alcalde sea condenado por detención ilegal. El abogado defensor opina que no debe dictarse ninguna condena y que el reo es inocente.

El jurado popular elegido para el caso dictaminó, tras la deliberación correspondiente, que era culpable. Se le impusieron al alcalde seis meses de suspensión y ochenta y un horas de arresto.

Canuto, a pesar de haber sido la persona que aconsejó al alcalde y, por lo tanto, inductor del castigo, no sufrió ninguna condena.

EXPEDIENTADO

En febrero de 1939, poco tiempo antes de finalizar la guerra civil, el régimen de Franco aprobó la Ley de Responsabilidades Políticas que sirvió “para liquidar las culpas de este orden contraídas por quienes contribuyeron con actos u omisiones graves a forjar la subversión roja, a mantenerla viva durante más de dos años y a entorpecer el triunfo providencial e históricamente ineludible, del Movimiento Nacional. Los Tribunales encargados de imponer las sanciones estarán compuestos por representantes del Ejército, de la Magistratura y de la Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S., que darán a su actuación conjunta el tono que inspira al Movimiento Nacional. Quedan fuera de la Ley todos los partidos y agrupaciones políticas y sociales que, desde la convocatoria de las elecciones celebradas en dieciséis de febrero de mil novecientos treinta y seis, han integrado el llamado Frente Popular, así como los partidos y agrupaciones aliados y adheridos a éste por el solo hecho de serlo, las organizaciones separatistas y todas aquellas que se hayan opuesto al triunfo del Movimiento Nacional.”

La ley en cuestión establecía castigos que consistían en: inhabilitación absoluta, inhabilitación especial, extrañamiento, relegación a las posesiones africanas, confinamiento, destierro, pérdida total de los bienes, pago de cantidad fija y pérdida de bienes determinados.

Mari Carmen, la nieta de Canuto, a la que nos hemos referido con anterioridad, nos cuenta cómo recuerda que en su casa contaban que su abuelo había tenido “algunos problemas” tras la guerra. Efectivamente así fue.

En mayo de 1941, en aplicación de la legislación que hemos mencionado, el Boletín Oficial del Estado publicó una disposición en la que el Juez Provincial de Responsabilidades Políticas de Álava, hace saber que, por orden del Tribunal Regional de Burgos, se instruye expediente de Responsabilidad Política contra 310 alaveses. Entre ellos figura “Canuto Martínez de Ibarreta, mayor de edad, vecino de Zalduendo”, que entonces contaba con 74 años de edad, junto con otros dos vecinos del pueblo: Marcelino Imaz Aguirre y Martiniano Martínez de Ordóñana Aseguinolaza.

Como curiosidad añadiremos que en la lista de expedientados citada aparece Amadeo García Salazar, miembro del partido Acción Nacionalista Vasca, conocido por haber sido seleccionador del equipo de fútbol de España en 1934, y haber dirigido al equipo en el Campeonato del Mundo del mismo año celebrado en Italia.

Canuto finalmente fue exonerado y, en setiembre de 1941, el mismo juzgado que instruyó el expediente publicó una lista en el Boletín Oficial del Estado en la que, por sentencias dictadas por el citado tribunal, eran absueltos los inculpados. En virtud de tales fallos, han recobrado la libre disposición de sus bienes”, señalaba. Entre ellos aparece nuestro personaje Canuto Martínez de Ibarreta Asurmendi.

Canuto fallecería en Vitoria en 1949 a la edad de 82 años.

Esquela de Canuto / Pensamiento alavés

LAS IBARRETA EN GASTEIZ

Dos hijas de Canuto heredaron de su padre la vocación de comerciantes y tuvieron dos negocios que fueron muy conocidos en Vitoria. Marina Martínez de Ibarreta Arratibel, junto a su marido Leonardo Madinabeitia, regentó el prestigioso restaurante La Marina, situado en la calle La Paz, aproximadamente donde ahora se encuentra el centro comercial Dendaraba. Con anterioridad este local hostelero estuvo emplazado en una de las esquinas de las calles La Paz y Olaguibel. Tras el traslado del restaurante a La Paz, este último local fue utilizado como droguería y mercería por otra de sus hijas, Basilisa, junto con su esposo Primitivo Ircio.

En el vídeo que puede verse a continuación, aparecen las fotografías de las fachadas de los mencionados negocios, facilitadas por el Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz.

COMPONENTES DE LA BANDA

Trece hombres eran los músicos que formaban la banda, cuando se obtuvo la imagen que hemos mostrado, pero la orquesta tenía un añadido femenino. En las ocasiones en las que se tocaba el txistu, éste era interpretado por uno de los músicos, Ángel Díaz de Lecea, al que acompañaba con el tamboril María Imaz.

Eduardo Ribaguda, vecino de Zalduondo, que fue alcalde de ese Ayuntamiento unas cuantas legislaturas, nos ha identificado a todos los que aparecen en la fotografía de la banda que mostramos al principio. Así que reproducimos a continuación la lista de los nombres de cada uno de los integrantes.

En principio solo disponíamos del primer apellido, pero se ha conseguido en la gran mayoría de ellos el dato del segundo apellido y el año de nacimiento, consultando la base de datos del archivo del Obispado de Vitoria-Gasteiz.

Integrantes de la banda de música / Archivo familia Ibarreta

 

01-HERMENEGILDO RUIZ DE OÑA IRAEGUI (1829), médico de Zalduondo, natural de Leza (Araba/Älava)

02-SIRVIENTE DEL ANTERIOR

03-BASILISA BARRENA ARREGUI (1872), natural de Zalduondo

04-ANTONIA BARRENA ARREGUI (1869), natural de Zalduondo

05-CELSA RUIZ DE OÑA LOPEZ DE GAUNA (1861), hija del médico, natural de Askartza (Trebiño)

06-ANGELA ECHEZARRETA OTAEGUI (1880), natural de Zalduondo

07-MARIA MERCEDES IBARRETA CERAIN (1882), natural de Zalduondo

08-CELESTINA ARGANDOÑA RAMIRO (1882), natural de Zalduondo

09-MANUEL MARTINEZ DE IBARRETA GARCIA DE ALBENIZ (1882),músico, natural de Zalduondo

10-CELESTINO RAMON ARGANDOÑA RAMIRO (1878), músico, natural de Zalduondo

11-MAGDALENA ARBULO CERAIN (1880), natural de Zalduondo

12-HIGINIA ARBULO CERAIN (1889), natural de Zalduondo

13-JULIAN IMAZ MARTINEZ DE IBARRETA (1895), natural de Zalduondo

14-JOSE IGNACIO IMAZ AGUIRRE (1864), músico, padre del anterior, natural de Zalduondo

15-RAFAEL LOPEZ DE ECHAZARRETA OTAEGUI (1886), natural de Zalduondo

16-LEON MARTINEZ DE CONTRASTA LOPEZ DE LA CALLE (1891), natural de Zalduondo

17-RAFAEL GARCIA DE ANDOIN MARTINEZ DE IBARRETA (1892), natural de Zalduondo

18-GORGONIA GARCIA DE ANDOIN MARTINEZ DE IBARRETA (1886), natural de Zalduondo

19-ABDON DIAZ DE LECEA IMAZ (1891), hijo del txistulari de la villa, natural de Zalduondo

20-TERESA IMAZ MARTINEZ DE IBARRETA (1896), natural de Zalduondo

21-LUIS IBISATE PEREZ DE ARRILUCEA (¿), músico

22-CANUTO MARTINEZ DE IBARRETA ASURMENDI (1867), director de la banda y organista, natural de Zalduondo

23-GERTRUDIS MARTINEZ DE IBARRETA ARRATIBEL (1894), hija del anterior, natural de Zalduondo

24-LUIS RUIZ DE OÑA LOPEZ DE GAUNA (1877), músico, hijo del médico, natural de Zalduondo

25-EMILIO RUIZ DE OÑA LOPEZ DE GAUNA (1881), músico, hermano del anterior, natural de Zalduondo

26- ZACARIAS ANGEL DIAZ DE LECEA CORRES (1850), músico y txistulari de la villa, natural de Zalduondo

27-CLAUDIO DIAZ DE LECEA IMAZ (1895), hijo del anterior , natural de Zalduondo

28-GABRIELECHAZARRETA ASURMENDI (1887), músico, natural de Zalduondo

29-TOMAS MARTINEZ DE IBARRETA BARRENA (1896), natural de Zalduondo

30-JULIAN MARTINEZ DE IBARRETA GARCIA DE ALBENIZ (1869). músico, padre del anterior , natural de Zalduondo

31-ANDRES MATEO RUIZ DE ARBULO CERAIN (1871),músico, natural de Zalduondo

32-SINFORIANA MARTINEZ DE CONTRASTA LOPEZ DE LA CALLE (1888),natural de Zalduondo

33-MARIA DE LA ASUNCION RAMIREZ DE ALDA RUIZ DE GORDOA (1889), natural de Zalduondo

34-JUANA ARGANDOÑA RAMIRO (1892), natural de Zalduondo

35-MARIA IMAZ (¿), tamborilera

36-VITORIANO ARRATIBEL ARENAZA (1881), músico, natural de Zalduondo

37-CIPRIANO MARCELINO IMAZ AGUIRRE (1883), músico, natural de Zalduondo

38-PASCASIAMARGARITA MARTINEZ DE IBARRETA ASURMENDI (1871), hermana del director, natural de Zalduondo

39-MONICA LARREA ALFARO (1862), natural de Zalduondo

40-MARGARITA ASEGUINOLAZA (¿)

41-JULIAN AMIANO ALUSTIZA (1890), natural de Zalduondo

42-MARIA DOLORES ARGANDOÑA RAMIRO (1896), natural de Zalduondo

43- SIRVIENTE, natural de Zegama (Gipuzkoa)

44-SIRVIENTE, natural de Zegama (Gipuzkoa)

 

1. Dato que facilita el catedrático y euskaltzale Odón de Apraiz (1896-1984), en su obra Len Orai ta Beti (en el euskera actual Lehen, Orain ta Beti, que en castellano significa Antes, Ahora y Siempre), escrito en 1950, en el que se hace referencia a su visita a Zalduondo en 1917, para comprobar el uso del euskera en esa localidad. El texto de la obra mecanografiado se encuentra archivado en la Fundación Sancho El Sabio.

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