Tres minutos ensucian el estreno soñado del nuevo Anoeta

La Real Sociedad cae ante el Barcelona (1-2) por culpa de dos errores garrafales en estrategia y después de perdonar la vida a los cules. Aritz Elustondo hizo historia y la grada disfrutó por fin de su campo sin pistas de atletismo

Aritz Elustondo celebra el 1-0 con el fondo sur ya muy encima de los jugadores / ()

Iba para el estreno soñado del nuevo Anoeta. Ya sin pistas de atletismo, la renovada casa de la Real Sociedad hacía su puesta de largo con un partidazo contra el Barça. La afición había respondido de maravilla al llamamiento del club txuri-urdin de ir con tiempo para disfrutar del nuevo campo, de su nueva ubicación, del nuevo entorno, de ver tan cerca a sus jugadores, en definitiva. El homenaje a Imanol Agirretxe había sido muy elegante y emotivo al mismo tiempo. La grada Aitor Zabaleta estaba calentando el ambiente mejor de lo que incluso se podía esperar. Y la Real ganaba 1-0 a falta de media hora para el final del partido. Pero tres minutos fatídicos, de infausto recuerdo, de los que no se olvidarán a ningún realista, echaron al traste con la fiesta banquiazul que se había montada y que iba para fiestón. No siempre se estrena un campo nuevo ganando a todo un Barça. Pero dos errores defensivos en esos tres minutos permitieron al Barça remontar a una valiente y meritoria Real.

La fiesta del estreno se quedaba en menos fiesta, se ensuciaba un poco. Porque la Real había tocado con una mano y agarrado casi con la otra la victoria contra el Barça. El gol de Aritz Elustondo y una primera parte perfecta en el entramado defensivo habían anulado por completo a Messi y su Barça, que parecía apagado y deprimido. Y en la segunda parte se podía darle la puntilla. La Real así lo sentía. Continúo con su plan de estar bien replegada en defensa y aprovechar sus ocasiones en contras. Pero esta vez las que tuvo no las aprovechó. Y lo pagó caro. Muy caro. Mikel Oyarzabal, Theo y, sobre todo, Juanmi tuvieron tres ocasiones clarísimas para haber puesto el 2-0 y empezar a matar el partido. Pero Ter Stegen estuvo imperial y sacó los remates. Hay empezaron los males para la Real. En la siguiente jugada el Barça empataba.

Un córner mal defendido por todos, en el que Rulli no estuvo bien, sirvió para que Luís Suárez pusiera el 1-1. Y sólo tres minutos desués, en otra jugada muy parecida, en otro córner, Dembelé cazaba un balon en la frontal y entraba llorando ante la desesperación de todos los jugadores de la Real y toda la grada de Anoeta que empujaba para que sus jugadores no se vinieran abajo. Parecía injusto, porque la Real había trabajado mucho para conseguir la victoria, la había tenido en la mano, la había masticado y luchado hasta la extenuación, pero los dos errores defensivos en los goles del Barça fueron demasiado groseros como para pasarlos por alto. Eso te hace perder partidos. Queda demostrado. Y se paga caro. Ni Rulli estuvo bien en sus salidas, ni la defensa mostró la contudencia necesaria en esas jugadas. Y en las áreas se deciden partidos, y se tira por tierra un trabajo bien hecho. Eso le pasó a la Real.

De ahí al final se notó lo que va a ser el nuevo Anoeta sin pistas de atletismo, un campo de fútbol que lleva en volandas a su equipo, que le empuja a por el empate, que ayuda a sus jugadores. Anoeta rugió como nunca y los jugadores lo notaron, porque en un arrebato de orgullo y rabía final apretaron en busca del merecido empata. Pero no llegó y el estreno del nuevo Anoeta terminó con derrota. Injusta en líneas generales, frustrante en particular por esos tres minutos que nunca debieron haber pasado. Para el recuerdo quedará siempre el gol 3.300 de la Real en Primera, obra de Aritz Elustondo, que inscribió su nombre en la historia de la Real al marcar el primer tanto de la historia del renovado campo. Para el recuerdo quedará siempre la respuesta de Anoeta sin pistas, No fue Atotxa, porque nada será como Atotxa, pero sí quedó claro que es el principio de una bonita amistad.

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