¡Qué puntazo!

El Eibar consigue empatar en el Metropolitano contra el Atletico de Madrid (1-1) por segundo año consecutivo. Después de un ejercicio de resistencia increíble, Sergi Enrich hizo soñar con un triunfo histórico, pero Garces empató en el minuto 94'

Sergi Enrich en el momento de marcar el gol que ponía por delante al Eibar en el Metropolitano / ()

El Eibar nunca deja de creer. Da igual la montaña que se le ponga por delante. Da igual el rival que tenga enfrente. Él cree, y luego ya que pase lo que tenga que pasar. Y normalmente en los últimos años lo que pasa suele ser bueno. Como lo del Metropolitano. El Eibar creyó que podía sacar algo del campo del Atletico de Madrid, tuvo fe, sufrió, resistió, y puntuó. Y cerca estuvo de lograr un triunfo histórico. Pero le sabró el minuto 94', cuando le empataron. Aún así, nadie lo puede poner en duda... ¡qué puntazo ver al Eibar empatar en el Metropolitano! Es ya el segundo año consecutivo, como síga así va a dejar de ser noticia para convertirse en un bonito hábito.

El partido, no obstante, comenzó bien. Con el Eibar apretando, poniendo en dificultades al Atlético, y con Cote mandando un zapatazo espectacular al larguero. El Atlético veía que el Eibar iba en serio. Y eso quedó patente en una primera parte muy dura y competida, con los dos equipos jugando de poder a poder, pero con el equipo colchonero llegando más. Y con Dmitrovic en plan estelar. Lo paraba todo, era como un muro de tres metros imposible de superar. Balón que iba hacia el arco del Eibar, balón que salía rebotado. El 0-0 al descanso era un gran resultado.

Y emjor lo fue siendo según pasaban los minutos. Porque Dmitrovic seguía parando los atataques constantes del Atlético. Su ejercicio de resistencia, con un trabajo defensivo solidario, fue digno de elogio. Pero también quería golpear. Porque si no metes miedo, puedes acabar golpeado y noqueado. Y apareció Arbilla para dejar temblando el larguero de la portería de Oblak. Y De Blasis para rematar cerca de la base del poste. El Eibar asustaba, hasta que metió miedo de verdad. A falta de cinco minutos, Sergi Enrich marcaba el 0-1, inesperado pero al mismo tiempo merecido por su esfuerzo. Y cuando se paladeaba algo que sería recordado siempre, apareció el canterano Garcés para empatar el partido. En la última jugada del partido. Al Eibar se le podía quedar cara de tonto, pero eso no puede ser cuando sacas un punto de un escenario tan grande. Es un puntazo, se mire por donde se mire.

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