Peleas de gallos y tiroteos en el salón de baile 'El Vascongado' de la Vitoria del siglo XIX

En la Vitoria del siglo XIX había un salón de baile: 'El Vascongado' estaba ubicado en la calle Juego de Pelota, donde acababa el casco urbano al oeste de la ciudad

Dibujo del proyecto de fachada de “El Vascongado” /

Vitoria. Siglo XIX. La acera de los números pares de la entonces llamada calle Juego de Pelota, coincide con el trazado actual de los pares de la calle Vicente Goikoetxea. En el nomenclátor municipal de 1881 aparecen en ese tramo únicamente tres números de portal. Partiendo de la Plaza de la Provincia se encontraba lo siguiente: primeramente un terreno que era utilizado por la Diputación como vivero de plantas para repoblación; seguidamente en los entonces números 2 y 4 había un edificio de viviendas - que hoy sigue existiendo con un solo número, el 8 -, propiedad de los herederos de Felipe Angulo; después se ubicaba un salón de baile titulado “El Vascongado”, señalado con el número 6; a continuación una huerta propiedad de Ricardo Álava; finalmente estaba el jardín de la casa de Pedro Ortiz de Zárate, cuya vivienda tenía su entrada por la calle Prado. Parte de aquel jardín sigue existiendo hoy, y a través de él se accede actualmente a las dependencias de las Juntas Generales de Álava.

 En la acera de los impares había un solo edificio, propiedad de León Vivié. Estaba señalado con el número 1 y una de sus paredes servía de frontis al Juego de Pelota que se encontraba a continuación. El espacio que ocupaban el edificio y el frontis actualmente es el parque central de la calle Vicente Goikoetxea. La actual acera de los impares de esta última calle pertenecía entonces a la calle Cercas Bajas.

 En el vídeo que va a continuación podemos ver la disposición de la calle Juego de Pelota en 1870.

 EL VASCONGADO

 En 1870 ya existía el Circulo Vitoriano. Fundado seis años antes era un local de esparcimiento y baile al que acudían los vitorianos bien situados económicamente, y en el que solamente se permitía el acceso a los socios.

En esa época, las clases populares tenían a su disposición algunos locales de baile como “La Filarmónica”, “Minerva” y “La Esmeralda”, este último en la casa 22 de la calle Cuchillería. Eran recintos más bien modestos.

 Luis Puchol Bengoa era un músico vitoriano que dirigía una banda que actuaba, entre otros lugares, en las corridas de toros de las fiestas de La Blanca. Como ejemplo citamos su intervención en las de 1869, en las que cobró por ello 1300 reales de vellón.

En 1870, un grupo de cincuenta personas entre las que había varios músicos, y que estaba encabezado por Puchol, tuvo la idea de construir y explotar un salón de baile que fuera verdaderamente digno, espacioso y elegante, y que diera cabida al pueblo llano. Disponían de poco dinero, pero eran jóvenes y tenían una voluntad firme para llevar el proyecto adelante. Para ello adquirieron un terreno en la calle Juego de Pelota, lugar que consideraban acertadamente el idóneo, ya que a los partidos de pelota que se celebraban en el cercano frontón acudía una gran masa de gente y este salón podía atraer a bailar también a los pelotazales.

 Encargaron a Martín Saracibar (1804-1891), un arquitecto de prestigio, el proyecto del local de 400 m2 y el diseño de la fachada principal que daba a la citada calle. Este profesional fue el autor y director de las obras del Palacio de la Diputación Foral de Álava.

 El 11 de mayo ya disponían del proyecto y, sin perder tiempo, tres días después Luis presentó una solicitud en el Ayuntamiento en la que se decía lo siguiente: “Deseando construir un salón de baile en el paseo del Juego de Pelota, a continuación de la casa de los Sres. Angulos; presento para la debida aprobación el plano de la fachada, suplicando a V.S. se le conceda la correspondiente licencia, para dar principio a las obras.”

La solicitud presentada en el Ayuntamiento / Archivo Municipal

 La petición se resolvió en un abrir y cerrar de ojos. El 20 de mayo se recibía la autorización para el inicio de la construcción del ansiado salón de baile. En un tiempo récord se llevó a cabo la obra, siendo el 8 de octubre del mismo año, cuando “ruidosa y alegremente” se inauguraba el soñado local, al que se bautizó con el nombre de “El Vascongado.” La prensa destacó la grandiosidad del salón: “Existían otros locales, en los que solo se permitía la entrada a los socios, y el Vascongado era el cobijo de las clases genuinamente populares. Era casi el colmo en elegancia y demás requisitos.”

 Las obras corrieron a cargo del constructor local Sr. Viguri y lo decoró el pintor Eduardo Leveque, conocido en Vitoria porque, en una exposición celebrada en 1867, presentó una pintura al temple con la Concepción y un cuadro heráldico. (1)

 El diario local La Libertad, años después, destacó el gran éxito obtenido por los promotores del nuevo salón: “De como acogió el público el nuevo baile da la idea muy expresiva, el hecho de que en tres años la Sociedad de los cincuenta, había pagado totalmente los terrenos y el edificio, más ciento ocho mil reales de vellón que se habían gastado en sueldos, luz y demás gastos, del sinmuero de bailes que se dieron.”

 Las sesiones de baile se daban los días festivos, por las tardes de tres a seis y por las noches de ocho a once. Durante los carnavales se ofrecían bailes de máscaras, para los que se ofertaban abonos, con precio más reducido.

En 1883 la entrada para un solo día costaba 50 céntimos de peseta a los chicos y 25 céntimos a las chicas. Si se adquiría un abono para toda la temporada de baile había que pagar al mes entre 2,50 pesetas, si se adquiría en octubre, y 4,50 pesetas si se comparaba en enero. Para hacerse una idea de lo que suponía el coste, diremos que entonces “un litro” de alubias costaba 30 céntimos y en la carnicería de Leona Barragán de la calle de La Estación -hoy Dato- se vendía carne de cebón a 1 peseta y 40 céntimos el kilo.

 En ese salón se dieron peleas de gallos los domingos por la mañana y también eran frecuentes también las veladas teatrales, entre ellas las ofrecidas por Víctor Ruiz de Angulo (1841-1917), que era ciego. En ellas participaban sus alumnos de canto e instrumentación. Víctor fue un notable profesor de música, autodidacta, que en 1890 puso en práctica sus sueños dorado: fundar una Academia de música para adultos totalmente gratis. Estaba ubicada en la calle del Arca nº 3 y tenía más de cien alumnos. El sufragaba todos los gastos y logró formar con sus pupilos un orfeón.

 Al estallar la guerra carlista (1872-1876), varios de los socios del establecimiento tuvieron que ir al frente de batalla y vendieron su parte del negocio con el fin de poder disponer de un dinero para hacer frente a los gastos “extras”, durante su estancia en el ejército.

 CLIENTES

 Eran habituales clientes del local los militares de baja y mediana graduación y las empleadas de lo que hoy se denomina servicio doméstico a las que entonces les llamaban “criadas” y “niñeras”. En la prensa se reprodujo una conversación escuchada en esta sala de baile: 

.- Mira esa luciendo las enaguas de su señora.

.- No me digas mujer, ¿eso había de hacer? para lucirse.

.-¿Ahora te enteras?

.- Pues mucho es que no se ha puesto los guantes y los cuellos.

.- Por eso viene siempre más tarde que las demás, porque está esperando a que salga la señora de la casa.

.-¡Lo que ha de oír una!

El periodista, tras lo oído, reflexionaba de la siguiente forma: “Malo está el servicio de criadas, según dicen las amas de casa, pero ¡donde iríamos a parar!, si todas las sirvientas se vistieran con los trajes de sus amas, y si todas las criadas sisaran, y si todas las niñeras trataran de la misma manera a los niños que están a su cuidado.”

INCIDENTES

La masiva asistencia al bullanguero salón producía de vez en cuando algún incidente. El periódico local La Libertad, en febrero de 1907, nos ofrece un artículo retrospectivo sobre El Vascongado, del que merece la pena reproducir una parte referida a alguno de los follones registrados en él : “Sobre todo en tiempos de la guerra carlista, no eran ni el orden ni la paz los que reinaban en los ruidosos bailes de El Vascongado. La tierra del Juego de Pelota se ha ensangrentado más de una vez por las beldades que a sablazos, palos y tiros se disputaban los asistentes al animado baile. Una vez vi saltar en dos pedazos uno de aquellos anchos machetes que manejado por un formidable artillero cayó con fuerza sobra las espaldas de un sargento de la brigada de transportes. Pero uno de los detalles más curiosos, fue la ocurrencia que tuvo para terminar una bronca el director de la charanga Luis Puchol, que aún vive retirado en Alicante. Se había armado una de las de pópulo bárbaro y revolver en mano entro la policía. Uno de los agentes, Carricedo, que luego fue sereno, se dejo escapar un tiro que no hizo blanco. Oír el disparo y romper a tocar frenéticamente la jota “El Sitio de Zaragoza”, fue todo uno. La gente comenzó a bailar, se deshizo la bronca y hasta ahora.” 

En fecha no determinada hubo un misterioso asesinato. El hijo del “carpintero Arregui”, al salir una noche del baile de máscaras de El Vascongado, resultó asesinado en el campo de las Brígidas – lugar que ocupa ahora la Catedral Nueva - a veinte pasos de este convento y del cafetín de Vivié el francés. Al parecer nunca pudo saberse quién fue el autor del crimen. Al salir del baile, los clientes observaron que el cadáver fue envuelto con un trapo negro dominó.

Un domingo de febrero de 1881 el baile registró un gran desorden y peleas, que terminaron por la intervención de la guardia militar de la Capitanía General.

EL VELOZ CLUB

En el libro de registro de entidades deportivas del Gobierno Civil, que conserva el Archivo Histórico Provincial de Álava, consta que en 1888 fue inscrito legalmente el “Veloz Club Vitoriano”, la primera sociedad deportiva que se dedicó al ciclismo en nuestra ciudad, y cuyo primer presidente fue Modesto Millán. Dado que en invierno la práctica del ciclismo en carretera es dificultosa por la climatología, y “que los ejercicios velocípedos no pueden tener el debido lucimiento”, la Junta Directiva del Club instaló un gimnasio con todos los adelantos modernos de la época para ponerlos al servicio de los socios del citado club: sogas para trepar, escalas, trapecios, anillas, paralelas, pesas y barras fijas. Se puso en funcionamiento en septiembre de aquel año siendo el local elegido para ello el amplio salón de baile El Vascongado, cuya actividad había finalizado su actividad dos años antes. 

CAPILLA DEL CONVENTO

 Un tiempo más tarde, la propiedad del antiguo salón de baile pasó a ser de los RR. PP. Carmelitas, que lo destinaron a capilla del convento y establecieron la residencia de los frailes en un edificio lindante. A mediados de abril de 1890 se iniciaron las obras de remodelación del antiguo salón: “Al exterior, mirando a la calle Juego de Pelota se construyó una sencilla fachada con un nicho central en el que se colocó una estatua de la Virgen del Carmen tallada en piedra, de 1,33 metros y que pesaba 350 kilos. Remataba la fachada una espadaña de ladrillo, pequeña pero sólida, coronada con una cruz y con huecos para dos campanas.” (2)

Los actos religiosos de la inauguración de la nueva capilla del Convento se celebraron el 11 y 12 de octubre de 1890.

 LA FIESTA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

 El periódico “El Alavés”, autodenominado diario tradicionalista, defendía un catolicismo radical e integrista. Años después de que fuera inaugurada la capilla de los Carmelitas en la calle Juego de Pelota, este periódico dedicó un artículo al día del Carmen, en el que mostraba fielmente su línea informativa al referirse al antiguo baile: “Cuatro años hace que consecutivamente venimos reseñando la fiesta de este día y a medida del avance del tiempo vemos con gratísima complacencia que aumenta extraordinariamente la devoción a la Reina del Carmelo. Aquellos lugares de reuniones de orgías y bacanales y que en otros tiempos no muy lejanos servían de corrupción a la humanidad loca y olvidadiza, vese ahora convertido en templo del señor, teniendo por dueña y señora de la casa a la pura y sin mancha Virgen del Carmen.

 Los acordes de aquellas repugnantes murgas que en todo tiempo, pero más que nunca por carnaval atraían hacia sí algunos infelices al bailé titulado El Vascongado, han sido reemplazados por hermosa y delicada música que a menudo, pero sobre todo en el solemne novenario que ayer terminó han llevado a escuchar sus armoniosos acentos al pueblo católico vitoriano a la hoy iglesia del Carmen.

 Si, loado sea Dios, por cambio tan ganancioso para nuestra sacrosanta religión.”

 NUEVO CONVENTO

 El 20 de abril de 1900 los frailes inaugurarían un nuevo convento en la calle del Sur – hoy Manuel Iradier - que es el que hoy conocemos y abandonaron el de la calle Juego de Pelota. Tras la marcha de los carmelitas la capilla paso a ser una fábrica de sacos y de tejidos de yute y esparto hasta 1967, año en que se construyó el edificio de viviendas y despachos que hoy se mantiene.

La transformación de la capilla en fábrica / Archivo RR.PP. Carmelitas

 En una fotografía del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz podemos ver el aspecto de la calle en 1957. Se observa que la fábrica de yute y esparto “Rica S.A.” estaba compuesta por la antigua capilla y un nuevo edificio construido junto a ella, en la huerta de Ricardo Álava.

La acera de los pares / Archivo Municipal

 LOS PERSONAJES

 En la casa contigua al frontón vivía el francés León Vivié. Era una persona muy conocida en Gasteiz, y tenía una taberna en la planta baja muy concurrida. En ella había una mesa de billar donde aprendieron a jugar muchos jóvenes vitorianos. Además era la persona que alquilaba las pelotas a los pelotaris aficionados que jugaban en el frontón y, así mismo, se encargaba de que la cancha estuviera en condiciones.

Calle Juego de Pelota / Archivo Municipal

 Luis Puchol Bengoa era un músico de una banda militar y ,en su tiempo libre, ejercía de director de una charanga. La música ofrecida en El Vascongado era interpretada normalmente por esa banda de la que formaban parte: Viguri, Roitegui y Carricedo (cornetines); Mocoroa, “Duplé” y “Huevico” (trombones); Escoriaza, Guereña y Pepe Eguileta (bombardinos); “Marianico” (clarinete); Arámburu y “El “Cartero” (sin especificar instrumento).

 Hemos encontrado, en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, la pertenencia de Puchol, como músico mayor, al Batallón Provincial de Badajoz número 2 (sin fecha), y al Regimiento de Infantería de la Princesa (1896).

 (1) Ana María Sainz Gil en su obra LOS ARTISTAS QUE NACIERON Y/O QUE TRABAJARON EN EL PAIS VASCO DURANTE EL SIGLO XIX

(2) Ángel Fernández de Mendiola en su obra EL CARMEN CIEN AÑOS EN VITORIA (1900-2000)

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