Entre el miedo y la oportunidad

Carmen Calvo, Pablo Casado, Rafael Mayoral y Albert Rivera dialogan sobre la reforma de la Constitución Española en la cuna del constitucionalismo español

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo; el presidente del PP, Pablo Casado; el diputado de Podemos, Rafael Mayoral; y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, han participado este jueves en un encuentro de diálogo organizado por El País y la SER, con la colaboración de la Fundación Cajasol, para analizar la vigente Constitución Española en su 40 aniversario.

Los cuatros han analizado diversos aspectos en torno a la Constitución de 1978 cuando se cumplen cuatro décadas desde su aprobación y en pleno debate sobre la necesidad de su reforma, promovida por algunos sectores de la sociedad. La directora del programa Hoy por hoy de la SER, Pepa Bueno, ha sido la encargada de moderar el acto.

El diálogo ha transcurrido entre el “miedo” a cambiar la Constitución Española de 1978 que ha manifestado Pablo Casado y la “oportunidad” que ven Carmen Calvo, Rafael Mayoral y Albert Rivera de reformar, en mayor o menor medida, el texto contitucional.

La vicepresidenta del Gobierno ha afirmado que la reforma constitucional “no es un asunto inminente, pero antes o después tendremos que afrontar este debate, no lo vamos a poder escurrir”.

Al hilo, ha señalado que “España tiene sentimiento constitucional, muchos ciudadanos tienen el sentimiento de que la Constitución es buena, les protege, les sirve. No destrocemos ese sentimiento constitucional sin darle la respuesta que le tenemos que dar”.

No obstante, Calvo considera que no hace falta “abrir en canal” la Constitución para reformarla, porque la española es “una democracia consolidada y madura, y las bases fundamentales del sistema democrático no se pueden abrir en canal”.

Incide en que “la soberanía reside en el pueblo español, eso es algo que está absolutamente claro y recogido en el Título VIII”, y al mismo tiempo sostiene que hay que “entrar” en ese título porque España lleva “siglos intentando resolver el problema de ser un Estado, una nación con diversidad territorial”.

“Llevamos siglos haciéndonos trampas en ese solitario. Pusimos en marcha el experimento de las autonomías y han funcionado hasta el Plan Ibarretxe, en el que empieza a hacer aguas el modelo, y después todo lo que ha venido con el susto y la traca del independentismo catalán”, ha añadido, abogando por “una fórmula que nos permita encajar territorialmente la crisis de Cataluña”.

Por su parte, Pablo Casado ha rechazado que el PP pueda impulsar una reforma constitucional “porque España no está para bromas ni para debates estériles”. “Nos gusta la Constitución, la España constitucional, porque la Constitución es suficientemente permeable y flexible para que legislando se pueda desarrollar. Todo lo demás es ocultar los problemas detrás de la reforma”, ha señalado.

El presidente del PP insiste en que no ha escuchado una propuesta de reforma constitucional “más allá del tema de los aforamientos, de la inclusión de la palabra Unión Europea o de la denominación de las Comunidades Autónomas” que sea factible, y sostiene que “el problema que hay es que la reforma se puede someter a referéndum y va a haber un debate”.

Respecto al Título VIII de la Constitución, Casado ha explicado que el PP está “a favor de que el Estado deje claro que las competencias son del Estado y que ha transferido la administración de las mismas. Lo mismo se puede decir de la sanidad y del sistema de pensiones”.

“Tenemos que legislar, no ocultarnos en el burladero de la Constitución. No todo es la Constitución; puede haber un desarrollo normativo que actualice nuestro sistema jurídico, de convivencia, y de competencias sociales sin necesidad de ocultarnos en algo que, si depende del PP, no va a ser posible”, ha apostillado en referencia a la reforma constitucional.

El diputado de Podemos Rafael Mayoral ha recalcado que “el debate constitucional está abierto y la crisis institucional está abierta y sigue abierta, porque ha habido un cambio de gobierno pero no ha habido una modificación de la crisis institucional”.

En esta línea, ha destacado que “ese debate se va a tener que dar, y lo tendremos que hacer los partidos políticos si queremos ser útiles. Si no, volverá a emerger una corriente para impulsar ese reconocimiento de derechos en ese marco que hoy está roto”.

Mayoral ha indicado que, si Podemos tiene los votos suficientes para ello, garantizará “que nunca más va a haber una reforma constitucional sin que la gente participe y vote. No se va a tocar una coma de la constitución sin el soberano”, y al hilo ha criticado la reforma del artículo 135 de la Constitución, que a su juicio fue “políticamente antidemocrático” porque “dice que la soberanía del país está supeditada a los intereses de los buitres financieros internacionales”.

“Defender a España es defender a su gente, y si es defender a su gente no podemos decir que vamos a garantizar la sanidad pública cuando sabemos que, si ahora suben los tipos de la deuda, vamos a tener que pagar antes la deuda que los médicos porque lo han aprobado PP y PSOE sin contar con el soberano, que es el pueblo”, ha enfatizado.

En este mismo sentido, dice que “no puede ser” que una reforma constitucional como la del artículo 135 “se haga en un cuartito oscurito entre los partidos políticos”, insistiendo en que “una de las deficiencias de la Constitución es que no articula mecanismos de participación directa para que los políticos no hagan lo que les dé la gana”.

En el diálogo, Albert Rivera ha resaltado que entiende “los miedos” que argumenta el PP para rechazar una reforma constitucional, si bien ha señalado que él ve también “la oportunidad”.

Así, ha abogado por “dejar a un lado” el debate de la soberanía nacional desde el compromiso de tres fuerzas políticas de defenderla, y ha invitado a los partidos a pactar ese aspecto e intentar avanzar en otros.

“Tenemos que ser capaces de encontrar las tres, cuatro, cinco materias en las que le podamos decir a los españoles: en esto nos hemos puesto de acuerdo para que se cumplan algunos derechos sociales”, ha remarcado.

En este punto, ha pedido que se aborde “cómo dificultar” desde la Constitución el camino “a los que quieren liquidar España”, y se ha mostrado confiado en articular “un proyecto de futuro que haga que, en vez de tener miedo sobre el futuro, se tenga esperanza”.

En la última reflexión de Rivera en el debate, cuando ponía de ejemplo el papel que jugaron “los padres de la Constitución”, Carmen Calvo lo ha interrumpido para manifestar que ella querría que “hubiera madres” de la Constitución”.

“Lo que quieras – le ha contestado Rivera-, pero hagámoslo juntos”. “Todos tenemos mujeres y hombres, y la Constitución hay que cambiarla para defender la igualdad de verdad, no para llamar miembros y miembras”, ha añadido para concluir el catalán.

Por último, y al hilo de este intercambio de reflexiones, Calvo ha apostillado que la Constitución “habrá que cambiarla para muchas cosas”, y entre ellas, “porque las mujeres, cuando irrumpimos en todos los espacios en el ejercicio de nuestros derechos, también transformamos, y porque tenemos derechos y expectativas y oportunidades específicas que querríamos ver constitucionalizadas para que no bailen en una legislatura u otra según quien gobierne”.

El encuentro se ha celebrado en una sede emblemática para entender la historia del constitucionalismo español como es el oratorio de san Felipe Neri de Cádiz, el lugar en el que en 1812 los diputados de las Cortes aprobaron la primera carta magna de España, la conocida como La Pepa.

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