El idilio de Juan del Álamo con la Puerta Grande de Salmanca, continúa

Este sábado se despide Padilla y López Chaves celebra dos décadas de prodesional en el penúltimo festejo del ciclo

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Juan del Álamo volvió a salir por la Puerta Grande de La Glorieta con una oreja, la segunda, que pudo no ser justa desde el purismo taurino pero sí lo fue desde lo emocional, y los toros son emociones. Del Álamo se echó la tarde a sus espaldas, demostró ganas, arte, valor, predisposición y codicia. Y el resultado está a la vista. Una actitud que contrastó con la de Morante (indiferente o desganado) y con la de José María Manzanares, que apenas consiguió la atención del público. Mal el ganado, con una evidente falta de fuerza, salvo el sexto, con matices. Este toro provocó el percance de Del Álamo cuando este le perdió la cara en el primer par de banderillas que ejecutó el propio torero.

Con cielos cubiertos La Glorieta registró más de tres cuartos de entrada.

La despedida de Padilla, los veinte años de ejercicio profesional de Domingo López Chaves y el ya veremos de Luis David Adame se reparten el interés de esta tarde de sábado, con ganado del Puerto de San Lorenzo, antes de la llegada de las figuras del momento,

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